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El molino que se resiste a morir (y su molinero)

El molino que se resiste a morir (y su molinero)

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Fulgencio Fernández | 27/10/2019 A A
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El molino que se resiste a morir (y su molinero)
LNC Domingo El molino de Quico, en Canales, sí es molino, pero también es fábrica de luz y sierra, y sigue cumpliendo las tres funciones, pues su dueño se ha empeñado en que así sea, contra viento y marea, pese a los olvidos
«Recuerdo las colas que había a la puerta del molino; carros cargados hasta arriba, mulas, burros, a moler en este molino que lleva abierto desde 1913. Gente de esta comarca, Canales, La Magdalena, Soto y Amío, de toda Omaña y Babia, de los del ayuntamiento de Carrocera, Villayuste... No se paraba ni de día, ni de noche, llegaban a funcionar las tres piedras aunque lo más normal es que funcionaran dos. No te cuento a qué hora salíamos de aquí en la temporada de más movimiento.

- Recuerdo coger la bicicleta e ir, lloviera o nevara, a ver dónde estaba la avería pues me había saltado el aviso en la fábrica de la luz. Si me saltaba en Canales para allá y si me saltaba en La Magdalena, pues para La Magdalena.

- Recuerdo la sierra a pleno funcionamiento, entrar árboles y salir tablas o lo que hiciera falta...

Y recuerdo y recuerdo... Es la expresión más utilizada por Francisco Díez García, Quico el del molino de Canales, quien para que no sean solo recuerdos suyos sigue cada día —aunque ya no funcione como negocio— manteniendo el molino, la fábrica de luz, la sierra y hasta el viejo tractor, pues en casa de Quico también tenían ganado y trabajaban los campos.

Y Quico paga su canon anual a Confederación para tener derecho a su caudal de agua y que todo este complejo siga siendo un reducto de vida y recuerdos que se niegan a morir, bajo la atenta mirada de Quico, su mujer y las tres ocas que desde el río vigilan la llegada de cualquiera y avisan con «unos ladridos que parecen perros».

- Pero el caudal de agua y el mantenimiento te costará dinero, ahora que ya no es negocio, ¿porqué lo haces?

- Hombre, dinero cuesta, pero eso no es ‘lo mayor’, lo que cuesta es mantenerlo todo para que funcione, que muela el molino, que haya luz, que sierre... y eso es trabajo.

Y Francisco va demostrando cómo todo funciona. Echa trigo de un saco y las dos ruedas comienzan a moler; abre la compuerta del agua que mueve la turbina de la fábrica de la luz y poco a poco las bombillas se van encendiendo y hasta en los raíles de la sierra un palo muy largo está a medio trabajar: «Es el mástil del pendón de aquí de Canales, que tiene siete metros y se lo estamos haciendo, poco a poco...

Mientras camina va contando la historia de cada invento, de cada aparato, colgado en la pared. «Esto es un taladro manual, lo apoyas y con este sistema de cuerdas comienza a trabajar»; así hasta que quita una luna y debajo aparece una barca pequeña en la que se puede leer: «El molino de Quico».

- ¿Una barca, es navegable el río del molino?

- Pues sí. Es muy vieja, de chapa, la usábamos para andar por el río cuando nos hacía falta hacer el puerto u otras faenas; ahora la saco a veces cuando vienen chavales, tiene remos y todo, que se lo pasan en grande subidos a la barca.

Y es que hay pocas cosas que le gusten más a Quico que enseñarle el molino, la fábrica de la luz y la sierra a los chavales que pasan por allí y que, en palabras suyas, «alucinan con lo que descubren».

Lo que más les impresiona es ver cómo se van encendiendo las bombillas poco a poco, cómo cogen intensidad, y todos los inventos que hay en ese rincón de madera en el que todo funciona como lo hacía en 1913, cuando abrió sus puertas.

- ¿Y porqué no hacen pasar por aquí a los chavales de los colegios? menuda clase práctica de trabajo y de historia, además de disfrutar.

- A mí no me preguntes, yo se lo enseño encantado, pero parece que nadie quiere saber nada de estas cosas.

Sería una gran lección entender todos los inventos que funcionan cuando aquello echa a andar. Por ejemplo.

- Quico, dices que te pagaban la luz por número de bombillas contratadas ¿Y si te pagaban dos bombillas y después encendían cuatro?

- Estaba todo estudiado. Se ponía un regulador a la entrada de la casa y si prendían dos bombillas y pagaban una pues se quedaban sin ninguna.
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