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Ernesto Escapa: El diccionario de Carrocera

Ernesto Escapa: El diccionario de Carrocera

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Ernesto Escapa, uno de los nombres más conocidos de la cultura, especialmente de la literatura y el periodismo, falleció a Valladolid a los 65 años de edad. | L.N.C. Ampliar imagen Ernesto Escapa, uno de los nombres más conocidos de la cultura, especialmente de la literatura y el periodismo, falleció a Valladolid a los 65 años de edad. | L.N.C.
Fulgencio Fernández | 19/10/2019 A A
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Ernesto Escapa: El diccionario de Carrocera
Obituario Escritor, crítico, editor, tertuliano, acumulador de datos e historias, agitador en el León de los setenta falleció en Valladolid a los 65 años
Ya hacía unas semanas que la voz inconfundible y sosegada de Ernesto Escapa no sonaba al otro lado del teléfono para preguntar por el PDF de alguna vieja noticia, que recordaba haber leído y no la encontraba. «¿No tendrás una entrevista que le hiciste a Carnicer cuando publicó un libro sobre Primitivo Álvarez Armesto?».

- Pero, ¿de qué año me hablas?
- De 1997.

Siempre sospeché que sólo era una disculpa para hablar —por más que después publicara un artículo, creo que el último, sobre el pintor berciano— de lo divino y de lo humano, de Armesto, de Villafranca, de las cosas de Pereira, qué bien le van las cosas a Mestre, ¿qué te parece su último libro, de quién iba a ganar algún premio próximo a fallarse pues lo tenía todos controlados y en la mitad estaría en el Jurado, por lo que sabía todas las interioridades del mismo, incluido el Premio Castilla y León de las Letras que ya le habían concedido al citado Carnicer y se lo levantaron a última hora por las cosas que decía en un libro de próxima aparición y que le editaba precisamente Escapa en su etapa de director de Ámbito. Sólo recordar que el capítulo en cuestión se titulaba ‘El sainete castellanoleonés’.

Pero podía saltar al anecdotario del Premio Planeta, de Bibis Salisachs y las influencias de Juan Antonio Samaranch en Cataluña... en fin, una enciclopedia, la enciclopedia de Carrocera, por más que le dijera el Padre Martino que «el nombre de Carrocera significa que tienen mucha influencia de las estrellas, tendencia a fabular».
Vaya dos, Escapa y Martino.

Ernesto Escapa sólo ‘lector’ de los alrededores del libro, también lo era del interior, lector empedernido, con gran visión para descubrir nuevos valores  Pero no era Ernesto Escapa sólo ‘lector’ de los alrededores del libro, también lo era del interior, lector empedernido, con gran visión para descubrir nuevos valores literarios y una pluma muy ágil para contarlo, en textos plagados de anécdotas, aspectos desconocidos y una visión personal. A nadie se le oculta que Escapa tenía especial gracia para la crítica, la mordaz, capaz de encontrar siempre el adjetivo preciso, halagador o no tanto. Muchos aún recuerdan una crítica a una muestra de Vela Zanetti en Madrid, no debió gustarle mucho y lo resumió en una ironía terrible. «Se recordará esta muestra porque es la primera vez que hay más gallos en Madrid que en la Granja Florín de mi tierra».

Esa pluma ácida que cultivó en la cultura seguro que le vino muy bien cuando en los últimos años dio el salto a la crítica política o la crónica parlamentaria, en la que también dejó su sello.

Pero volvamos al Escapa leonés, al del pelo ensortijado pero aún negro, el fumador y conversador. Pertenecía a aquella tribu de jóvenes diletantes leoneses de los 70 y 80 que tanta guerra dieron como paz dejaron cuando fueron marchando uno tras otro (paz para algunos, para la mayoría un vacío difícil de cubrir). De la generación de los del tan efímero como recordado Ceranda, él vertió más sus críticas (entonces halagos pocos) desde Cosmos, uno de cuyos artículos le supuso la querella de una entonces todopoderosa concejala y después muchas cosas más. Era Escapa, junto a Marga Merino, un clásico de la ciudad... Pero la política también lo llevó a Valladolid, de la mano de Demetrio Madrid y Justino Burgos fue Jefe de Gabinete de la Consejería de Cultura, ya en los ochenta. Ydespués director de la Editorial Ámbito y un buen número de ocupaciones posteriores que desembocaron en ser tertuliano habitual en la tele de Castilla y León, encargado de desmenuzar las noticias de los periódicos...

Y siguió escribiendo, en prensa de gastronomía y turismo. Debía haber escrito mucho más, tenía mucha más pluma que ganas, pese a lo que nos dejó libros de referencia como ‘Corazón de roble’, una singular ‘biografía’ del Duero.

En los últimos años practicó un tipo de periodismo y literatura que le venía como anillo al dedo, con las entregas del Siglo de Delibes, que le permitía contar al escritor y a su tiempo; y dejó inconcluso otro similar, muy jugoso, dedicado a Paco Umbral, con todo tipo de recuerdos de su paso por León, del que Escapa lo sabía todo.
En realidad lo sabía todo de tantas cosas el Diccionario de Carrocera.
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