Publicidad
Entre el arte y la autobiografía del dolor y el cambio

Entre el arte y la autobiografía del dolor y el cambio

LNC CULTURAS IR

| MAURICIO PEÑA Ampliar imagen | MAURICIO PEÑA
Mercedes G. Rojo | 12/10/2021 A A
Imprimir
Entre el arte y la autobiografía del dolor y el cambio
Caminos femeninos del arte (CIX) Miriam Vega (León, 1980) es la muy importante artista multidisciplinar que protagoniza, después del descanso estival, este repaso de las artistas leonesas en todos los ámbitos
«Mi trabajo ahonda desde mi condición intimista donde utilizo la imagen como narración en primera persona…»
(Miriam Vega. Artista transdisciplinar)


Seguir el rastro de nuestras artistas, no siempre es tarea fácil; menos aún si no se muestran activamente en las redes sociales y si su trabajo no se prodiga en exposiciones. Es el caso de Miriam Vega (León,1980), multidisciplinar artista que, a mi parecer, nos ha regalado una de las obras más importantes y comprometidas de los últimos tiempos.
Araceli Corbo, su más ferviente valedora, la definió en su momento como una investigadora y artista transdisciplinar, que en el momento de la exposición que ella misma le comisarió, primera y hasta hoy única individual, “El cuerpo expuesto” (CLA, Centro Leonés del Arte. León, 2015 - Museo Evaristo Valle. Gijón , 2017) presentaba un claro posicionamiento disca-queer/teoría crip, que pone el foco en la construcción social de los géneros en relación con la diversidad funcional.

Artísticamente inicia su formación en Artes Escénicas tras abandonar su labor como administrativa en diferentes empresas, para trabajar como educadora artística y teatral mientras colabora con diferentes proyectos y colectivos de las “artes vivas”. En 2012, a raíz del diagnóstico de una rara enfermedad que la mantiene ingresada por un largo período de tiempo, y que acaba resultando ser una acromegalia, decide formarse de manera autodidacta en fotografía experimental, vídeo, performance y en la escritura como forma de profundización en el conocimiento de su propio cuerpo e identidad. Dedicada a las artes escénicas, su utilización de una cámara fotográfica para captar algunas de sus «performances», le permite descubrir la metamorfosis que su cuerpo comenzaba a sufrir. Decide entonces documentar ese proceso, poner el foco sobre el mismo «en busca de una recomposición de la identidad». Gracias a esa autoformación se acercará al mundo del autorretrato no como «reflejo de vanidad» sino para «documentar este proceso de búsqueda para indagar en la percepción de como mi cuerpo se desarrolla y resuelve a través de su estructura más frágil argumentando la fisura a través de mi propio tejido», lo que le permite una «apropiación del dolor que la dota de una particular sensibilidad que encuentra una vía de escape a través de su obra plástica», una obra en la que el cuerpo, el autorretrato y el blanco/negro son los tres ejes sobre los que transitar, para mostrarnos un trabajo «tan íntimo y sincero que en ocasiones puede llegar a ser turbador» y que siempre se nos muestra en blanco y negro. Además de lo íntimo y lo personal, este trabajo multidisplinar le permite, a través de la fotografía experimental, el video, la performance y la escritura, investigar conceptos como identidad, género y bio-políticas del cuerpo.

Conocí personalmente a Miriam Vega con motivo de la exposición Jóvenes creadoras de la fotografía y la videocreación que, en 2014, comisarié en Astorga como Homenaje a la mujer artista, en el marco de Marzo en femenino. Seleccionó para ello media docena de obras que luego incluiría en su exposición individual de 2015. De ellas, diría: «Mi trabajo ahonda desde mi condición intimista donde utilizo la imagen como narración en primera persona. Analizo el cuerpo como molde incierto, como factor condicionante (variable, mutante). Descodifico la extensión de sus formas hacia el acumule de contenido a través de su leyenda autobiográfica. Investigo subvertir la funcionalidad del propio cuerpo para simplemente dejarlo ser, y donde mi observado se convierte en el “observador del observador que observa». De esta manera se establece un “Yo” como materia que se constituye y se transforma en un elemento disoluble a través del acto del autorretrato».

La fotógrafa “comprometida y combativa” que ya entonces se nos mostraba nos recordó la primera exposición fotográfica de “mujeres” que tuvo lugar en Ámsterdam en 1884, así como las surgidas en París en 1908 y 1913, al tiempo que lamentaba la necesidad de seguir haciéndolas, después de tanto tiempo, para darles a estas la necesaria visibilidad que bastante a menudo se les sigue negando.

Además de los proyectos mencionados, podemos seguirle el rastro a través de:
- Corporeidades Feministas en España. Museo de las mujeres de Costa Rica (2014)
- Exposición Kanya en femenino (León, 2015)
- III edición del Festival de Miradas de Mujeres con Arqueologías de lo íntimo (2016),
- Encuentro de Artistas Novos. Ciudad de la Cultura
- Congreso “El cuerpo descifrado” (Universidad Autónoma Metropolitana -Unidad Xochimilco. Ciudad de México)
- InCómoda, Síntesis de una postura. Poesía performativa (Le paskin poético. León, 2016)

… todo ello para mostrarnos a una creadora con una obra dura, valiente, en la que el sentido artístico trasciende a veces hasta la incomodidad del espectador. Y es que, en palabras de Araceli Corbo, desde hace años “el perfil de la artista toma un posicionamiento que convierte su trabajo artístico y teórico en una prolongación de su auto-mirada, auto-reflexión y reflejo en el/la otra, como búsqueda y herramienta biopolítica desde una metamorfosis propiciada por una suerte de enfermedad.

Sus acciones, sus performances y su habitabilidad -con permiso a la ausencia- escupen una verdad abyecta sin dejar a nadie impasible. Moviéndose continuamente como una funambulista en la línea que separa la autobiografía del autorretrato, el arte y la política, el feminismo y la protesta, la artista, leída a trocitos a través de sus fotografías, acciones y texto, hace relato sobre un proceso, abarcando su construcción como individua cada día más crítica, más política y más enunciada”.

En definitiva, Miriam Vega es una transgresora artística que es imprescindible conocer por quienes consideren que el arte va más allá del simple disfrute estético.
Volver arriba
Newsletter