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Entre la ternura y la oscuridad

Entre la ternura y la oscuridad

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La escritora en la presentación de los Premios Jóvenes de Asturias y en un stand de la feria del libro. | L.N.C. Ampliar imagen La escritora en la presentación de los Premios Jóvenes de Asturias y en un stand de la feria del libro. | L.N.C.
Mercedes G. Rojo | 17/09/2019 A A
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Entre la ternura y la oscuridad
Literatura Nohelia Alfonso Sáez es uno de los más importantes activos de la narrativa leonesa actual
"¿Cómo me defino? Como hija del cuento tradicional, pero muy amiga de lo insólito y lo neofantástico". (Nohelia Alfonso. Escritora).

Tras la pausa veraniega retomamos hoy, con la figura de la joven escritora Nohelia Alfonso Sáez (La Robla, 1986), los caminos artísticos que tantas leonesas recorren día a día sembrando de calidad y calidez el panorama de la provincia, dejándonos a menudo una obra que nos inquieta y/o que nos enriquece.

Decido retomar con ella la sección, inmersa en pleno homenaje a Josefina Rodríguez Álvarez (Josefina Aldecoa) por sus varios puntos de confluencia:
– nacer roblana
– asentarse en la vida literaria en la ciudad de León donde, en 2007 durante sus estudios de Filología Hispánica, gana su primer concurso importante con su novela 'El mercado de las almas' (Concurso de Novela Corta Cersa- Ateneo)
– por ser también una magnífica narradora en un mundo que ahora mismo parece copado fundamentalmente por la "poesía".

Nohelia Alfonso se define a sí misma como una persona muy ligada a todo lo que tiene que ver con lo artístico, en diversas facetas que practica desde su más tierna infancia y que siguen caminando a su lado en lo personal, completando esa parte más profesional de su carrera docente, también ligada al mundo de la palabra, que desde hace algún tiempo viene desempeñando en tierras asturianas aunque sin perder nunca de vista sus orígenes. Y es que, cuando puede, sigue participando del ambiente literario de León, como en el filandón del pasado fin de semana con motivo de la inauguración de la exposición-homenaje a Concha Espina en Astorga, donde deleitó al público con un inquietante relato titulado 'Las gadañas'; o con las actividades en las que periódicamente participa junto a sus compañeros de #Pataforma, un colectivo literario al que se unió desde el momento de su creación y que le permitió, nos dice, "ponerme en contacto con otros escritores, conocer el ambiente literario de la ciudad y devolverme las ganas de escribir", además de permitirle desplegar "un sinfín de posibilidades creativas en conjunción con otras mentes amplificando la experiencia por mil".

Además de lo literario, en su vida: el dibujo, la danza, la música, que sigue teniendo presentes hasta tal punto que ahora mismo está buscando un proyecto musical propio. "Al final parece que todo lo que sea crear, me atrae sobremanera", reconoce. Tal vez muy pronto podamos hablar más detalladamente de alguna más de esas otras facetas artísticas, mas de momento nos centramos en la literaria, la que le ha permitido sacar de dentro toda la fuerza creadora que encierra.

En este aspecto destaca de entre todo la narrativa como el género en el que más cómoda se encuentra "porque es el género que practico desde niña, el que más me entusiasma hacer, y el que más consumo y disfruto". También reconoce su paso por la poesía desde muy joven, aunque el hecho de que esta la haga sentirse muy desnuda frente a los lectores hace que la muestre muy poco. Así mismo en algunas de sus obras pueden apreciarse ciertas líneas de ensayo, y ha experimentado lo teatral con 'Guerra de Troya Esprés', una obrita en verso que en su momento escribió para su alumnado de latín, una experiencia que recuerda muy divertida y que no desdeña poder llegar a repetir en el futuro. Lectora voraz de todo lo que caía en sus manos, reconoce que cuanto más leía y escuchaba cuentos más ganas tenía de inventarlos. Y frente al hecho de la creación literaria reconoce la lectura "tan necesaria como el sol para una planta, sin la que el escritor no podría fabricar la clorofila necesaria para nutrir sus pétalos. Claro que el agua (la imaginación) es también vital, así como la tierra (la técnica). Y mucha de esta última la puedes conseguir leyendo"; una disciplina de la que adolecen muchos de quienes hoy presumen de ser escritores o poetas.

Nohelia Alfonso Sáez es uno de los más importantes activos de la narrativa leonesa actual, alguien a quien hay que descubrir, leer y disfrutar. Sus narraciones tienen esa gran fuerza expresiva a la vez que una gran corrección estilística, que se agradece profundamente en un mundo donde la inmediatez de lo no reposado, de lo no corregido parece haberse puesto de moda. Su manera de afrontar cada una de las historias de las que nos hace partícipe nos deja un poso que nos hace desear seguir leyendo más, a veces buscando un regusto de ternura, otras el regusto inquietante de las historias que antaño contaban nuestros mayores y que nos hacían avanzar con tiento en la oscuridad o mirar detrás de la puerta antes de meternos en la cama. En cualquier caso, una escritora a la que todavía le queda mucho por contar. De momento, lo más reciente, su libro Alas de musgo, que reúne los mejores relatos escritos hasta la fecha y con el que obtuvo el Premio Asturias Joven de Narrativa 2018, un libro que, según sus propias palabras, "como la gacela de Lorca, intenta aunar ternura y oscuridad". 
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