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El pueblo donde a concejo toca el tren (que no tienen)

El pueblo donde a concejo toca el tren (que no tienen)

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La singular ‘campana’ de la iglesia de Piornedo, el tope y una rueda del tren. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen La singular ‘campana’ de la iglesia de Piornedo, el tope y una rueda del tren. | MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 20/12/2020 A A
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El pueblo donde a concejo toca el tren (que no tienen)
La historia de la semana La iglesia de Piornedo (de La Mediana) debe ser de las pocas de la provincia que no tiene campana, lo que no quiere decir que sus vecinos se hayan quedado sin su ‘lenguaje’ para las diversas convocatorias, desde las misas a concejo u otras tradiciones, pues un tope del tren, una rueda y un trozo de vía hacen sus funciones. "Nos convoca el tren, y eso que no lo tenemos", bromean
Si llegas a Piornedo un día de celebración a la que se congregue a toque de campana te extrañará el sonido de la que en este pueblo de Los Argüellos tienen; aunque su lenguaje es el mismo que el de todas las campanas y los toques también son los habituales para llamar a concejo, a fuego, a muerto o a misa mayor, que se celebra allí el día de la Virgen de agosto.

- Suena rara esta campana.
- Es que aquí nos congrega el tren.
- Pero si no lo tenéis.
- Pues más mérito.

No le falta razón ‘al gallego’, que fue presidente del pueblo muchos años, pues la iglesia realmente no tiene campanas y en su lugar han colocado en una de las paredes un trozo de raíl del que cuelga una rueda y en un hueco de la pared espera un tope del tren, que golpeándolo contra la rueda hace las veces de campana y congrega a los vecinos ¿Quién fue el autor del invento? «Cualquiera, la gente de antes sabían hacer de todo».

Fueron numerosas las campanas de iglesias de la provincia que se convirtieron en daños colaterales de la guerra incivil. Muchas fueron recuperadas, otras repuestas y algunas dejaron su hueco en el campanario. En Piornedo «ya nos hemos hecho a no tener campana y es una peculiaridad de este pueblo» que, como tantos de la comarca, se está quedando vacío. Son muchos los días de invierno en los que sólo queda un vecino, por lo que «si tocan la campana sé que es un gamberro... porque no la estoy tocando yo».

Nada puede extrañar donde te convoca el tren. Y no tienen tren.
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