DO León: Vinos que encandilan a través de los cinco sentidos

Las bodegas adscritas siguen ganando prestigio a nivel internacional con hasta 80 medallas esta temporada

27/11/2025
 Actualizado a 27/11/2025
Vinos de la DO León de sus distintas variedades.
Vinos de la DO León de sus distintas variedades.

Encandilar a alguien en la primera toma de contacto nunca resulta fácil, pero si eso con un vino de la DO León se antoja mucho más fácil. Todo ello a base de trabajo y esfuerzo, sin que nadie le haya regalado nada, los vinos del Consejo Regulador cada vez logran conquistar más adeptos a través de los cinco sentidos.

Una denominación de origen ubicada en la zona sur de la provincia de León, integrando parte de la provincia de Valladolid y limitando con las provincias de Zamora y Palencia, con una superficie de unos 3.317 kilómetros cuadrados, cuyo crecimiento y la de sus vinos está siendo imparable y, parejo a él, lo es también el reconocimiento al trabajo bien hecho. En ello juega un papel importante la tarea de promoción que desempeñan en este Consejo Regulador para dar a conocer sus vinos, volcado con diferentes acciones en transmitir al mercado la importancia que tienen sus elaboraciones en cuanto a calidad y exclusividad. El trabajo de viticultores y bodegueros, de la mano de la DO León, les ha llevado a recoger en estos últimos meses una muy buena cosecha de éxitos internacionales de gran prestigio.

80 medallas de sus vinos

Las bodegas adscritas al Consejo Regulador de la Denominación de Origen León cierran la temporada de grandes concursos internacionales con el extraordinario balance de ochenta medallas, mayoritariamente de oro, para sus vinos de las variedades de uva Albarín y Prieto Picudo. El transfronterizo Vinduero-Vindouro, que habitualmente pone fin al ciclo concursal, premió con su más alto reconocimiento, el Gran Arribe de Oro, al blanco ‘Pincerna 2024’, de la variedad Albarín (95,33 puntos sobre 100) y de la bodega Pincerna (Grajal de Campos), y al rosado ‘Gurdos 2024’, de Prieto Picudo (95,70) y de la sociedad Gordonzello (Gordoncillo). Al haber alcanzado las puntuaciones más altas entre todas las muestras presentadas, ambos vinos son reconocidos como los mejores en sus categorías.

El mismo certamen otorgó una medalla de plata al también albarín ‘Albaricus 2024’ (89,30), de Vitis Velado (Castrotierra de Valmadrigal), en la categoría de blancos sin crianza, y de oro al ‘Kyra 2021’, de la misma variedad y de Gordonzello, en este caso en la clase de blancos con crianza. Pero fueron los rosados de Prieto Picudo de la DO León los que se convirtieron en grandes protagonistas del concurso al copar cuatro de los seis primeros puestos, pues al gran oro del ‘Gurdos’ se sumaron los oros para el ‘Castillo de Valmadrigal 2024’ (91,30), de Vinícola Valmadrigal, el ‘Peregrino 2024’ (91,10), también de Gordonzello, y el ‘Canalla Rosé 2024’ (90,80), del proyecto personal Vitis Velado.

Los otros dos oros en la categoría general recayeron en el ‘Babia 2022’ (91,40), de la bodega de Castrotierra de Valmadrigal, y el ‘Don Suero Crianza 2020’ (90,10), de Vinos de León-Vile (Valdevimbre), ambos en la categoría de tintos con crianza superior a seis meses e inferior a catorce. El palmarés de quince medallas para los vinos de la Denominación de Origen León lo completan las seis de oro concedidas en la categoría ‘En Femenino’, que otorga esa parte de un comité de cata siempre rigurosamente paritario. Fueron esta vez para el blanco ‘Pincerna’ (95,50), los rosados ‘Gurdos’ (95,40), ‘Peregrino’ (92,00) y ‘Castillo de Valmadrigal’ (90,80), y los tintos con crianza ‘Babia’ y ’Don Suero Crianza’.

No obstante, otra cosecha especialmente generosa había llegado recientemente de la mano del también prestigioso certamen International Wine & Spirits Competition, con trece medallas, siete de oro y seis de plata para Vinos de León-Vile y para la sociedad de viticultores Melgarajo. Los oros fueron para el blanco ‘Vile La Finca’, un albarín de 2019, y los tintos de Prieto Picudo ‘Don Suero Crianza 2020’, ‘Don Suero Reserva 2018’ y ‘Vile La Finca 2017’, de la bodega de Valdevimbre. Y también para los ‘Melgus Gran Reserva 2014’, ‘Melgus Reserva 2014’ y ‘Valdeleña Autor 2015’, del operador que tiene su viñedo en Melgar de Abajo (Valladolid). Las seis platas del IWSC correspondieron a los blancos ‘Valjunco Albarín 2023’ y ‘Valdeleña Semidulce 2024’, además del rosado ‘Valjunco 2024’ y los tintos ‘Don Suero Roble 2023’, ‘Melgus Crianza 2015’ y ‘Valdeleña Roble 2015’, todos de Prieto Picudo.

Especial valor tienen también las ocho conseguidas en el Decanter World Awards, el concurso más importante e influyente del mundo. Dos vinos certificados por la DO León se alzaron con sendas medallas de plata en la sección exclusiva para tintos y blancos del Concours Mondial de Bruxelles para el ‘100 Cepas Crianza’ de la añada 2019 (Bodega Cien Cepas-Corbillos de los Oteros) y el blanco ‘Lágrima de Vitalis 2024’ (Vitalis-Villamañán). Y finalmente el rosado ‘Gurdos 2024’ (Gordonzello-Gordoncillo) consiguió una medalla de oro más en el Concurso Nacional de Vinos de Pequeñas DO’s.

Al cierra de la temporada, los vinos certificados por la Denominación de Origen León han acumulado ochenta medallas (cinco grandes oros, cuarenta y seis de oro, veinticuatro de plata y cinco de bronce) en los grandes certámenes vinícolas internacionales, confirmando una vez más las excelentes cualidades organolépticas y el extraordinario potencial enológico de las variedades autóctonas de referencia, la Albarín en el caso de los blancos y la Prieto Picudo para rosados y tintos.

Copas de vino de la DO León preparadas para una cata.
Copas de vino de la DO León preparadas para una cata.

Una buena vendimia

Las bodegas adscritas al Consejo Regulador de la Denominación de Origen León concluyeron una vendimia 2025, marcada por la normalidad, con la recogida de más de tres millones de kilos de uva (3.008.365 frente a los 2.829.211 de la anterior), lo que supone un incremento de la producción del 6,3% sobre la de 2024. La ausencia casi total de lluvias que interrumpieran el trabajo en la viña posibilitó una recolección ordenada, escalonada, rápida y en perfectas condiciones de maduración de la uva y parámetros generales. La vendimia se inició el 7 de septiembre y concluyó el 13 de octubre.

La previsión inicial del departamento técnico de la DO León, de tres millones de kilos, se cumplió finalmente casi con total exactitud. Una primavera lluviosa permitió al subsuelo acumular humedad y desarrollar con total normalidad la floración y el cuajado del racimo, incluso hasta el envero. Pero la ausencia de precipitaciones desde julio hasta la fecha de inicio de la vendimia y el excesivo calor de agosto, con altísimas temperaturas y sin apenas contrates térmico entre el día y la noche, hicieron temer una merma de la producción que finalmente no llegó a producirse en todos los territorios.

Sin embargo, fue precisamente ese calor del estío y la sequedad del final del ciclo vegetativo lo que evitó la aparición de plagas. Y eso, unido a la ausencia de granizadas y al hecho de que los numerosos incendios que devastaron la provincia no llegasen a dañar el viñedo en el sur-sureste de la provincia, propició racimos muy bien formados, homegéneos, limpios y de uva de menor tamaño, pero extraordinaria sanitariamente y de altísima calidad, lo que augura grandes vinos para la añada 2025.

Ese crecimiento en volumen del 6,3% de este año rompe la merma del 6,8% de producción de la vendimia de 2024 y vuelve a situar a la DO León por encima de los tres millones de kilos, aunque en un escenario económico que, a día de hoy y si bien las circunstancias y las causas son otras distintas, todavía sigue siendo adverso para el consumo con carácter general y para el vino muy en particular.

En ese contexto, la variedad reina Prieto Picudo acapara con 2.140.492 kilos (2.109.541 en 2024) la mayor parte de la producción entre las tintas, cae la Mencía (8.773 frente a 10.662), también principal para la elaboración de rosados y tintos, y aumenta la complementaria Tempranillo (148.160 frente a 115.669). Crece en su segunda añada la Negro Saurí (2.780 frente a 2.120). La modificación hace dos años del Pliego de Condiciones del Consejo Regulador para incorporarla como variedad principal permitió la elaboración y comercialización durante el pasado mes de agosto de un primer vino, rosado, por parte de la sociedad de viticultores Melgarajo (Melgar de Abajo-Valladolid). Esta vinífera, aunque con otras sinonimias en El Bierzo, Galicia y norte de Portugal, siempre tuvo presencia en el territorio de la DO León y fue incluida por el Itacyl en el programa de recuperación de variedades autóctonas históricas de las denominaciones de origen de Castilla y León. Pero su producción todavía sigue siendo simbólica y sus posibilidad enológicas, aún inexploradas. Y entre estas tintas vuelve a quedar sin registro de vendimia la Garnacha, con la condición de autorizada, aunque ya en desuso.

La mejor noticia la protagoniza de nuevo la blanca Albarín, con 527.764 kilos frente a los 439.908 de 2024, lo que supone nuevo récord y permitirá poner en el mercado alrededor de medio millón de botellas para responder a su creciente demanda. Contiene su descenso la Verdejo, con 173.411 kilos (145.450 en 2024 y bastante más en añadas anteriores), y se mantiene en cifras residuales la Godello (6.980 frente a 5.860 de la anterior). No obstante, siguen siendo principales como blancas.

Sobre ese volumen total de más de tres millones de kilos, la aportación de los viticultores independientes (741.900, un -0,4% respecto a 2024) se mantuvo prácticamente estable, si bien es cierto que esa tendencia a la baja la compensa la creciente extensión de cultivo propiedad de las bodegas.

La mecanización de la vendimia (el 93% del censo vitícola corresponde a viñedos en espaldera) posibilitó realizarla en las mejores condiciones de maduración, grado alcohólico y acidez. La uva presentó una excelente relación piel-pulpa y muy buenos parámetros generales. Los enólogos destacan de manera unánime las excelentes cualidades para la elaboración de vinos con las variedades de referencia, Albarín y Prieto Picudo, y sobre todo resaltan el enorme potencial aromático de la blanca, al igual que en 2024 muy por encima incluso de su alto nivel habitual. Los vinos blancos serán muy terpénicos, florales, frutales y frescos en boca por las características de las propias variedades, especialmente los albarines, equilibrados y con excelentes aptitudes también para elaboraciones complejas.

La Prieto Picudo, esencialmente destinada a la elaboración de rosados (suponen casi el 70% de la producción total), permitirá elaborar vinos de gran pureza varietal, aromáticos y también con muy buenos equilibrios entre alcohol, como respuesta a la exigencia en ese sentido, y la acidez característica que siempre le aporta frescura. Los enólogos se enfrentarán, un año más, al reto de gestionar esas excepcionales condiciones de la fruta para elaborar unos tintos que, con magníficas aptitudes también para la crianza, incluso larga, probablemente recordarán a los de las mejores añadas. Serán vinos muy raciales, con toda la fuerza y rusticidad de una variedad difícil como la Prieto Picudo, pero con la agradable finura, sedosidad y elegancia que vienen caracterizando a los de las últimas añadas.

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