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El Manolo Escobar del Páramo

El Manolo Escobar del Páramo

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Fulgencio Fernández | 09/08/2020 A A
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El Manolo Escobar del Páramo
Los inolvidables Era agosto de 1977 cuando en el río Tajo apareció el cadáver de un hombre, cerca su coche, sin ruedas. Era Roberto Rey, leonés de Laguna Dalga, que había adquirido fama en la llamada ‘canción española’ y era conocido como 'el otro Manolo Escobar'. No se aclaró su muerte y se esfumó su recuerdo
Fue uno de esos ahogados de agosto pero en extrañas circunstancias y en un lugar inusual. Las noticias de sucesos de aquel 18 de agosto de 1977 informaban de que «aparece ahogado un varón en el río Tajo, a la altura de Aranjuez, en circunstancias aún por aclarar. Su coche, un Simca 1200 con matrícula M-4113-AN, de color granate, apareció orillado en la carretera, sin ruedas». Poco más se supo con el paso del tiempo al margen de su identidad — Roberto Martínez Álvarez—y que fue enterrado en el en el cementerio de ‘El Sucu’, de la localidad asturiana de Ceares, muy cerca de Gijón.

Poco más se supo de su muerte, más bien nada, pero sí de su vida pues Roberto Martínez era realmente el cantante leonés Roberto Rey, que había logrado cierta notoriedad en el mundo de la llamada ‘canción española’, donde era conocido como «el otro Manolo Escobar» pues la voz de este artista paramés nada tenía que envidiar al rey de la música española, que ya había ocupado su trono cuando el leonés llegó a este mundillo.

El entierro en Ceares se debe a que Roberto Rey, como tantos leoneses, había emigrado siendo joven a tierras asturianas para trabajar allí en los astilleros, viviendo en sus primeros años con una hermana y su cuñado. De su origen leonés presumió siempre y así lo cantó. Una de sus canciones más conocidas y para una generación de leoneses una especie de himno era aquella cuya letra decía: «Voy pregonando en mi copla/ a la tierra en que nací/ y a ese rincón chiquitito/ donde a cantar yo aprendí./ (...). Virgencita del Camino, acoge bajo tu manto/ a León y su provincia/ a las que yo quiero tanto/ Viva León y provincia / con Astorga y La Bañeza / y Laguna Dalga mi pueblo...». Así fue como Laguna Dalga saltó del Páramo a todos los corrillos en los que se cantaba.

No es menos cierto que siempre fue agradecido con la tierra asturiana que le acogió y donde se inició en la música de manera profesional pues al acabar su jornada laboral en los astilleros se dirigía cada día a la Agrupación Artística Gijonesa para charlar con otros artistas e ir organizando sus primeros conciertos. De ahí que nunca faltara en su repertorio esta otra canción: «En el puerto de Pajares / León y Asturias se abrazan / tienen en común la sangre / porque son tierras hermanas. // Y sus gentes son las mismas / gentes sencillas y llanas / y sus ríos son sus ríos / sus montañas, sus montañas». Típicas letras de la época y de la llamada canción española, tan dada a exaltar a sus tierras; de hecho, Roberto Rey cuando fue ampliando su campo de acción —sobre todo después de fichar por Philips, un gigante de la época— fue cantando a otras tierras, pero estas de León y Asturias pertenecen a aquella época en la que se iba abriendo camino a la salida de los astilleros.

Escribe Jesús ‘El Beatle’, que de la música leonesa y sus músicos lo sabe todo, que «Roberto Rey ha sido, sin duda alguna, el mejor y tal vez, el único representante del género de la canción española que ha tenido esta provincia». El ser el único no le resta méritos pues todo el mundo reconoce en él una excelente voz y evidentes dotes para el género pero, explica el propio Beatle: «Era una época difícil, donde nadie podía hacerle sombra al gran Manolo Escobar, y Roberto luchó por conseguir el reconocimiento del público, lográndolo a medias».

Es evidente que no logró las cotas de popularidad del creador del ‘Y viva España’ pero el paramés iba haciendo su camino, acudiendo a todo tipo de concursos de radio y televisión, siendo un paso importante para él ganar uno que gozaba de gran popularidad en la época y de significativo nombre: «Salto a la fama», en el que precisamente interpretó ese ‘Canto a León’ del que ya se ha hablado y recordado algunas estrofas. No lo ganó pero sí le dio visibilidad su presencia en ‘La gran ocasión’, en el que aprovechó muy bien su presencia el grupo folk Vino Tinto.

Pero el gran trampolín para Roberto Rey fue su incorporación a una verdadera leyenda de los años 60 y 70 en España, el famoso Teatro Chino de Manolita Chen, con el que estuvo varios años de gira. Había sido fundado en 1950 por Manuela Fernández Pérez (Manolita Chen) y se anunciaba con un eslogan que caló: «Teatro Chino. Compañía de galas orientales. Con 50 artistas internacionales, 15 atracciones, circo y variedades, además de 20 bellísimas bailarinas. Piernas, mujeres y cómicos para todos ustedes, simpático público». (Viajen a la época después de leerlo).

Y allí estaba Roberto Rey haciendo camino. Cuando preparaba su disco de ‘Mejores canciones’ ese camino desembocó en la tragedia y el Tajo. Allí murieron sus sueños.

Y allí nació el olvido pues su tierra tampoco ha sido generosa con él y tan solo Villaestrigo le hizo un pequeño homenaje en 2017, al cumplirse cuarenta años de la muerte de ‘El Manolo Escobar del Páramo’.
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