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El ministro de Consumo que "cada vez que habla sube el pan"

El ministro de Consumo que "cada vez que habla sube el pan"

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El ministro de Consumo, Alberto Garzón, en la presentación de la campaña ‘Hijos del azúcar’. | EP Ampliar imagen El ministro de Consumo, Alberto Garzón, en la presentación de la campaña ‘Hijos del azúcar’. | EP
T.G. | 28/10/2021 A A
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El ministro de Consumo que "cada vez que habla sube el pan"
Campo La última campaña, ‘Hijos del azúcar’, del Ministerio que encabeza Garzón cabrea a los agricultores que en León dedican a la remolacha 4.130 hectáreas
El ministro de Consumo, Alberto Garzón, tiene una relación directamente proporcional con el sector agroalimentario. «Cada vez que habla sube el pan», lamenta Matías Llorente, presidente del sindicato Ugal-UPA en León. En julio fueron sus declaraciones sobre la reducción del consumo de carne las que cabrearon a los ganaderos porque «las flatulencias de las vacas y las heces de los cerdos y sus piensos generan ya más contaminación que la de los coches». Y ahora han sido los remolacheros los que se han indignado tras la presentación de la última campaña emprendida por su Ministerio que lleva por nombre ‘Hijos del azúcar’. Con ella persigue concienciar a la población sobre los perjuicios del consumo excesivo de azúcar que relaciona con la obesidad infantil.

Las organizaciones agrarias, la industria azucarera, el consejero de Agricultura de la Junta y los propios agricultores no tardaron en contestar a Alberto Garzón al que acusan de «criminalizar» el cultivo de la remolacha. Este ha perdido fuelle en el campo leonés y lejos están ya aquellos años en los que este cultivo llegó a ocupar 10.000 hectáreas en la provincia de León. Ahora superan por poco las 4.000 y en buena medida se corresponden a contratos integrados, es decir, que se cultivan por la industria que conviene con el agricultor unas determinadas condiciones para su producción. Principalmente ha sido la baja rentabilidad del cultivo la que ha hecho que los agricultores lo abandonen en buena medida y a pesar de que la producción de remolacha azucarera en España no cubre el abastecimiento y precisa de la importación para ello.

«Cada día se levanta con una ocurrencia para justificar su labor, su sueldo o su cargo de ministro», critica José Antonio Turrado, secretario general de Asaja León. «Somos sus víctimas porque las campañas que hace y las declaraciones que hace perjudican a sectores muy sensibles», incide Turrado que analiza la situación de la remolacha en León donde en concreto este año se han sembrado 4.130 hectáreas de superficie «con unos rendimientos que estarán próximos a unas 100 toneladas por hectárea, aunque es pronto para saberlo».

Esta producción de remolacha en León va a parar a la fábrica que Azucarera tiene en La Bañeza, así como la de Acor en Olmedo (Valladolid). A esta última va a parar la producción de casi un millar de hectáreas dedicadas a la remolacha en León, mientras que el resto es para Azucarera. Y de estas «solo 1.200 son de cultivo propio lo cual quiere decir que los agricultores han abandonado en gran parte el cultivo», explica Llorente. «La paradoja que tenemos con la remolacha es que desde la reestructuración que se hizo en la Unión Europea es que tenemos que importar 720.000 toneladas de azúcar al año para abastecer el mercado interior. Era un cultivo que tenía unas grandes posibilidades y un gran rendimiento llegando a ser un cultivo clave en esta provincia», incide el secretario general de Ugal-UPA. «Lo único que se le pide a este ministro es que tenga cuidado con las chorradas que dice por la repercusión que pueda tener no ya en el consumo, sino en la producción de estos productos. Porque el azúcar se seguirá consumiendo y si no lo producimos nosotros, lo producirán otros y dependeremos cada vez más del exterior», critica Matías Llorente.

A la industria tampoco le ha sentado bien la campaña ‘Hijos del azúcar’. El presidente de Acor, Jesús Posadas, aseguró este sábado en Valladolid que la campaña ‘Hijos del azúcar’ del Ministerio de Consumo es una «irresponsabilidad» y va en contra del mundo rural al considerar el azúcar como el único causante de la obesidad cuando, a su juicio, existen otros muchos factores como el sedentarismo y el uso excesivo de las pantallas y los videojuegos. No en vano, subrayó que el «mal uso» del azúcar genera obesidad. «Estamos, totalmente de acuerdo, en ayudar y afrontar el problema del sobrepeso en los niños pero no en culpar al azúcar», sentenció. Posadas quiso destacar que la remolacha se trata de un cultivo verde, con una gran capacidad como sumidero de carbono, circunstancia que sí están sabiendo reconocer otras administraciones como la Unión Europea a través de su Política Agraria Común. Frente a la política de «denigrar» al azúcar , Jesús Posada anunció que cursará una invitación oficial al ministro Alberto Garzón para que abandone la «moqueta» y el «asfalto» y pise el «campo». «Le mostraremos nuestras instalaciones, ahora en plena campaña, y podremos charlar con los remolacheros, también con los hijos de los remolacheros si quiere, para que compruebe la vitalidad del sector y la desilusión que generan sus iniciativas”, precisó.

La última campaña del Ministerio de Consumo también ha tenido su consecuente repercusión en Azucarera, industria que tiene una de sus fábricas en la localidad leonesa de La Bañeza donde cada año mueven a decenas de trabajadores para sacar adelante la campaña. Francisco Javier Fernández es el secretario general de la Sección Sindical Estatal de UGT de AB Azucarera Iberia y ha remitido una carta al ministro para mostrar su malestar por la campaña del Gobierno. Le acusa de «atentar» contra el sector remolachero con ‘Hijos del azúcar’ después de hacerlo el año pasado con ‘Azúcar mata’. «La ignorancia es atrevida», asegura Fernández quien recuerda a Garzón que el sector está constituido por más de seis mil agricultores en Castilla y León, Andalucía, La Rioja, País Vasco y Navarra, así como por más de dos mil trabajadores en la industria transformadora azucarera. Además añade que «fuera del propio sector, su actividad se extiende y garantiza el empleo, a unas veinte mil familias, en segmentos tales como el transporte, los servicios, la producción de semillas y productos fitosanitarios, y de instalaciones de riego. Este empleo se da principalmente, en zonas rurales vulnerables, del entorno de Olmedo (Valladolid), La Bañeza (León), Toro y Benavente (Zamora), Miranda de Ebro (Burgos) y Jerez de la Frontera (Cádiz) y de todas las zonas remolacheras aledañas, que alimentan a las fábricas azucarera».
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