Por su parte, el alcalde el Santa Colomba de Curueño, el popular Basilio Martínez (que gobierna gracias al apoyo de una edil de Ciudadanos) aseguró este martes a este periódico que «el bar quiere poner la terraza al otro lado de la carretera, como la tuvo el año pasado, y eso no es posible porque consideramos que no se dan las condiciones necesarias para garantizar la seguridad de los clientes, y no querría que pesara sobre mí la culpa de un posible rebrote que se originase allí, ya que además buena parte de nuestra población es de elevada edad y, por tanto, de riesgo ante esta situación», afirmó el regidor, para quien «no hay ninguna licencia de terraza en todo el municipio, porque el resto de bares y restaurantes que hay dentro de esta ayuntamiento, en La Mata de Curueño o en Barrio de Nuestra Señora, ponen las terrazas dentro de su terreno, y obviamente no tenemos ningún inconveniente en ello, pero poner la terraza al otro lado de la carretera, junto a un arroyo y sin que se pueda respetar la distancia obligatoria entre los clientes nos parece una locura».
Según el alcalde, los propietarios del Bar Rillos sí pueden colocar mesas junto a la entrada, en el reducido espacio de la acera, pero no enfrente ni junto al propio edificio, en otra calle, donde según ya fueron denunciados en su día por otros vecinos porque la terraza cortaba el paso a la libre circulación.
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