Teverga, ubicado en el sur central de Asturias y en plena entrada al Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, es un destino ideal para quienes buscan naturaleza, historia y tranquilidad. Su paisaje combina valles verdes, montañas imponentes y pintorescos pueblos tradicionales. Entre sus atractivos destacan la Colegiata de San Pedro, el Parque de la Prehistoria y la Senda del Oso, una de las rutas cicloturistas más populares del norte de España. Teverga ofrece un ambiente rural auténtico, perfecto para disfrutar de senderismo, gastronomía asturiana y escapadas de descanso.
El municipio combina naturaleza salvaje, patrimonio histórico y una identidad rural que se conserva viva en cada pueblo, en cada braña y en cada camino antiguo. Es, en esencia, un lugar donde el tiempo parece avanzar de otra manera. Un concejo que combina lo mejor de Asturias: montañas salvajes, pueblos con alma, historia milenaria y una hospitalidad que hace que el viajero siempre quiera volver. Quien lo descubre por primera vez suele repetir. Teverga no se visita: se vive.
Rutas por la naturaleza
El viajero que llega a Teverga lo hace, casi siempre, atraído por su paisaje. Su geografía, marcada por valles profundos y montañas de piedra caliza, es un paraíso para senderistas, escaladores y amantes del aire libre. Sus caminos permiten rutas a caballo, en bicicleta o a pie; y sus montes y gargantas invitan a la observación de fauna, especialmente ciervos, corzos y rapaces. Son muchas las rutas de senderismo que nos permitirán descubrir un poco mejor este rincón de Asturias.

Hablar de Teverga es hacerlo de la Senda del Oso, una de las rutas más transitadas de Asturias, con especial atractivo para el turismo familiar y cicloturista. Un recorrido de 21 kilómetros desde Tuñón hasta Entrago que sigue el trazado de un antiguo ferrocarril minero a lo largo de los valles de los ríos Trubia y Teverga, pasando por desfiladeros, túneles y puentes rehabilitados. Esta ruta ofrece, además, un recorrido añadido de ocho kilómetros más en dirección a Cueva Huerta, con un acceso directo al Parque de la Prehistoria.
Otra de las rutas más populares es la ruta Vaqueira, un sencillo itinerario circular de poco más de seis kilómetros que debe su nombre a los vaqueiros, que es como se conoce a los ganaderos de la zona que aún hoy practican la trashumancia de corto alcance, subiendo sus reses a los puertos a pastar desde primavera hasta el otoño.

No hay dos sin tres, y por eso, una tercera propuesta para los amantes del senderismo: la ruta del Hayedo de Montegrande y la Cascada del Xiblu. Esta senda, de unos cuatro kilómetros, discurre entre hayas, árbol por excelencia de esta zona, además de otras especies propias de la zona como el serbal, la espinera, el roble o el acebo. El destino final es la impresionante Cascada del Xiblu, que tiene una caída de más de 70 metros de altura, y ofrece al senderista una espectacular recompensa al final del camino.
Turismo activo
El municipio está considera como uno de los lugares con las mejores zonas de escalada deportiva de Asturias y del norte de España, ofreciendo una gran variedad de sectores y vías para todos los niveles. La calidad de su roca caliza y el entorno natural en el Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa la convierten en un destino popular para escaladores. Cuenta con reconocidos sectores para esta práctica deportiva como Entrago, Del sol y sombra, y Marabio.
Una de las últimas apuestas del municipio en materia de turismo activo, que verá la luz presumiblemente a finales de año, es la Ferrata de Entrago en Teverga que será la primera vía ferrata pública de Asturias. Ubicada en el entorno de los acantilados de la Sierra de Sobia, en la zona de escalada de Entrago, contará con varios tramos que sumarán un total de 600 metros.
Un viaje en el tiempo
Teverga nos permite, además, realizar un viaje en el tiempo a través de la visita del Parque de la Prehistoria. Un espacio cultural, único en el ámbito europeo, que tiene como objetivo dar a conocer el arte del Paleolítico Superior en Europa. En él se ha reunido una importante muestra de dichas manifestaciones artísticas por medio de reproducciones facsimilares de significativos conjuntos parietales y objetos de arte mobiliar.

El Parque se articula en torno a tres modernos edificios, diseñados por el arquitecto Dani Freixes, plenamente integrados en el entorno y en permanente diálogo con el paisaje. Se trata de zonas claramente diferenciadas: el área de recepción de visitantes, la Galería y la Cueva de Cuevas, siendo estos dos últimos espacios arquitectónicos distintos, pero con una temática común. Estos espacios conviven con un cercado de animales y zonas ajardinadas con merenderos.
Joyas naturales
La naturaleza ha sido caprichosa con este rincón del sur de Asturias regalándole autenticas joyas como la Cueva Huerta, declarada Monumento Natural, o el marco natural incomparable del Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa, del que el municipio forma parte.
La Cueva Huerta es una impresionante cavidad kárstica de gran valor espeleológico, declarada Monumento Natural. Con un gran valor espeleológico, es una de las cavidades más largas de Asturias, con más de 14 kilómetros de galerías exploradas. Situada en el desfiladero de la Foz de la Estrechura, muy próxima a la localidad de Fresnedo, está formada por caliza carbonífera. Es un enclave visitable, siempre bajo la supervisión de guía, que permite dos tipos de recorrido con diferente grado de dificultad.
El Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa es una Reserva de la Biosfera con un paisaje de grandes contrastes, que abarca desde altas cumbres hasta densos bosques. Es un destino ideal para el senderismo, la observación de fauna y el disfrute de la naturaleza.
Patrimonio cultural e histórico
La historia está especialmente presente en este concejo. Una de sus joyas más apreciadas es la Colegiata de San Pedro de Teverga, una obra de enorme valor que conserva un aire solemne y misterioso. Puente de transición entre el prerrománico y el románico, presenta planta basilical dividida en tres naves cubiertas con bóvedas de cañón, cabecera rectangular dividida en tres capillas mediante dos arcos y porche o nártex a los pies, donde se sitúa la torre campanario erigida en el siglo XVIII. Sus muros, sus capiteles y su torre cuentan siglos de vida monástica, y su interior alberga elementos únicos, como momias históricas que sorprenden a cualquier visitante. Y es que el templo alberga dos momias del siglo XVII, el Marqués de Valdecarzana y su hijo, el abad de Teverga, que están expuestas en un pequeño museo dentro del propio templo, siendo uno de sus principales atractivos.

Pero conocer Teverga es también adentrarse en una Asturias que se resiste a desaparecer a través de su arquitectura tradicional como hórreos y paneras, diseñadas para almacenar y proteger las cosechas (grano, patatas, productos cárnicos) gracias a su estructura elevada y ventilada, los corros que son cabañas de piedra de planta circular u ovalada que servían de refugio para pastores y ganado en las zonas altas, y los molinos. Todas ellas recuerdan a la vida agrícola de generaciones pasadas.
Oda al buen ‘yantar’
La gastronomía tevergana es contundente y llena de sabor. El emblema local, que traspasa fronteras por su sabor, es el pote tevergano, elaborado con berza, patata, morcilla, panceta y chorizo, sin legumbre. A esta cuidada cocina se suman las carnes de caza mayor, como jabalí y venado, junto a la indiscutible calidad de la ternera asturiana. Y, como a nadie le amarga un dulce, nada mejor que rematar la comida con postres caseros entre los que destacan el arroz con leche, los borrachinos y las casadiellas. El visitante encuentra en los restaurantes locales una cocina honesta, elaborada con productos del entorno y con el calor de la tradición.