Una feria para descorchar y brindar en Pajares de los Oteros

La Feria del Prieto Picudo convierte cada verano a Pajares de los Oteros, desde hace más de tres décadas, en escaparate de vino, tradición e identidad

22/05/2026
 Actualizado a 22/05/2026
Vecinos y visitantes comparten mesa y vino en una atmósfera que conserva el sabor de las fiestas de siempre. | MAURICIO PEÑA
Vecinos y visitantes comparten mesa y vino en una atmósfera que conserva el sabor de las fiestas de siempre. | MAURICIO PEÑA

Pajares de los Oteros volverá a descorchar este año la esencia de una tierra que sabe a viña, a verano y a memoria con la celebración de la XXXII Feria del Prieto Picudo, una cita ya inseparable de la identidad de esta localidad del sur leonés y de toda la comarca de Los Oteros.

La Feria del Prieto Picudo nació hace más de tres décadas como homenaje a la variedad de uva autóctona que ha dado prestigio y personalidad a esta tierra. Desde entonces, se ha convertido en mucho más que un encuentro vitivinícola: es una celebración de las raíces, del paisaje y de la cultura del vino que durante generaciones ha marcado la vida de Pajares de los Oteros. Una fiesta que reivindica el valor de lo auténtico y que mantiene vivo el vínculo entre la tradición agrícola y el orgullo de pertenecer a una comarca profundamente ligada al viñedo.

Cada agosto, cuando el verano alcanza su madurez y las viñas comienzan a anunciar la próxima vendimia, el pueblo se transforma. Las calles se llenan de bodegas, de copas alzadas y de visitantes que llegan atraídos por el carácter singular del Prieto Picudo y por el ambiente cercano y festivo que envuelve la feria. El vino sale entonces al encuentro de la gente y se convierte en el hilo conductor de una celebración donde conviven tradición, gastronomía, música y hospitalidad.

Porque aquí el vino no solo se degusta. Se comparte. Se conversa. Se recuerda. En cada copa hay una parte de la historia de Los Oteros y del esfuerzo de quienes han cuidado las viñas generación tras generación. La feria es, en ese sentido, una forma de reivindicar el trabajo silencioso de viticultores y bodegueros que han sabido preservar una variedad única y convertirla en símbolo de identidad para toda la comarca.

Durante esos días, Pajares de los Oteros deja de ser únicamente un pequeño municipio leonés para convertirse en el corazón de una tierra orgullosa de su esencia. Las degustaciones y actividades populares se mezclan con la música, el mercado tradicional y los encuentros improvisados en las plazas, donde el tiempo parece avanzar más despacio y todo gira alrededor de la conversación y el brindis. Vecinos y visitantes comparten mesa y vino en una atmósfera que conserva el sabor de las fiestas de siempre, las que todavía nacen de la cercanía y de la convivencia.

La Feria del Prieto Picudo ha logrado además consolidarse como uno de los acontecimientos más representativos del verano leonés. Año tras año, miles de personas acuden a Pajares de los Oteros atraídas por una propuesta que combina cultura vitivinícola, tradición popular y promoción del territorio. La cita se ha convertido en un escaparate para las bodegas y para una comarca que encuentra en el vino una de sus grandes señas de identidad.

Pero, por encima de todo, la feria conserva intacta la autenticidad de las celebraciones nacidas desde el pueblo y para el pueblo. Tal vez por eso sigue creciendo edición tras edición sin perder su esencia: la de una tierra que ha encontrado en el Prieto Picudo una manera de reconocerse y de abrirse al mundo sin renunciar a sus raíces.

La XXXII edición volverá a demostrar que enla  Pajares de los Oteros el Prieto Picudo no es únicamente una variedad de uva. Es memoria, paisaje y orgullo compartido. Un vino capaz de reunir generaciones, de estrechar vínculos y de convertir, durante unos días, a este rincón leonés en el lugar donde el verano sabe inevitablemente a tradición.

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