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El pueblo en el que hay más niños que viejos

El pueblo en el que hay más niños que viejos

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Varias vecinas (y algún perro) esperan la llegada de los niños a Poladura, un momento de fiesta pues llenan las calles de vida y alegría. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Varias vecinas (y algún perro) esperan la llegada de los niños a Poladura, un momento de fiesta pues llenan las calles de vida y alegría. | MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 20/10/2019 A A
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El pueblo en el que hay más niños que viejos
Historias de la despoblación Poladura de la Tercia ronda los 30 habitantes reales, de ellos 8 son niños que se convierten en el ‘grupo’ más importante y numeroso. "Hay más niños que viejos, eso es único en esta montaña", presumen
Leo, Ismael, Lua, Andrea, Zoe, otro Ismael y Samu se van bajando del transporte escolar al final de una mañana en los colegios e institutos de Villamanín, Pola de Gordón y La Robla... la más pequeña de todos, Valeria, de dos años, duerme la siesta muy tranquila en casa.

Es la fiesta diaria en Poladura de la Tercia, la llegada del transporte, ‘repoblar’ cada día el pueblo con ocho niños de entre 2 y 16 años, que son los que tiene Samuel y que convierte a «esta juventud» en el colectivo más importante de este pueblo del municipio de Villamanín, con 56 personas censadas pero... «en invierno no somos ni la mitad, menos de la mitad».

Y se ponen a echar números contando casa por casa y les salen entre 25 y 30 habitantes reales. Dejémoslo en 28, una cifra en la que 8 niños son una notable mayoría.
- Somos el único pueblo de la montaña con más niños que viejos.

No les falta razón. Tal vez por ello a la fiesta de la llegada de los niños a Poladura muchas veces se suman algunas de las ancianas del lugar, o corren los visillos de la ventana para verlos pasar corriendo; como hacen Covadonga o Conce, que reconocen que «es una bendición ver correr a los niños por la calle, sobre todo en invierno que si no fuera por ellos no veríamos pasar ni un alma».

Leo, los Ismael, Lua, Andrea, Zoe, Valeria y Samu convierten la llegada del transporte escolar en una fiestaHerminia, Covadonga, Conce, Encarna... reconocen que estos niños les recuerdan aquellos años en los que había mucha más vida en el pueblo, sobre todo cuando se hacían las comedias. «Vino un cura, don Evangelino, que era muy de teatro y ensayamos no sé cuántas obras; una era ‘La curandera a palos’, que es una versión de ‘El médico a palos’ pero como no había hombres que quisieran actuar pues tuvimos que adaptarla». Y recuerda Feli que hace unos pocos años, cuatro o cinco, aparecieron los papeles con los que ensayaban y volvieron a representar la obra, con las mujeres que la habían interpretado hace unas cuántas décadas y otras nuevas para sustituir a las que no estaban. «Vino muchísima gente, no sé si ellos lo pasarían bien pero nosotros nos reímos mucho ensayando», dice Encarna.

Feli Romero, y Fernando, es la principal culpable de que Poladura tenga más niños que viejos, cinco de los citados son suyos: Leo, Isma, Lua, Andrea y Zoe. Y también quien más sufre uno de los problemas que encuentran estos pueblos de la ya manida España vaciada. «Es una alegría cuando llegan pero a lo largo de la tarde es un rosario de viajes a las actividades extraescolares, cada uno a las dependientes de su colegio». Y es que los ocho están repartidos por todos los de la comarca, desde la guardería de Ciñera —a la que baja Valeria—, al cole de Villamanín (cinco) y los institutos de Pola de Gordón (dos) y La Robla (uno); más algunos que acuden a la Escuela de Música de La Robla.

Samu, el mayor del grupo, es un prometedor futbolista pero que debe acudir tres días a la semana a entrenar a León, y a jugar el fin de semana.

- Con este panorama cuando más están en el pueblo es en fin de semana y en vacaciones...
- ¿Y qué tal se llevan?
- La verdad es que son una piña, se buscan unos a otros. Hoy (el sábado), pese al mal día que hace, el Ismael mayor no hace más que decir que hay que ir a buscar al Ismael pequeño.
- ¿Qué juegos o juguetes son los favoritos?
- Cuando hace bueno el juguete rey es la bicicleta, claro, pero se podría decir que el más utilizado, sin duda, es la calle, correr de un lado para otro y, por supuesto, en los refugios que ellos construyen o en otros que encuentran, en cuevas o lo que sea, ya se sabe las ganas de aventura que tanto les gustan a ellos y tanto nos preocupan a las madres. Lo de toda la vida.
- ¿Y quién es el líder?
- No se si los líderes pero ‘los Ismaeles’ parece que se buscan, organizan y, de vez en cuando, la preparan.
- ¿El más tranquilo?
- La más tranquila, Zoe; pero Lua es la más madre, la que ve el peligro, pone algo de sensatez... Y Andreina es la que más cuida de los pequeños, como ella tiene un pequeño problema es muy solidaria.

Marchan corriendo todos juntos, basta que uno ‘arranque’ para que todos salgan detrás, como si ya supieran el destino. La calle, el pequeño campo de fútbol de la huerta de la iglesia, alguna cueva o escondite. O saludar al bus del transporte que regresa después de dejar a los niños de Casares y Cubillas... «alguna ventaja tiene que tener vivir en un pueblo como Poladura».

Y las más ancianas del lugar, que contemplan la escena apoyadas en la pared, dicen lo que les toca a las abuelas:«Déjalos que corran. Son rapaces, tiempo tendrán de estar quietos».
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