El programa de actos previsto comenzó temprano, a las 10:00 horas con la recepción de la XXXI Muestra del Perro Mastín que cada año reúne a los mejores ejemplares en el pinar cercano a la ermita. Poco después, a las 10:50 horas dio comienzo el campeonato de juegos populares y deportes autóctonos con disciplinas como los bolos o el lanzamiento de boinas que, junto a los mastines, centraron gran parte de la jornada matinal. Además, los aledaños del santuario acogieron un mercado con productos como cerezas, frutos secos, madera, cestería, o textiles y bisutería entre otros.
Las 12:00 horas fueron el momento de disfrutar del folklore leonés con la presentación de los grupos y la exhibición de pendones. Una hora después, en torno a las 13:00 horas, llegó la celebración de la misa, acompañada por los pendones de la comarca y los romeros. La procesión fue el acto central de esta jornada, reuniendo un año más a centenares de devotos, que acompañaron a la Señora durante la peregrinación desde el templo hasta la campa, además de las autoridades locales y comarcales.
Los romeros acuden cada segundo domingo del mes de junio a Camposagrado, una cita que tiene sus raíces en una leyenda popular que se remonta a la época de la Reconquista. Según cuenta esta antigua leyenda, en el paraje de Camposagrado tuvo lugar una gran batalla contra tropas musulmanas en la que con la ayuda de Nuestra Señora, resultaron vencedores los cristianos. La dura afrenta provocó muchas bajas, y para que los muertos reposaran en un campo santo se bendijo el lugar, recibiendo de ahí su nombre: ‘Camposagrado’.
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