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El lobo y sus gigantes pedos

El lobo y sus gigantes pedos

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Antonio Suárez con una de las 4 setas gigantes pedo de lobo. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Antonio Suárez con una de las 4 setas gigantes pedo de lobo. | MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 06/10/2019 A A
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El lobo y sus gigantes pedos
La historia de la semana En Tolibia vivieron el año pasado pendientes de una seta gigante de la variedad ‘pedo de lobo’ y se les ‘pasó’. Este año, en el mismo lugar, han sido 4, todas ellas gigantes, y vuelven a ser el centro de atención de los vecinos
Antonio Suárez, del Mesón Valdemaría de Tolibia «con be» de Abajo, muy cerca del lugar donde aparecen las setas gigantes, estaba muy pendiente este año para que no se repitiera la historia. «El año pasado había una, que un experto (Arsenio Terrón) dijo que era un pedo de lobo gigante, pero de tanto mirar para ella se fue pasando el tiempo y cuando la fuimos a cortar ya estaba muy seca, aunque era comestible ya parecía corcho».

Vigiló y pronto vio «que el lobo volvía a poner allí su pedo», pero en este caso no era una, sino cuatro, todas ellas gigantes y muy cerca de la de 2018. Y en muy buen estado, frescas y olorosas, lo que se notaba perfectamente en el peso, que ronda los cuatro kilos y las convierte en ejemplares extraños, que no únicos, según apunta el citado Arsenio Terrón. «Son ejemplares de la langermannia gigantea, que puede llegar a medir hasta un metro de diámetro y pesar 30 kilos, pero es cierto que no son habituales».

El hecho de ser el tercer año que aparece la seta —el primer años pasó más desapercibida— hace que haya sido protagonista de numerosas conversaciones y así recuerdan como un singular personaje de la comarca, Amador el de Redilluera, Chiqui, gran escalador y espeleólogo, lleva muchos años dándole otra utilidad que no es la de comerlas a las setas pedo de lobo que encuentra. «Chiqui cuando las encuentra siempre lleva un frasco, vierte en su interior el polvo que sueltan y cuando se hace alguna herida escalando o entrando a las cuevas se la frota con el polvo que guardó y dice que le cicatriza a gran velocidad y muy bien».

Son las eternas creencias populares, basadas en la experiencia, pero no es menos cierto que en noviembre de 2018 publicaba La Nueva Crónica un artículo en el que se podía leer: « Juan Andrés Oria, que dirige la Cátedra de Micología de la UVA en el Campus de Palencia, que la comunidad científica estudió las propiedades de los diferentes géneros y especies del pedo de lobo (lycoperdon perlatum) y descubrió cómo tienen un valor antibiótico y cicatrizante. Los principales laboratorios del mundo recolectan esta especie, ya no solo por su poder cicatrizante, sino también, por su capacidad de regenerar la piel y no dejar marcas, aspectos ‘de suma importancia’ para el ámbito de la cirugía estética».

También otro experto, Juan Manuel Velasco, doctor en Botánica y miembro de una sociedad micológica, señalaba que «hace ya tiempo había familias en la zona de Sotoserrano (Salamanca) que utilizaban las esporas como método para cicatrizar las heridas».

Al conocer esta nueva utilidad los vecinos de Tolibia ‘lamentan’ su suerte con estas setas gigantes: «El año pasado se nos pasó y éste tenemos que guardar el polvo para las heridas... estamos condenados a no comerlas jamás».

Con lo grandes que son las setas que crecen en Tolibia de Abajo año tras año igual hay seta para todo: para alimento y para medicina.
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