En el extremo occidental de la provincia de León, el municipio de Truchas se consolida como uno de los destinos más atractivos para los aficionados a la pesca. Situado a unos 90 kilómetros de la capital leonesa y a 40 de La Bañeza, este enclave natural encuentra en el río Eria su principal seña de identidad.
El Eria, integrado en la Demarcación Hidrográfica del Duero, nace en la localidad de Corporales, en el paraje conocido como Fuente de los Eiros. Desde allí, el río recorre un valle de gran riqueza paisajística hasta desembocar en el río Órbigo. Sus aguas, claras y frías, discurren entre formaciones rocosas y masas de pinos, chopos y humeiros, configurando un entorno ideal para la práctica de la pesca.
Uno de los grandes atractivos para los pescadores es el río Truchillas, principal afluente del Eria y conocido por la abundancia de truchas de pequeño tamaño. Este curso fluvial se alimenta de diversos manantiales y del Lago Truchillas, un espacio de origen glaciar declarado Monumento Nacional, que añade un notable valor paisajístico al conjunto.
La historia del Eria está estrechamente ligada a la explotación del oro. Ya en época romana, sus aguas fueron canalizadas hacia Las Médulas para facilitar la actividad minera, lo que convierte al río en uno de los más destacados de carácter aurífero de la provincia. Aún hoy, es posible encontrar personas practicando el tradicional bateo en busca de pequeñas pepitas, una estampa que forma parte del patrimonio cultural del valle.
En este marco natural, la pesca se presenta como una actividad ideal para disfrutar del entorno y conocer la esencia de Truchas. Los ríos del municipio ofrecen a los aficionados la oportunidad de practicar su deporte en un ambiente tranquilo, rodeado de naturaleza y con el atractivo añadido de descubrir las tradiciones y la hospitalidad de los habitantes de los trece núcleos de población que conforman el término municipal. Junto a la trucha, el ecosistema fluvial alberga otras especies como el barbo común, la boga del Duero y el gobio, aunque su interés pesquero es secundario. Asimismo, en algunos tramos se encuentra el cangrejo señal, especie introducida que forma parte del equilibrio actual del ecosistema.
Truchas y el valle del Eria se erigen así en un destino imprescindible para los amantes de la pesca, donde naturaleza, historia y paisaje se combinan para ofrecer una experiencia única en el noroeste leonés.
El principal referente de la pesca en el municipio es el coto de Manzaneda, situado íntegramente dentro del término municipal de Truchas. Este tramo acotado del río Eria, de aproximadamente cuatro a cinco kilómetros, está orientado principalmente a la modalidad de captura y suelta, lo que garantiza la conservación de las poblaciones de trucha salvaje.
El acceso al coto se realiza mediante permisos limitados, lo que contribuye a mantener una baja presión pesquera y una experiencia de alta calidad para los aficionados. La técnica predominante es la pesca a mosca, cucharilla u otros señuelos, pero siempre con un único anzuelo desprovisto de arponzillo o muerte.