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El hombre que sabía hacer las cosas bien

CULTURASIR

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Fulgencio Fernández | 28/03/2018 A A
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El hombre que sabía hacer las cosas bien
Obituario José Ramón Ortiz del Cueto, director del Museo Etnográfico Provincial desde su apertura, falleció con solo 52 años de edad y después de una larga batalla contra una dura enfermedad
En los últimos actos del Museo Etnográfico Provincial de Mansilla de las Mulas se repetía en voz baja la expresión: «Es que está fastidiado es José Ramón». Y cuando en la presentación de los actos del X aniversario de «su museo», del que ha sido único director, no estaba allí se temió lo peor.

Y lo peor se convirtió en este miércoles en noticia: «Fallece José Ramón Ortiz del Cueto, director del Museo Etnográfico». Lo que añade la noticia es cruel, con solo 52 años de edad y después de haber pasado los últimos años luchando contra una cruel enfermedad, «la enfermedad».

Su curriculum es brillante, desde que finalizó su carrera en la Universidad Complutense, fue técnico después en el campo del Patrimonio en Castilla La Mancha, conferenciante habitual, autor de numerosas publicaciones (entre ellas ‘Identidad y Memoria aplicados a la Historia de los Museos Etnográficos en la provincia de León’, ‘Matracas y Carracas. Los sonidos olvidados de la Semana Santa’...). Pero creo que el mejor curriculum es una simple frase de un visitante mansillés en los actos del Xaniversario. «En este museo se nota la mano de José Ramón, el hombre que sabe hacer las cosas bien».

Poco más se puede decir. Tal vez añadir su condición de discreto, pero en la mejor acepción de la palabra, aquella que nada tiene que ver con gris, más bien todo lo contrario.

José Ramón Ortiz del Cueto era madrileño con raíces en Valverde Enrique, y una vocación leonesa incuestionable en su condición de defensor del mundo rural. Realizó varios trabajos de investigación en la provincia de León pero cuando surgió la posibilidad de poner en marcha el Museo Etnográfico no lo dudó ni un momento y con su importante bagaje se hizo con la plaza. Recuerdo la primera entrevista: «¿Cómo no va a ser un regalo de los dioses poder trabajar en mi campo de la etnografía en una provincia tan rica como la de León; y desde un pueblo como Mansilla, en el corazón del Camino de Santiago».

Trabajó mientras pudo. Su mano está muy presente, su filosofía seguirá allí... pero se acabó su camino, el del hombre que sabía hacer las cosas bien.
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