Ubicada en Valdevimbre –corazón de la DO León a la que pertenece– Bodegas Tampesta lleva desde 2004 elaborando vinos que destacan por su calidad y singularidad. La bodega se fundaba en el año 1999 en la que fue toda una apuesta por la tradición vitivinícola de la zona de Valdevimbre–Los Oteros, al sur de la provincia de León y por las variedades autóctonas de la zona. En pocos años sus vinos han destacado debido a la calidad y singularidad de sus elaboraciones. En el año 2015 se inicia una nueva etapa coincidiendo con un cambio de titularidad. Se renueva la imagen y las instalaciones, dando un nuevo impulso a este proyecto ilusionante.
A lo largo de los últimos años, Bodega Tampesta ha logrado consolidarse como referente dentro de la Denominación de Origen León. Su apuesta por variedades autóctonas, su coherencia estilística y la calidad de sus elaboraciones la sitúan entre los proyectos más interesantes del noroeste español.
Si hay una uva que define a Tampesta es la Prieto Picudo, una variedad única que durante décadas estuvo al borde de la desaparición. La bodega apostó por ella cuando pocos creían en su potencial. Hoy, sus vinos tintos y rosados se han convertido en una referencia para quienes buscan algo genuinamente leonés. Sus tintos suelen ofrecer frutas rojas vibrantes, notas florales y un fondo mineral, siempre con ese toque de acidez que despierta el paladar. En su versión rosada, la bodega ha conseguido vinos aromáticos, ligeros y sorprendentemente gastronómicos.
Otra de las joyas que Tampesta ha sabido pulir es la Albarín, una uva blanca que había quedado relegada a elaboraciones menores. En manos de la bodega, se convierte en vinos frescos, con aromas cítricos y herbáceos y una estructura que la distingue de otras variedades blancas de la zona. Sus ediciones limitadas han logrado una presencia constante en cartas de restaurantes y tiendas especializadas.

La bodega ha potenciado también la experiencia enoturística. Las visitas guiadas permiten recorrer los viñedos, conocer los métodos de elaboración y degustar sus vinos en un entorno natural privilegiado. No es raro que los visitantes describan la experiencia como un viaje íntimo al León más profundo.
Aunque el proyecto mira al futuro, la estética y el espíritu de la bodega mantienen un diálogo permanente con la tradición: depósitos de acero combinados con barricas de roble seleccionadas, crianza cuidadosa y un enfoque artesanal en cada etapa del proceso. Cada botella parece resumir un mismo mensaje: respeto al origen y ambición enológica.