En La Robla, febrero no es solo un mes de invierno: es la antesala de la risa, el disfraz y la imaginación desbordada. El municipio leonés ya se prepara para vivir un carnaval 2026 que promete llenar las calles de color y creatividad, con un incentivo añadido que refuerza el espíritu festivo: 1.350 euros en premios para las propuestas más originales.
El domingo 15 de febrero, cuando la tarde empiece a caer, la villa se transformará en un mundo de fantasía. A partir de las seis, el desfile tomará las calles desde la confluencia de Ramón y Cajal con Don Aurelio del Valle, marcando el inicio de una celebración pensada para todos los públicos. Carrozas, grupos, parejas y disfraces individuales competirán no solo por los premios económicos, sino por arrancar sonrisas y aplausos a vecinos y visitantes.
Tras el recorrido, el ambiente se volverá más íntimo y tradicional. El calor del chocolate caliente reunirá a los participantes antes del simbólico Entierro de la Sardina, un ritual que despide el carnaval entre ironía y fuego, y que dará paso al momento más esperado: el fallo del jurado. Originalidad, creatividad, vistosidad y puesta en escena serán los criterios que decidan qué disfraces pasan a la pequeña historia del carnaval roblano y se llevan su merecida recompensa.
En conjunto, el carnaval repartirá 1.350 euros en premios, distribuidos en cuatro categorías. Las carrozas optarán a un primer premio de 300 euros, un segundo de 200 y un tercero de 100 euros. En la modalidad de grupos de más de diez personas, las cuantías serán de 200 euros para el primer clasificado, 100 para el segundo y 75 euros para el tercero. Los grupos de entre tres y diez integrantes competirán por 150 euros para el primer puesto, 75 para el segundo y 50 euros para el tercero. Por último, la categoría de parejas o participantes individuales concederá 50 euros al ganador, 30 al segundo y 20 euros al tercer clasificado. Pero más allá del podio, el Ayuntamiento ha querido subrayar el carácter popular de la fiesta con una ayuda de cinco euros por persona a cada inscrito en el desfile, hasta un máximo de setecientos participantes. Un gesto que reconoce el esfuerzo colectivo y refuerza la idea de que en carnaval nadie se queda fuera.
Los niños toman el protagonismo
La fiesta no terminará ahí. El lunes 16 de febrero, el carnaval cambiará de ritmo y de protagonistas para centrarse en los más pequeños. El pabellón municipal se convertirá en un espacio de juego y fantasía, con actividades infantiles, animación y propuestas lúdicas pensadas para que niños y niñas disfruten del carnaval a su manera. Una jornada diseñada para el disfrute familiar que busca mantener viva la tradición y garantizar que el espíritu festivo del carnaval se transmita de generación en generación,
Así, La Robla se prepara para dos días en los que la rutina se disfraza, las calles se llenan de historias efímeras y la imaginación manda. Porque en carnaval, al menos por unas horas, todo es posible.