Astorga, dos mil años de historia al paso del peregrino

El Camino de Santiago Francés y la Vía de la Plata son dos itinerarios que se originaron a partir de calzadas romanas que confluían en Asturica Augusta

25/07/2026
 Actualizado a 25/07/2026
La escultura del emperador Augusto Prima Porta que da la bienvenida a los peregrinos a la entrada de Astorga. | MAURICIO PEÑA
La escultura del emperador Augusto Prima Porta que da la bienvenida a los peregrinos a la entrada de Astorga. | MAURICIO PEÑA

Astorga vuelve desde este pasado jueves hasta el domingo la mirada hacia sus orígenes con una nueva edición de la recreación de Astures y Romanos, una celebración que pone de relieve el carácter histórico de una ciudad en la que los caminos se cruzan desde hace más de dos mil años. La cita permite recordar el peso fundamental que la antigua capital maragata ha tenido a lo largo de los siglos en la historia de León y convierte estos días en un momento especialmente atractivo para descubrirla siguiendo las huellas del Camino de Santiago.

La antigua Asturica Augusta, bautizada en honor al emperador Octavio Augusto y con un nombre que también recuerda a las tribus astures asentadas en este territorio, fue ensalzada por Plinio el Viejo y estuvo desde sus orígenes marcada por las vías que nacían, llegaban y se encontraban entre sus murallas.

Por Astorga discurren hoy el Camino de Santiago Francés y la Vía de la Plata, dos itinerarios que hunden sus raíces en las antiguas calzadas romanas que comunicaban Asturica Augusta con otros puntos de la Península y con la propia Roma. El hallazgo del sepulcro del apóstol Santiago transformó aquellas vías en rutas de peregrinación y convirtió a Astorga en una parada esencial para quienes avanzan hacia Compostela.

De Puerta Sol a Puerta Obispo

El peregrino entra en la ciudad bimilenaria por Puerta Sol y atraviesa el casco urbano hasta abandonarlo por Puerta Obispo. Entre ambas puertas se abre un recorrido en el que cada paso conduce a un monumento, a un rincón histórico o a una nueva sorpresa.

El itinerario permite conocer la Capilla Museo de la Cofradía de la Santa Vera Cruz y Confalón, la iglesia de San Francisco y el convento de los Padres Redentoristas, la Domus del Mosaico del Oso y los Pájaros, el Museo Romano, la Ergástula, el Ayuntamiento y la Plaza Mayor.

El camino continúa junto a dos de los grandes símbolos de la ciudad: el Palacio Episcopal, obra de Antonio Gaudí, y la Catedral de Santa María, sin olvidar el recinto amurallado que todavía protege buena parte del centro histórico.

Caminando, siempre caminando, el peregrino puede contemplar un patrimonio que resume diferentes siglos, culturas y estilos artísticos. Pero Astorga también se descubre a través del paladar. Las confiterías tradicionales salen al encuentro del visitante con sus conocidas mantecadas, hojaldres y chocolates.

La tradición chocolatera de la ciudad cuenta incluso con un museo propio, desde el que se explica la sorprendente variedad de chocolates que todavía se elaboran y comercializan en Astorga. Tras este dulce alto en el camino, la ruta avanza hacia el barrio de Rectivía, cruza la carretera Nacional VI y continúa en dirección a la comarca de la Maragatería.

Dos peregrinos a su llegada a Astorga. | ICAL
Dos peregrinos a su llegada a Astorga. | ICAL

 

Un Camino embellecido con arte

El recorrido jacobeo por la ciudad cuenta además con nuevos elementos artísticos vinculados al Proyecto de Recuperación y Embellecimiento a través del Arte en el Camino de Santiago a su paso por Astorga. Para desarrollarlo, el Ayuntamiento recibió 119.000 euros de una subvención concedida en 2023 por la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Castilla y León.

Una escultura del emperador Augusto de Prima Porta recibe ya a los peregrinos en la glorieta de acceso a Astorga desde San Justo de la Vega. La obra, realizada en acero corten por el escultor leonés Amancio González, recuerda el pasado romano de la ciudad y su antiguo nombre.

El proyecto incluye también otros guiños artísticos al patrimonio astorgano, como una escultura que recuerda su condición de «ciudad Gaudí», representada mediante un dragón o un búho junto a una estructura ferroviaria. En la entrada de Murias de Rechivaldo aparece un obispo caracterizado como peregrino, mientras que en Santa Catalina de Somoza se levanta una recreación inspirada en los arcos de triunfo romanos.

Astorga ofrece así numerosos motivos para calzarse las botas y hacer el Camino: historia romana, arte, arquitectura, tradición jacobea y una gastronomía capaz de convertir cada parada en un pequeño premio. Y durante la celebración de Astures y Romanos, la ciudad invita además al peregrino a caminar, por unas horas, directamente hacia su pasado a través de un sinfín de actividades.

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