Hablar de Valdevimbre es hacerlo inevitablemente de vino. La tradición vitivinícola ha marcado durante generaciones la historia, el paisaje y también la vida cotidiana del municipio, donde se elaboran rosados y tintos de Prieto Picudo y blancos de Verdejo y Albarín, todos ellos amparados por la Denominación de Origen León. Una relación tan estrecha con la vid que cuenta incluso con un espacio propio dedicado a conservar y divulgar este legado: el Museo del Vino.
Para conocerlo hay que adentrarse bajo tierra. El museo ocupa una tradicional cueva-bodega excavada hace más de 300 años, hoy acondicionada como espacio expositivo, pero que todavía conserva en sus paredes las señales de haber sido realizada a mano siguiendo las técnicas habituales de la zona. La temperatura, la penumbra y las propias formas de la construcción trasladan al visitante hasta una época en la que estas bodegas eran parte fundamental del trabajo vinícola en Valdevimbre.
El espacio está dividido en dos zonas claramente diferenciadas. Por una parte se encuentra la antigua bodega-cueva, distribuida en diferentes salas o sisas; por otra, una construcción contemporánea concebida para acoger nuevas propuestas vinculadas al sector, como catas, cursos y actividades de carácter técnico relacionadas con el mundo del vino.
Todo el recorrido está planteado siguiendo el orden natural de elaboración. Desde la llegada de las uvas en los tradicionales cestos de mimbre hasta el momento en que se obtiene el producto final, cada estancia permite entender cómo se trabajaba antiguamente y cómo una práctica transmitida entre generaciones terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos de la localidad.
Siete salas para seguir el camino de la uva
La visita comienza con la proyección de un vídeo documental que introduce al público en la tradición vitivinícola de la comarca y explica las principales características de los vinos que se elaboraban antiguamente y de los que llegan actualmente a las mesas.
Después llega el momento de recorrer la propia cueva. La visita guiada atraviesa siete salas en las que se explica paso a paso el sistema tradicional de producción: desde la recepción de los racimos hasta la fermentación del mosto, pasando antes por su prensado mediante una viga romana. La arquitectura subterránea deja de ser así únicamente el escenario para convertirse también en una pieza imprescindible de la historia que se está contando.
A lo largo del itinerario aparecen además decenas de utensilios y piezas originales relacionadas con las antiguas labores del vino. Buena parte de ellas han llegado al museo gracias a las cesiones realizadas por los propios vecinos de Valdevimbre, que han contribuido a conservar una memoria que durante mucho tiempo permaneció ligada a las bodegas familiares.
Entre los objetos pueden encontrarse cubas sujetas mediante poinos, herramientas manuales como podadoras, bombas de achique o cántaros de precisión. Dos piezas destacan especialmente sobre el resto: una viga "romana" de diez metros de longitud y una cuba con capacidad para 400 cántaras, ambas originales de la propia cueva-bodega que actualmente alberga el museo.
Horarios y visitas
El Museo del Vino de Valdevimbre abre sus puertas de viernes a domingo, de 16:00 a 20:00 horas. También existe la posibilidad de realizar visitas guiadas con reserva previa, que puede concertarse llamando al teléfono 689 267 619. La entrada general cuesta 2 euros, mientras que los menores de siete años pueden acceder gratuitamente. Para los grupos se establece una tarifa reducida de 1 euro.
Una visita que permite entender por qué en Valdevimbre el vino es mucho más que una bebida. Bajo tierra permanecen las huellas de siglos de trabajo, conocimientos y costumbres que han hecho de la cultura vitivinícola una de las principales señas de identidad de este municipio leonés.
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