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Elogio y dolor por el ‘mirlo blanco’ del socialismo leonés

Elogio y dolor por el ‘mirlo blanco’ del socialismo leonés

EL LEóN DE FERNANDO RUBIO IR

Junto al entonces también joven José Bono acudieron a Villablino para homenajear a Baldomero Lozano, en la esquina superior. | FERNANDO RUBIO Ampliar imagen Junto al entonces también joven José Bono acudieron a Villablino para homenajear a Baldomero Lozano, en la esquina superior. | FERNANDO RUBIO
Fulgencio Fernández | 31/10/2022 A A
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Elogio y dolor por el ‘mirlo blanco’ del socialismo leonés
León de Fernando Rubio Baldomero Lozano, un joven y brillante diputado llegado desde Albacete, era la gran esperanza del socialismo leonés; pero su temprana muerte malogró un proyecto cargado de ilusión y refrendado por la cúpula, como demuestra la presencia de Felipe González en su homenaje en Villablino
Dice Fernando Rubio, amigo de la precisión en los datos, que esta semana cumplimos un año de lunes en pareja de imagen y letra. Creemos que sería bueno ‘celebrarlo’ con otro aniversario de más tronío y esta semana los medios de comunicación nos lo han puesto muy fácil, se repiten —con alegría o dolor, depende— los reportajes sobre los cuarenta años de la victoria de Felipe González en las urnas. Y en la cámara de Fernando no podían faltar las imágenes de aquel Felipe (para muchos todavía el Isidoro de la clandestinidad) en visitas a León. No son del 82, pues ya no trabajaba en prensa, pero sí del 79, cuando el entonces candidato a presidente acudió a Villablino para un homenaje al que muchos llamaban "el mirlo blanco" del socialismo leonés: Baldomero Lozano, un joven y brillante socialista que aunque nacido en Albacete se presentaba por León. Parece que no era, como tantas veces ocurre, lo que se llama un cunero, que los partidos lo imponen en una provincia sino, el términos deportivos, un fichaje. Así lo cuenta el historiador David Martínez Pérez en su obra ‘La transición democrática leonesa: 1975-1977’: "La preparación de las elecciones generales comenzó (en León) con la elección como cabeza de lista al Congreso de Baldomero Lozano. En la organización del PSOE leonés confluyeron entonces la ausencia de ambición política con la falta de preparación intelectual, por lo que pensaron en Baldomero Lozano, que había destacado como orador, estaba licenciado en Económicas y Derecho, y tenía un Premio Nacional de Teatro. (...) Por su juventud representaba la imagen que pretendía ofrecer un PSOE, renovado y preparado intelectualmente. Con prontitud, Lozano aceptó la propuesta».

Y para León vino el ‘mirlo blanco’. Concurrió a las elecciones como cabeza de lista y entre sus compañeros aspirantes figuraba también otro admirado socialista, Gregorio Pérez de Lera, fugaz primer alcalde de la capital.

Recuerda Fernando Rubio que Lozano encabezaba la apuesta por León solo, que causó alguna división en su partido y se difuminó en Castilla y León cuando murió, fecha y datos que recuerda con precisión el entonces reportero Fernando Rubio: "Falleció a las diez de la noche del 15 de septiembre de 1979, en la clínica de la Concepción, de Madrid, al parecer, por insuficiencia respiratoria aguda. Tenía 38 años, estaba casado, y dejaba dos hijos de corta edad. Sus intervenciones parlamentarias más destacadas habían estado referidas a la elaboración de la reforma fiscal".



Desolación y vacío causó en León su temprana muerte. De su calado nacional habla precisamente la presencia de un Felipe González que iba gestando su gran victoria del 82, con evidente tirón popular. De cómo había calado entre los socialistas leoneses habla el homenaje que le organizaron precisamente los mineros, en Villablino, con evidente protagonismo de la UGT. También lo recuerda Rubio: "Alrededor de 1.500 personas asistieron, a última hora de la tarde del domingo 23 de septiembre, al acto de homenaje organizado por los mineros en memoria del diputado socialista por León. Baldomero Lozano, fallecido hacía tan solo diez días en Madrid. La totalidad de los oradores que tomaron parte en el acto redujeron sus intervenciones a glosar la vida del diputado desaparecido, Felipe González, apareció con semblante cansado y se negó a hacer declaraciones". Acudió acompañado por, entonces, otro joven socialista y con el tiempo ministro, entre otros cargos, José Bono.

La estética de aquel Felipe, aún de pana, nada tiene que ver con la posterior suya. Puño en alto, cercanos compañeros de la UGT y, cierto, mucha admiración sobre su gancho.

No fue, por supuesto, su única visita. El propio Rubio nos ‘regala’ el añadido de imágenes de otra visita política, de aquel año 79 con un mitin en el Emperador, bajo una bandera de León. En aquel recorrido recibió ‘el camarada Isidoro’ algunos regalos leoneses que Fernando captó con su cámara: "Los responsables de la revista Ceranda le dieron una ceranda, y desde Jiménez de Jamuz, la tierra de los alfareros, le llegó una ‘jarra de trampas’ que el candidato miraba con extrañeza". Y remata el fotógrafo: "Es demasiado fácil el chiste de la jarra de trampas".

Si es demasiado fácil no lo hacemos, sería impropio del aniversario.
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