La Feria Agroganadera y del Ajo no se entiende sin el campo. Aunque la programación ha ido incorporando nuevas actividades con el paso de los años, el fondo de la feria sigue estando en quienes trabajan la tierra y en un producto que forma parte de la identidad de Veguellina de Órbigo.
Durante la presentación, el Ayuntamiento quiso dejar claro que la feria va más allá de la imagen de mercado que llena las calles durante el día central. El alcalde defendió que se trata de «mucho más que una exposición o un mercado» y la definió como «un escaparate de nuestro potencial agrícola y ganadero, un punto de encuentro entre profesionales y visitantes y, sobre todo, una celebración de nuestra identidad como pueblo».
Ese peso del sector primario se verá de nuevo en los puestos dedicados al ajo, uno de los productos que mejor identifica al municipio. La feria contará con 30 expositores especializados, que volverán a poner en valor la calidad del producto local y el trabajo que hay detrás de cada ristra. Desde la organización se habló de puestos de «extraordinaria calidad y de proximidad», una idea que resume el papel que siguen teniendo los productores dentro de esta cita.
La feria también funciona como escaparate para quienes venden directamente su producto y para quienes encuentran en esta jornada una oportunidad de llegar a más público. En ese contacto entre productores y visitantes está una parte importante de su sentido, porque permite mantener viva una forma de comercio cercana, ligada al territorio y reconocible para quienes acuden cada año a Veguellina.
Desde la organización se insistió además en que la cita "ha sabido evolucionar sin perder su esencia". La frase encaja con una feria que ha ido creciendo y adaptándose, pero que conserva como base el producto cercano y el vínculo con quienes han sostenido este mercado durante años. La evolución no pasa por dejar atrás su origen, sino por darle más recorrido y hacerlo visible también para nuevas generaciones.
En la presentación se destacó igualmente la importancia de seguir ofreciendo una programación «que combine la promoción del trabajo agrícola y ganadero con actividades culturales, gastronómicas, comerciales y de ocio dirigidas a todos los públicos». El Ayuntamiento agradeció además el respaldo de la Diputación de León, especialmente por su apoyo a iniciativas que ayudan a «realzar el medio rural» e impulsar la economía local. En municipios como Villarejo de Órbigo, este tipo de citas no solo llenan una jornada del calendario, también sirven para atraer visitantes, dar visibilidad a los productores y reforzar la actividad de los bares y comercios del entorno.
Por eso, detrás de la parte festiva, la feria permite mostrar que el sector primario sigue teniendo peso en la vida del municipio y que el producto local puede ser una herramienta para generar movimiento en la localidad y recordar el valor de quienes siguen trabajando en el medio rural.
Cada puesto y cada ristra hablan de ese trabajo que muchas veces no se ve, pero que sostiene buena parte del sentido de la feria. Veguellina volverá a sacar el campo a la calle, no como una imagen del pasado, sino como una parte viva de su presente.
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