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El proxeneta. Paso corto, mala leche

El proxeneta. Paso corto, mala leche

OPINIóN IR

15/10/2019 A A
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El proxeneta. Paso corto, mala leche
La semana pasada tuve la oportunidad de ver este durísimo documental gracias a la iniciativa de Amnistía Internacional que, en un intento de concienciarnos sobre los derechos humanos, abordó el tema de la trata y de la prostitución en España.

Recoge en casi ochenta minutos una entrevista a Miguel, ‘el Músico’, un exproxeneta y dueño de doce macroburdeles en España y que fue condenado a tres años de cárcel a pesar de que la fiscalía pedía 27 años, quizás por colaborar con la policía. Ahora se declara activista y condena aquello a lo que se ha dedicado durante toda su vida, a comerciar con el cuerpo de la mujer, algo que hizo con suma eficacia, ya que llegó a captar a 1117 colombianas, 311 brasileñas, 19 venezolanas, cientos de paraguayas y rumanas hasta alcanzar la friolera de las 1.700 mujeres.

Basado en la adaptación del libro ‘El proxeneta’: La historia real sobre el negocio de la prostitución (2017) y dirigido por Mabel Lozano, deja hablar a este personaje, ‘un señor de la trata’, que con franqueza nos ilustra sobre los increíbles beneficios económicos de la compra y venta de mujeres –sobre unos cinco millones al día–, del ‘cuidado’ que se tiene ‘con el producto’ para que no se estropee, de las amenazas psicológicas y físicas que sufren las prostitutas –unas 14.000 en España– y del juego que le hacen a este negocio tanto los clientes, la policía, los políticos, la prensa o la propia justicia. Para él, que durante años no ha sentido cariño alguno por hombre o mujer, se trataba de negociar con mercancía. «Entre lobos nos conocemos», aclara, cuando se le pregunta cómo es posible que consiguiera créditos para sus negocios o financien equipos de fútbol o actividades culturales. Ganó tanto dinero –de una sola mujer podía llegar a sacar 6.000 euros al día– que no sabía ni qué hacer con él. «Se trata de no dejarles tiempo para que no piensen ni un minuto».

Pero como el Raskólnikov de Crimen y castigo, encontró en otra Sonia prostituta el amor. Y, entonces, le llegó el remordimiento: «Era un auténtico hijo de puta».

Y en cuanto a la legalización de la prostitución, como en Holanda o Alemania, es nítido: «Cuando escucho a algunos políticos defendiendo la regularización pienso que ni habría que corromperlos: opinan igual que nosotros». Y es que es lo mismo que pedía la Anela (Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne).
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