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El tiempo de los cuñados

El tiempo de los cuñados

OPINIóN IR

22/05/2022 A A
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El tiempo de los cuñados
«El tiempo es relativo» se ha convertido en el dicho más famoso surgido de una teoría científica reciente, tal vez por su relevancia pero sobre todo porque se ajusta también a la percepción que tenemos de la realidad mundana. Según la relatividad general, el tiempo pasa (o se mide) de diferente manera dependiendo de la situación del observador. Tampoco los relojes marchan a la misma velocidad si los acontecimientos se cronometran desde un lugar u otro.

Ni siquiera hace falta irse al espacio para verificarlo. Tres siglos y medio tardó la iglesia católica, por ejemplo, en reconocer su error respecto a Galileo. Una miaja en términos eclesiásticos, gente que trata con verdades eternas y juicios divinos. Tal vez por eso hace falta que otros les pongan el despertador para los casos de pederastia o se les pasa el arroz a lo bobo.

Hablando de gracias divinas, vuelve el Emérito a España casi dos añitos después de su fuga al emirato de los amiguetes y lo anuncia el alcalde de una localidad gallega con prosopopeya de verbena popular. Se diría que marchó de holganza o de safari, como solía, porque regresa de regateo como si tal cosa. Quizás considere transcurrido suficiente tiempo como para que nadie recuerde fraudes, escándalos y mensajes navideños.

También el actual presidente del Partido Popular afirma que los chanchullos de su formación política, aireados por grabaciones cuya escucha da tanta vergüenza ajena como es tradición, son cosillas de hace una década. Las décadas de este señor son breves, de nueve años (otra relatividad), y cabe preguntarse si basta una para excusar esas fullerías. En esas cintas se oye a ministras de fuste, como Dolores de Cospedal, o señoras dotadas de mucha razón, como Esperanza Aguirre, defensora firmísima de la actual presidenta de la Comunidad madrileña. Y vuelve la misma matraca temporal para zafarse de responsabilidad: que es agua pasada, que sucedió en otro tiempo diferente a este. Lo dice ahora un señor de 60 años que cuando eso pasó tenía 52 y era desde hace lustros presidente del PP gallego, de la Xunta y miembro del Comité ejecutivo nacional. Seguro que no conocía a gente tan de otra época.

Seguimos. Después de tres años de alabanza mutua y aparente entendimiento, UPL rompe con el PSOE en la Diputación leonesa. Con tres cuartas partes de legislatura hechas ¿es esa la caducidad de los gobiernos de coalición? ¿Es el plazo razonable para saber si se cumple con lo acordado o se ve venir que no? ¿Hay margen para distanciarse y que el electorado no te confunda? Tiempo: elástica sustancia.

Al día siguiente de la última Liga de Campeones que ganó el Barça, mi hermano, que es muy culé, le restregó a mi cuñado, madridista de pro, tamaño triunfo. Mi cuñado contestó impasible: «vivís del recuerdo». Era el día siguiente, pero los cuñados tienen razón: el tiempo es una magnitud absoluta que sirve para medir la arbitrariedad.
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