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"El que sale a la carretera debe andar con siete ojos. El día que no pueda, lo dejaré"

"El que sale a la carretera debe andar con siete ojos. El día que no pueda, lo dejaré"

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Francisco Valbuena es de Crémenes, cumplió 102 años el pasado 7 de febrero y cada día coge su Renault 18 para ir a desayunar a Cistierna. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Francisco Valbuena es de Crémenes, cumplió 102 años el pasado 7 de febrero y cada día coge su Renault 18 para ir a desayunar a Cistierna. | MAURICIO PEÑA
Alfonso Martínez | 25/02/2018 A A
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"El que sale a la carretera debe andar con siete ojos. El día que no pueda, lo dejaré"
Tráfico Francisco Valbuena tiene 102 años y afirma poseer el carné de conducir más antiguo de España. Es de Crémenes y todos los días va a desayunar a Cistierna
"Tengo 102 años y sigo conduciendo. El mío es el carné más antiguo de España». Francisco Valbuena es de Crémenes y lleva al volante «desde antes de la guerra". Su licencia fue expedida concretamente en 1935 y ya ha perdido la cuenta de las veces que la ha tenido que renovar desde entonces.

Vive solo y todas las mañanas se arregla y coge su viejo Renault 18 para bajar a desayunar a Cistierna. «No sólo es que tenga ganas, es que donde mejor estoy es en mi coche conduciendo», señala. No son pocos los vecinos y conocidos que le piden que deje de conducir, pero él lo tiene claro: «Hace dos meses que lo renové y pasé muy bien el reconocimiento. Se dicen muchas tonterías. El día que vea que no tengo las facultades adecuadas para conducir seré yo el que deje el coche y no el coche el que me deje a mí», asevera Francisco.

También por las tardes conduce hasta Las Salas para dar una vuelta y hace unos días se llevó un pequeño susto. «Un inglés venía conduciendo por la izquierda en una curva y tuve que hacer unas cuantas piruetas para poder librarlo», relata con lucidez este vecino de Crémenes.

Es uno de los industriales más recordados de su comarca y necesitaba vehículos para su trabajo. Regentó en la carretera que va de Crémenes a Argovejo una serrería y fábrica de madreñas. «Empecé con el coche de mi padre, que era un Chevrolet de seis cilindros, y después he conducido de todo, los coches míos, los camiones de la empresa, las furgonetas... todo», apunta antes de admitir que le han puesto alguna multa por infracciones menores pero que nunca ha tenido que dar un parte al seguro. «El que sale a la carretera debe andar siempre con siete ojos, porque hay gente que habla mucho y parece muy sabia, pero luego son los primeros que la preparan», afirma Francisco con vehemencia.

Y si conducimos desde Crémenes hasta Torneros del Bernesga, encontramos a Manuel García Soto, que atesora una experiencia vital de 96 años. «Saqué el carné en 1941, cuando el litro de gasolina estaba a peseta, casi igual que ahora», ironiza antes de reconocer que nunca anduvo mucho con los coches porque le daban cierto miedo. En cambio, se muestra enormemente feliz de seguir al volante de su viejo tractor para poder cultivar la huerta. «Utilizo mi Barreiros, que tiene muchos años pero es muy duro, y también la bicicleta para ir a hacer los recados por el pueblo», detalla Manuel.

Son únicamente dos de los 21.479 conductores leoneses que superan los 75 años y que consideran que, mientras sigan gozando de buena salud, están perfectamente capacitados para ir al volante de sus vehículos. Y por eso es fundamental la labor de los centros de reconocimiento, que cada año revisan si están en condiciones de conducir y renuevan o no unos carnés que tienen solera y son reflejo de que al volante la veteranía también es un grado.
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