El regadío leonés, ‘atrapado’ entre el agua y los costes

Las persistentes lluvias retrasan las siembras mientras fertilizantes, gasóleo y semillas siguen disparados, según se explica desde el Sindicato Central del Embalse de los Barrios de Luna

14/05/2026
 Actualizado a 14/05/2026
Una campaña «muy complicada», marcada por los sobrecostes y la incertidumbre climática.
Una campaña «muy complicada», marcada por los sobrecostes y la incertidumbre climática.

Las lluvias de esta primavera han devuelto agua a embalses y ríos y han supuesto un alivio para buena parte del campo leonés. Sin embargo, tras esa imagen positiva se esconde una realidad mucho más compleja para agricultores y regantes. Así lo explica Julio César Carnero, presidente del Sindicato Central del Embalse de los Barrios de Luna, quien advierte de que el sector afronta una campaña «muy complicada», marcada por los sobrecostes, la incertidumbre climática y la presión sobre los precios agrícolas.

Carnero reconoce que las precipitaciones «son muy beneficiosas para los secanos», aunque matiza que esa mejora productiva puede traducirse en un problema económico. «Lo que va a traer es una repercusión en los precios de los cereales; prácticamente o se estabilizan o tiran a la baja». En consecuencia, «puede ser una buena campaña en producciones y una campaña ruinosa en precios, con lo que la rentabilidad va a ser nula o negativa».

Regadíos anegados y retrasos

La situación es especialmente delicada en las zonas de regadío. En la base de Luna, explica, muchas parcelas continúan anegadas, dificultando el acceso de la maquinaria y retrasando las labores agrícolas. «La zona está súper encharcada, con unas dificultades muy grandes», asegura. Según sus estimaciones, entre un 10 y un 15 % de la superficie prevista sufrirá retrasos importantes en las siembras.

Las alubias y otros cultivos de ciclo largo son algunos de los más afectados. «Las variedades largas habría que empezar ya a sembrarlas y se van a ir en el tiempo», señala, pendiente de que el tiempo dé una tregua para poder trabajar en las fincas.

El presidente del sindicato insiste en que el problema ya no es un episodio puntual, sino la sucesión de fenómenos extremos que cada vez se repiten con mayor frecuencia. «Estamos hablando de episodios muy inusuales y tenemos que empezar a convivir con ellos», afirma. Recuerda cómo a comienzos de año el campo pedía lluvia ante el temor a la sequía y, apenas unas semanas después, el exceso de agua impedía sembrar.

«En enero o febrero decíamos “que llueva, que llueva”. Luego llegó un periodo de lluvias intensas, después pedíamos que parase porque no sabíamos cuándo íbamos a entrar a sembrar. Vino una tregua que permitió hacer el 80 o el 90 % de las siembras de maíz y remolacha y, cuando parecía que todo iba agronómicamente rodado, nos llega este otro episodio que no es usual».

Incremento de los costes

A esta incertidumbre meteorológica se suma un incremento constante de los costes de producción. Carnero denuncia que los gastos se han «desfasado literalmente» y pone como ejemplo el precio del gasóleo agrícola, «entre 850 y 900 euros», además del encarecimiento de fertilizantes, semillas, fitosanitarios, maquinaria o reparaciones de taller.

«Es una subida desproporcionada año tras año y, sin embargo, los precios de nuestros productos se quedan igual o incluso bajan», lamenta. Por ello, lanza un mensaje directo a las administraciones: «O esto pega un giro y el Gobierno toma medidas, o esto se va al garete».

El dirigente agrario advierte además de que las explotaciones modernizadas son hoy mucho más vulnerables económicamente que hace años. «En las zonas de regadío, y sobre todo en las zonas modernizadas, se han hecho unas inversiones brutales, y no estamos hablando del potencial de hace unos años, cuando venía un año agronómico malo». Así, recalca que «hoy son tanto los costes de producción y los añadidos a la explotación modernizada que tiene un agricultor que cuando el equilibrio se rompe puede ser una catástrofe, sencillamente».

«Tenemos que ser optimistas»

Pese al complicado escenario, Carnero quiso trasladar un mensaje de ánimo al sector coincidiendo con la festividad de San Isidro. «Deseamos a todos los agricultores un feliz día de San Isidro. Tenemos que ser optimistas; estos son dientes de sierra que llevamos muchos años viviendo, aunque cada vez más acentuados. Esperemos que todo vuelva a su cauce y podamos seguir trabajando en esta producción que tanto nos ilusiona y nos gusta».

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