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Es lo que llaman fiesta, once orejas y a Damián en jefe

Es lo que llaman fiesta, once orejas y a Damián en jefe

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Hubo toros en Valencia de Don Juan y los tendidos presentaron un muy buen aspecto, había muchas ganas. | TERESA GIGANTO Ampliar imagen Hubo toros en Valencia de Don Juan y los tendidos presentaron un muy buen aspecto, había muchas ganas. | TERESA GIGANTO
T. Giganto / F.F. | 13/09/2021 A A
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Es lo que llaman fiesta, once orejas y a Damián en jefe
Sur de León Damián Castaño, con cuatro orejas, fue el gran triunfador de una tarde de toros en Valencia de Don Juan que fue una esperada fiesta para los aficionados. También triunfaron Ritter (otras cuatro) y Alberto Pozo (tres))
Había muchas ganas de toros en Valencia de Don Juan y su comarca, ganas de toros. Se veía en el ambiente, en el compás de espera, en la entrada con gentes que iban a disfrutar, algunos a pescar en este caladero, como las gentes de Vox repartiendo propaganda. Pero, lo cierto es que la gente iba a una fiesta que comenzó con un minuto de silencio por las víctimas del covid. El himno, los paseíllos, el protocolo, tres toros de Arauz de Robles y tres de Paniagua en los que hubo de todo. Y al lío, con alegría en las gradas, llenas a la sombra y no tanto al sol, que pegaba fuerte. Anima la Peña El Burladero y la Banda sigue estando "en grande".

Damián Castaño empezó fuerte. Venía de triunfar en Cenicientos y siguió en la misma línea, con pases al natural se metió al personal en el bolsillo, faena bonita, descabello, la plaza se entrega… dos orejas para el pequeño de los Castaño, que en el cuarto de la tarde buscó faena a un bicho imponente, grande y bonito. Estuvo valiente, no estuvo muy fino al matar pero ya se había ganado otras dos orejas.

El colombiano Sebastián Ritter, aquel recordado niño torero que quiere seguir creciendo, se trabaja al personal con guiños pintureros a la plaza, pero no acaba de cuajar y se enfría algo el coso al matar a la tercera, lo que no le impide llevar una generosa oreja. Vio la estampa del quinto y se lo brindó a la plaza, faena de muchas ganas, mató a la segunda y otras dos orejas a sumar a la lluvia de las entregadas en una tarde de esperada fiesta.

El tercero es Alberto Pozo, que encuentra a un precioso tercer toro que, quizás le superó, a la hora del bocata. Matar a la primera le permitió pasear otra oreja. Repitió las mismas claves de su primer toro, aunque mostró cierta bisoñez, que no le impidieron llevarse otras dos.

No es mala cosecha, de once orejas, que en algunos casos, como el tercero de la tarde, más merecieron los toros, muy buenos en general, que los toreros, con los que Valencia de Don Juan quiso ser muy generosa.
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