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El viejo puente de Boca

El viejo puente de Boca

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Puente de Boca de Huérgano sobre el río Yuso-Esla. | LUIS SOLERA SELVI Ampliar imagen Puente de Boca de Huérgano sobre el río Yuso-Esla. | LUIS SOLERA SELVI
Luis Solera Selvi | 09/07/2018 A A
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El viejo puente de Boca
Cazando puentes por territorio leonés La Cañada Real Leonesa Oriental se da la mano con el Camino Vadiniense en Boca de Huérgano, unos buscando pastos y otros la bendición jacobea
Si bien es cierto que intentamos, por medio de estos artículos, dar a conocer algunas de las joyas pontoneras del territorio leonés que en esta serie de trabajos se circunscribe a la cañadas reales, también deberemos poner el foco y atención a estos tesoros naturales, históricos y hasta etnológicos que representan las vetustas vías pecuarias en el entorno del viejo Reino de León.

Concretando el asunto en la Cañada Real Leonesa Oriental y dado que hoy nos ubicamos en Boca de Huérgano, hay que señalar que en la antigua Merindad de Valdeburón –hoy cubierta en parte por el pantano de Riaño– se producía la fusión de esta vía pecuaria con el Camino Vadiniense y así, el tránsito ganadero dominado por  merinas, ya fuere hacia los agostaderos y pastos del puerto de Tarna, como en sentido inverso antes de la llegada de las nieves, hacia la lejana Extremadura,  se mezclaba frecuentemente con el trasiego humano que se movía por sentimientos religiosos y con vistas a llegarse hasta Santiago de Compostela, a través de un difícil itinerario por Picos de Europa y la Liébana cántabra que siguiendo por Llánaves y Portillo de la Reina, se descolgaban hasta Boca de Huérgano y su digno puente para alcanzar la Ruta Jacobea francesa a la altura de Mansilla de las Mulas, en un camino muy semejante al que actualmente se corresponde con nuestra carretera nacional N-621.

Durante siglo, esta unión ganadera y pastoril aderezada por peregrinos y caminantes que podían provenir de lejanas tierras conformaba en la villa de Boca de Huérgano un foco económico, cultural y de comunicaciones que pudo propiciar cierta riqueza y así, poder atender a los costes de construcción y mantenimiento de su bello puente.

Historia del puente viejo

Es muy probable que, aunque carecemos de datos o testimonios históricos fiables, en esta localidad existiera desde tiempos inmemorables un paso elevado y seguro sobre las aguas del Yuso ya que, especialmente en períodos de crecidas, resultaría peligroso vadearlo para ganados y carretas. El itinerario que marcaba el Real Concejo de la Mesta para esta cañada por Prioro y la cuenca del río Cea, sin lugar a dudas, se hacía por el puente de Pedrosa del Rey o por el de Boca de Huérgano, en virtud de la solidez y viabilidad de sus puentes y dependiendo de cuál de ellos se encontrara en servicio pues hay que considerar que ambos sufrieron variadas ruinas a lo largo de su historia y se conseguían rehabilitar lentamente, volviendo a ser útiles después de varios años de abandono o de obras.

Aunque la estructura actual debió de fundarse en el siglo XV o XVI, las primeras referencias históricas de este puente se remontan al año 1.777 cuando hay constancia escrita de que la Municipalidad eleva un oficio al Consejo Real solicitando la reparación de su puente, muy deteriorado por las avenidas impetuosas sufridas en aquel año. Son tiempos en que, bajo el reinado de Carlos III y siendo Comisario General para caminos reales y puentes el maestro de obras Marcos de Vierna, se potencia la construcción y rehabilitación de muchos puentes peninsulares. En el caso del puente viejo, además de la reparación de dos de sus bóvedas que se encontraban arruinadas, se reformaron otros elementos que han influido en que su imagen actual sea la de una obra civil muy al estilo clasicista, bello, armónico y sólido.

Poco antes de que el poder político del Honrado Concejo de la Mesta hubiera desaparecido por su abolición en 1.836 se tiene constancia de nuevas reparaciones en el puente que sufragó este concejo ganadero. Aunque no hay rastro escrito de otras rehabilitaciones es probable que en los últimos siglos se produjeran varias.
Al construirse el moderno puente de la nacional N-621 que emboca con Riaño y se eleva sobre las aguas del pantano, el transporte de las pesadas vigas prefabricadas para su construcción pasaba  por este viejo puente -sólido pero antiguo- y los excesos de carga de los camiones que las llevaban influyeron en la fatiga de su estructura por lo que en una solución cutre y grosera, se decidió afianzar el puente a base de vigas de acero clavadas en los venerables muros de este monumento civil.

Más recientemente, se ha construido una estructura nueva que da servicio a la vía provincial LE-215 y que ha supuesto la jubilación de nuestro digno puente carretero. Por fin, en el año 2.007 la Consejería de Fomento de la Junta de Castilla y León decidió ocuparse del olvidado monumento y proyectó una reforma o rehabilitación de la obra dejándola tal como podemos admirarla en estos momentos. No estaría mal que el organismo competente siguiera con el mantenimiento apropiado, desbroce y eliminación de ramaje y arbolado en sus muros así como en el entorno pues se dificulta bastante la observación panorámica del bello puente. Por supuesto que también sería deseable que, en atención a los turistas y visitantes de la obra civil, se implementaran señalizaciones de tráfico advirtiendo del monumento y algún panel que nos informe sobre su historia y vicisitudes.

Características del puente

Independientemente de las modificaciones a lo largo de la historia de este puente y señalando que las más importantes afectaron a los dos arcos de la margen derecha del río, cabe precisar que se trata de una estructura con 5 preciosos vanos en forma de arcos de medio punto, anchas pilas centrales que se adornan y potencian con bellísimos tajamares en forma ahusada y que todavía -aunque con algún deterioro- presentan esbeltos tejadillos gallonados. Aguas abajo, las pilas se reafirman por medio de espolones de sección cuadrangular protegidos en cúspide por tejadillos.

Toda la fábrica está construida en sillería de piedra caliza de muy buena talla, volumen, colocación cuidada y marcando la geometría del arco con gran maestría en las bóvedas y boquillas visibles. Existen muchas piezas que aún mantienen grabada la marca del cantero que las talló. Aunque sus sillares se conservan bien, hay que poner remedio a las piezas faltantes y a determinadas grietas por corrimiento de hiladas.

En superficie subsiste el tablero alomado con pronunciadas rampas en ambas vertientes y acotado en bordes por fuertes y altos pretiles de piedra. El firme actual se compone de mampostería de canto rodado en cabeceras  con nervio central de sillarejo y en la zona central o vértice del tablero se decidió cubrir la calzada con placas de caliza lisa y afinada, simulando el viejo adoquín de época. Actualmente nuestra obra permanece en uso como pasarela peatonal ya que los movimientos carreteros se hacen por el nuevo puente de la provincial LE-215, construido demasiado pegado al viejo y que, desde un punto de vista estético, disminuye e interfiere en la prestancia y monumentalidad de la estructura antigua.

Se encuentra bajo la influencia de la carretera nacional N-621  (León-Unquera) que cruza Boca de Huérgano en su PK 101 y donde cogeremos la provincial LE-215 para encontrarnos en seguida con el puente. Existen pequeños aparcamiento en ambas cabeceras donde dejar el coche y visitar el monumento, admirar los paisajes aledaños y el enigmático río Yuso, denominado en la nueva cartografía como río Esla. Aunque parece obligado poner el cartel con el nombre del río que se cruza en cualquier puente, en este caso, se omitió y puede ser debido a la vieja polémica entre eruditos sobre si debe ser el río Yuso, algún tributario o bien, si ya se le puede nombrar como río Esla. Este cazador de puentes, lobo moderno que aunque se orienta con mapas actuales también tiene respecto por las viejas cartas geográficas y otros portulanos, no será el que reinicie la polémica.
Salud, buena ruta y atención a los puentes que cruzamos. Sin ellos, no hay camino.

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