Hay veces que la pesca va más allá que un simple deporte y se convierte también en una forma de arte. Bien lo saben en Soto de la Vega que ha materializado su vínculo con la pesca a mosca en el Museo Mundo Mosca, un centro de interpretación que aborda esta práctica desde su dimensión cultural, histórica y técnica. Situado en el entorno del río Órbigo, el museo se presenta como un espacio de referencia en la provincia para aficionados y visitantes interesados en esta modalidad.
La exposición se articula en varias secciones que recorren los orígenes y la evolución de la pesca a mosca, así como sus materiales, escenarios y desarrollo competitivo. Entre los apartados destacan los inicios de esta técnica –con cañas de bambú y fibras tradicionales, y moscas elaboradas con pelos y plumas– y su evolución hacia equipamientos actuales, como cañas de grafito, fluorocarbonos o carretes semiautomáticos.
El área dedicada a materiales detalla la elaboración de distintos tipos de moscas –ahogadas leonesas, secas, ninfas o perdigones– junto a los elementos utilizados en su confección, como sedas o dubbing. También se incluye un repaso a los principales cotos de la provincia, con un croquis que sitúa algunos de los enclaves más conocidos.
Uno de los elementos centrales del recorrido es la réplica del Manuscrito de Astorga, considerada una de las primeras publicaciones en castellano que describe la confección de moscas y los materiales empleados en la pesca tradicional leonesa. Este documento aporta contexto histórico a una práctica con fuerte arraigo en la zona.
El museo se completa con publicaciones de pescadores leoneses, trofeos de competiciones y una muestra de residuos recogidos en el Órbigo. Este último apartado busca subrayar la importancia de la conservación de los ecosistemas fluviales y la calidad del agua.
Todos aquellos que deseen disfrutar del museo de Soto de la Vega pueden hacerlo con el único requisito de solicitar cita previa llamando al teléfono 987 65 40 11.
Temporada en el Puente Paulón
De forma paralela, Soto de la Vega ofrece espacios habilitados para la práctica de la pesca, como el Arec Puente Paulón, un tramo de más de cuatro kilómetros que discurre entre Valdesandinas y el puente homónimo.
Durante el periodo hábil, comprendido entre el 29 de marzo y el 31 de julio, se establecen jornadas con y sin muerte. Los lunes, martes, jueves y viernes son días sin muerte, en los que únicamente se permite el uso de mosca artificial, cucharilla u otros señuelos. Los miércoles, sábados, domingos y festivos se consideran días con muerte, con autorización de señuelos artificiales de un solo anzuelo y cebos naturales –excepto lombriz–.

La normativa fija un cupo diario de dos ejemplares de trucha común por pescador, con una talla mínima de 24 centímetros. También se establecen límites para otras especies, con restricciones específicas durante el periodo reproductivo en algunos casos. No existe límite para especies invasoras ni para el piscardo.
Con esta oferta, Soto de la Vega refuerza su posición como enclave vinculado a la pesca a mosca, combinando divulgación, práctica deportiva y conservación del entorno natural.