El legado renacido de los arrieros bercianos

Su ‘Gran Selección 2020’ obtuvo un Zarcillo de Plata en los XX Zarcillo International Wine Awards

27/11/2025
 Actualizado a 27/11/2025
Dominios del Arriero ya ha comenzado a brillar en concursos importantes, como los XX Zarcillo International Wine Awards.
Dominios del Arriero ya ha comenzado a brillar en concursos importantes, como los XX Zarcillo International Wine Awards.

En lo alto de los valles del Bierzo, entre terrenos de arcilla, piedra y viñas envejecidas, surge Dominios del Arriero, un proyecto vitivinícola que fusiona historia, tradición familiar y una pasión renovada por el vino. Lejos de ser una bodega convencional, es una reivindicación emotiva: la recuperación de un legado ancestral.

Raíces históricas

Las raíces de Dominios del Arriero se remontan a 1835, cuando arrieros maragatos procedentes de Santiago Millas adquirieron tierras que antes pertenecían al Monasterio de San Pedro de Montes. Estos arrieros recorrieron rutas con sus mulos hasta Galicia, llevando vino como mercancía, y tejieron una red de viñedos, huertas y viviendas. Con el paso del tiempo, las propiedades se dispersaron, pero el recuerdo de aquel oficio y su vínculo con la vid nunca desapareció.

Ya en el siglo XIX, tras la guerra de Cuba, el bisabuelo de los actuales impulsores regresó con el espíritu del comercio y abrió un almacén de vinos y coloniales. Esa tradición comercial marcó el camino hacia lo que finalmente sería Dominios del Arriero.

Hoy ese legado ha sido recuperado por Gregorio J. Valderrey Yáñez, restaurador de oficio -gerente del restaurante La Venta de Goyo- y descendiente de aquellos pioneros. Su proyecto no solo es vinícola, sino también familiar: rendir homenaje a sus ancestros y reconstruir las viejas parcelas de viña que una vez cultivaron los arrieros. 

Viñedos centenarios y proceso artesanal

Los viñedos de Dominios del Arriero se encuentran en parajes muy bien orientados del Bierzo, especialmente en Valtuille de Arriba, sobre terrenos de arcilla y pizarra. Parte de estas viñas tienen entre 60 y 90 años, lo que aporta una riqueza y complejidad únicas al vino.

Vista de los viñedos de Dominios del Arriero.
Vista de los viñedos de Dominios del Arriero.


La vendimia es manual, muy cuidada, y la elaboración respeta métodos tradicionales. El uso de pre-maceración en frío, fermentaciones lentas y la crianza en barricas (por ejemplo, en el caso de su Mencía Gran Selección) demuestra un profundo respeto por la fruta y por el terroir.

Vinos con identidad propia

Dominios del Arriero produce principalmente con Mencía (tinta) y Godello (blanca), dos variedades emblemáticas del Bierzo. El vino tinto de Mencía se caracteriza por una nariz compleja de fruta roja y negra, flores como geranio o violetas, y notas de sotobosque. En boca es potente, con textura y una acidez brillante, taninos maduros y sensación de elegancia y longitud. El vino blanco, elaborado con Godello, ofrece un perfil fresco y distinguido. Aromas a fruta exótica se combinan con una textura untuosa, buena concentración y una acidez vibrante que aporta profundidad. 

Reconocimiento y futuro

Dominios del Arriero ya ha comenzado a brillar en concursos importantes. Su Gran Selección 2020 obtuvo un Zarcillo de Plata en los XX Zarcillo International Wine Awards. Este reconocimiento no solo pone en valor la calidad de su vino, sino también el espíritu del proyecto: rescatar viñas antiguas y producir con un enfoque artesano.

Lo especial de Dominios del Arriero no está solo en sus vinos, sino en su narrativa. No es solo una marca, es un puente entre generaciones, entre los viejos caminos que recorrían los arrieros y las nuevas rutas que traza el vino moderno. Visitar sus viñedos, o al menos conocer su historia, es sumergirse en la historia berciana, en la tradición de la arriería, y en la pasión por el vino auténtico. Más allá del mercado, este proyecto es un canto a la memoria y una apuesta por la viticultura sensible, que mira al pasado sin dejar de soñar con el futuro.

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