Puente Villarente, la última pausa antes de León

El Camino Francés atraviesa el municipio de Villaturiel por este histórico cruce, donde una ruta alternativa gana peregrinos

25/07/2026
 Actualizado a 25/07/2026
Imagen Fotografía del crucero de estilo jacobino en la localidad de Puente Villarente.  | AYTO. VILLATURIEL
Imagen Fotografía del crucero de estilo jacobino en la localidad de Puente Villarente. | AYTO. VILLATURIEL

A las puertas de la capital leonesa, el municipio de Villaturiel ofrece al peregrino una de las últimas oportunidades para hacer un alto en el Camino antes de entrar en León. El Camino Francés atraviesa el término municipal exclusivamente por el entorno de Puente Villarente, dentro de la etapa que une Mansilla de las Mulas con la capital, un recorrido de apenas cinco kilómetros que, sin embargo, desempeña un papel clave por su ubicación estratégica y por los servicios que pone a disposición de los caminantes. Se trata de un tramo breve en distancia, pero de gran importancia para quienes afrontan los últimos kilómetros antes de alcanzar uno de los grandes hitos de la peregrinación jacobea.

Puente Villarente ha sido históricamente un cruce de caminos entre los municipios de Villasabariego, Villaturiel y Valdefresno, condición que ha favorecido desde hace siglos el tránsito de viajeros y peregrinos. Esa ubicación privilegiada ha convertido a la localidad en un punto de paso natural y en un lugar de descanso para quienes recorren la ruta jacobea. El Camino Francés continúa siendo el itinerario principal y el que concentra la mayor afluencia de caminantes, aunque en los últimos años comienza a consolidarse una ruta alternativa que gana cada vez más adeptos.

«Estamos notando un incremento mayor de peregrinos que van por la otra zona, por la zona de la Ribera, que yo creo que viene por Villanueva de las Manzanas y esa zona», explica el alcalde de Villaturiel, Valentín Martínez Redondo. No obstante, el regidor subraya que «el Camino tradicional Francés, que pasa por Puente Villarente, sigue siendo el que más peso tiene, aunque en los últimos años sí que hay peregrinos que se decantan por otra vía».

La tradición sitúa el origen de este itinerario alternativo varios siglos atrás, cuando algunos peregrinos evitaban el complicado cruce de los ríos Esla y Porma desviándose por localidades como Villacelama, Villanueva de las Manzanas, Villarroañe, Alija de la Ribera y Marialba de la Ribera hasta enlazar con el Camino Francés en dirección a Puente Castro. Aunque no existe documentación histórica concluyente que confirme este trazado, la ruta ha ido ganando presencia y es especialmente utilizada por peregrinos procedentes de Holanda y Bélgica, razón por la que popularmente se conoce como el Camino Holandés.

Actualmente, este recorrido se encuentra acondicionado en buena parte junto a la carretera y complementa el tránsito del Camino Francés. Sin alcanzar el volumen de la ruta principal, cada vez es más habitual encontrar caminantes, ciclistas e incluso jinetes que optan por esta alternativa antes de llegar a León, contribuyendo a diversificar los flujos de peregrinación en el entorno de la capital.

La tradición jacobea también se hace visible en Puente Villarente a través de pequeños símbolos que recuerdan su estrecha relación con la peregrinación, como un crucero de estilo jacobino y la concha que luce en una de sus fachadas. Son detalles discretos, pero cargados de simbolismo, que mantienen viva la memoria del paso de miles de peregrinos a lo largo de los siglos. A ello se suma una completa oferta de servicios que facilita el descanso de los caminantes antes de afrontar los últimos kilómetros del Camino.

El municipio ofrece al peregrino servicios para comprar, tomar un café y hacer un alto en el camino antes de llegar a León, resume Martínez Redondo. Puente Villarente dispone de establecimientos de hostelería y comercio, farmacia, entidades bancarias y albergues, además de albergar la sede de la Mancomunidad Lancia-Sobarriba, consolidándose como un núcleo de referencia en este tramo final del Camino Francés y un punto donde muchos peregrinos aprovechan para reponer fuerzas antes de completar la etapa.

Así, aunque el recorrido por Villaturiel sea breve, el municipio mantiene intacta su vocación jacobea. Puente Villarente continúa siendo una parada estratégica donde confluyen historia, tradición y hospitalidad, ofreciendo al peregrino la última pausa antes de cruzar las puertas de León

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