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El hombre es responsable de un tercio de las muertes de osos, según un estudio de la ULE

El hombre es responsable de un tercio de las muertes de osos, según un estudio de la ULE

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L.N.C. | 11/03/2021 A A
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El hombre es responsable de un tercio de las muertes de osos, según un estudio de la ULE
Medio Ambiente El trabajo indica que las enfermedades infecciosas y los traumatismos son las principales causas del deceso de estos animales en la Cordillera Cantábrica
Una investigación de la Universidad de León que estudió la muerte de veinticinco osos pardos euroasiáticos en libertad de la Cordillera Cantábrica, sometidos a necropsia en Asturias y Castilla y León entre 1998 y 2018, revela que el 33 por ciento ha sido responsabilidad del hombre.

El artículo titulado ‘Causas de mortalidad en osos pardos euroasiáticos en libertad en España 1998-2018’, fue publicado en la revista ‘Animals’, y la primera firmante es la profesora Ana Balseiro, del Departamento de Sanidad Animal de la ULE. El resto de los autores son Elena Gayo y Juan F. García Marín, del mismo departamento, Luis J. Royo, del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario del Principado de Asturias, Ramón Balsera, de la Consejería de Fomento, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Oviedo, y Olga Alarcía, de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León.

Los resultados del trabajo indican que en cuatro de los casos estudiados, el 16 por ciento, no fue posible determinar la causa de la muerte debido a la conservación inadecuada de las muestras recogidas o la disponibilidad insuficiente de tejido. Catorce de los 21 osos pardos, un 66,7 por ciento del total, murieron como consecuencia de lesiones traumáticas, hepatitis infecciosa canina, neoplasia o intoxicación por hongos. Por último, por intervención humana debido a la caza ilegal, manipulación o envenenamiento por estricnina, murieron siete de los osos pardos, el 33’3 por ciento.

Ana Balseiro, que forma parte desde 2001 de un equipo que trabaja en programas de vigilancia activa y pasiva de enfermedades en animales silvestres, entre los que se encuentra el oso pardo y que recientemente ha sido incorporada al comité científico de la Fundación Oso de Asturias con el objetivo de propiciar el asesoramiento técnico de los programas y actividades que se lleven a cabo en materia sanitaria.

“La realización de necropsias y la consiguiente identificación de las causas de mortalidad en poblaciones naturales silvestres es relevante para el correcto diseño de estrategias de conservación y programas de manejo. Sin embargo, el conocimiento sobre la mortalidad entre los osos es limitado debido a la dificultad de encontrar animales muertos en la naturaleza, y por ello cierto porcentaje de animales muertos permanece sin registrar”, explicó la investigadora de la ULE.

Para Balseiro, el hallazgo más destacado de este estudio es que por primera vez las enfermedades infecciosas se describen como una causa importante de muerte en el oso pardo euroasiático, a diferencia de datos obtenidos en estudios previos. “La supuesta alta susceptibilidad a los patógenos infecciosos informada aquí puede ser una consecuencia de un sistema inmunológico más débil debido a la menor diversidad genética descrita para esta especie en la subpoblación de la Cordillera Cantábrica”.

Asimismo, también destacó la gran importancia del manejo de los osos, especialmente al capturar y manipular especímenes de vida libre, para minimizar el estrés tanto como sea posible. Esto se justifica porque dos de los animales estudiados murieron mostrando miopatía degenerativa como consecuencia del estrés extremo sufrido después de ser capturados.

Finalmente, el artículo incluye un alegato a favor de la educación de la sociedad, entendida como “fundamental para la conservación de las especies”. En este sentido, se comenta que la reducción de la caza ilegal de osos después de mediados de los noventa se ha convertido en factor clave que representaría “un ejemplo de convivencia exitosa entre humanos y osos en la Cordillera Cantábrica”.
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