El Antruejo de Carrizo de la Ribera se reafirma en 2026 como una de las celebraciones carnavalescas más completas, antiguas y singulares de la provincia de León. Reconocida como Fiesta de Interés Turístico Provincial, esta mascarada rural no se limita a unos días concretos, sino que despliega un amplio calendario festivo que se extiende desde las semanas previas a la Cuaresma hasta el cierre del Carnaval, conservando ritos, personajes y costumbres documentados desde los siglos XVIII y XIX.
La fiesta hunde sus raíces en una tradición popular profundamente comunitaria. El Antruejo no es un espectáculo para ser observado, sino una celebración participativa en la que todo el pueblo se implica: desde la confección artesanal de trajes y máscaras durante los meses de invierno hasta la transmisión oral de coplas, rituales y normas no escritas que regulan el comportamiento de los personajes.
El ciclo comienza con los Domingos de Compadres y Comadres, jornadas de reunión y banquete en las que hombres y mujeres, por separado, celebran meriendas cargadas de ironía, canciones pícaras y burlas simbólicas hacia el sexo opuesto mediante peleles satíricos. Reuniones que refuerzan los lazos vecinales y mantienen viva una tradición festiva de fuerte contenido social.
Uno de los momentos más destacados llega con el Viernes Llardeiro, cuando mozos y mozas recorren las calles en comparsa vestidos de blanco, con fajas, cintas de colores y el rostro pintado. Acompañados del característico “tururú”, cantan coplas tradicionales mientras piden alimentos y donativos casa por casa. Esta jornada debe su nombre al “llardo” -la hoja de tocino- que tradicionalmente se ofrecía a la ronda. El acto central del día es el Tetumbo, una composición satírica en verso que repasa, con humor mordaz, los acontecimientos y anécdotas protagonizados por los vecinos a lo largo del año, manteniendo viva una forma popular de crítica social.

El Sábado Fisolero se ha consolidado como el día grande del Antruejo. A la merienda campestre y la degustación de los fisuelos, dulces típicos del carnaval, se suma la salida de los personajes más emblemáticos: los guirrios, con sus espectaculares máscaras cónicas y esquilas; el toro, figura ritual; la ancestral gomia; el inquietante pellejo; y una variada galería de disfraces populares. Ese día tiene lugar también la Cuelga del Santo Antruejo, un pelele masculino elevado a la categoría simbólica de “santo” por el vecindario del barrio de La Campaza, uno de los últimos rituales de este tipo que se conservan en la ribera del Órbigo. La jornada culmina con la Fiesta de la Cernada, un desenfadado rito colectivo en torno a las cenizas de la hoguera, que simboliza el fin del ciclo invernal y el renacer de la vida.
El Domingo Gordo mantiene su carácter familiar e infantil con la representación del Rey de Gallos, recuperada a partir de documentación histórica, y con nuevas salidas de los personajes del Antruejo por las calles. El ciclo se cierra el Martes de Carnaval con una merienda en Las Eras y el tradicional rito de El Trago, mediante el cual la Junta Vecinal reparte vino a las familias empadronadas, una costumbre que se practica de forma ininterrumpida desde el siglo XVII.
Un paseo por la tradición
La Ruta del Antruejo de Carrizo de la Ribera es un recorrido cultural y turístico que permite descubrir, durante todo el año, los personajes más representativos de esta ancestral mascarada rural. A lo largo de un itinerario señalizado por las calles y espacios emblemáticos del pueblo, el visitante se adentra en el universo del Antruejo a través de figuras, paneles explicativos y puntos interpretativos.
La ruta incorpora códigos QR que ofrecen contenidos audiovisuales y sonoros accesibles desde el móvil, convirtiendo el paseo en una experiencia didáctica y participativa, pensada para todos los públicos.