Dicen quienes saben de literatura que el Romanticismo español no encuentra, ni en Gil y Carrasco su autor más destacado, ni en la novela su género más brillante; aunque sí coinciden en que de uno y otra cabe destacar ‘El Señor de Bembibre’. Y, ya que el autor es paisano nuestro y la trama se desarrolla en estas tierras, es casi una obligación moral acercarse a la obra, ¿no crees?
Oye, y ya puestos, toma nota de los lugares bercianos que se describen –sin escatimar detalles– a lo largo de sus páginas y, cuando tengas ocasión, acércate a visitarlos, que merece la pena.
La obra, ambientada a comienzos del siglo XIV, época de tensiones bélicas en la corona castellana y en la que es disuelta la orden del Temple –permíteme insistir en que es una novela y, como tal, y no como un texto histórico, debe leerse–, cuenta las desventuras amorosas de Álvaro Yáñez, señor de Bembibre, y Beatriz Ossorio, hija de los señores de Arganza; un amor mutuo e intenso que se acaba tornando en imposible. Que no te extrañe si te emocionas tanto que no puedes reprimir las lágrimas; no hay nada –créeme– más poderoso que el verdadero amor…
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