Publicidad
El día después

El día después

OPINIóN IR

09/04/2020 A A
Imprimir
El día después
Claro que habrá día después. No llueve eternamente. Y no debemos sentirnos mal por hacer cábalas sobre lo que ocurrirá cuando acabe todo esto. El drama nos espera a los pies de nuestras camas cada día que nos levantamos. Las miles de personas que se han ido, y las que se irán, nos acompañan durante toda la jornada, es imposible huir de ellas, salvo que optemos por la opción de hacer un ayuno mediático. Aunque ni con eso sería suficiente, ya que a las ocho de la tarde unos aplausos nos despertarían del aislamiento. Pero este lastre emocional no puede impedirnos pensar en lo que pasará después, ya que aunque el futuro no se presenta muy esperanzador, al menos nos hace sentirnos vivos ahora y lo más importante, proyectamos que también lo estaremos cuando finalice el reto que la naturaleza nos ha regalado.

Psicólogos y sociólogos están devorando bibliografía para recordar cómo actuaron los seres humanos ante situaciones extremas similares y de esta manera prever cómo lo haremos nosotros ahora. Eso sí, habrá que diferenciar entre la respuesta individual y la dada por los que ocupan los sillones de cuero del poder. Hay expertos que se aventuran al afirmar que el Covid-19 modificará la manera de relacionarnos y que provocará grandes cambios en nuestras rutinas diarias. Lo que no dicen es si estas variaciones serán en positivo o en negativo. No nos engañemos, hasta ahora estábamos disfrutando, al menos en España, de nuestro modo de vida. Y por esta razón, quiero pensar que en relativamente poco tiempo volveremos al día a día que teníamos hasta hace unas semanas. Tendremos que pasar el correspondiente duelo y luchar contra los miedos de los que nos hemos contagiado, pero volveremos, o eso espero, a recuperar nuestra calidad de vida. Lo único que echaremos de menos cuando todo esto pase, es la amabilidad generalizada que actualmente impera allá donde vayas. Es curioso, pero el Covid-19 ha conseguido que nuestra sociedad sea más amable, pero no se engañen, que esto también volverá a sus tornas cuando despidamos a este invitado, que nos avisó con tiempo que nos visitaría, pero al que no quisimos escuchar y por esta razón, no estábamos preparados para recibirle como se merecía.

Donde tengo más dudas es en las decisiones que adoptarán nuestros dirigentes y los de otros países. Espero eso sí, que tengan más porcentaje de acierto que el demostrado a la hora de adoptar las medidas de prevención. Es curioso, pero fíjense que la mayoría de los países hemos caído uno tras otro como pardillos, a pesar de que estuviéramos viendo lo que sucedía a nuestros vecinos más o menos cercanos. Esto corrobora que la imbecilidad está grabada a fuego en los genes de nuestra especie, es la única explicación.

Lo que está claro es que las resoluciones que adopten lo harán bajo un criterio dominado en gran medida por aspectos económicos. Y esto, no seamos ingenuos, no debe sorprendernos ni ser objeto de crítica, ya que nos guste o no el dinero es el combustible que hace moverse a la máquina de nuestra sociedad. Lo que sí tenemos que hacer es cruzar los dedos y rezar, independientemente de si usted es o no creyente, que todo ayuda, para que sean las correctas, porque si no el duelo por los fallecidos se va a unir con el provocado por la desaparición del estado del bienestar. A este respecto me corroe una duda, mundana y anecdótica lo reconozco, pero tengo curiosidad por saber cuál será el primer evento multitudinario que las autoridades permitan celebrar en nuestro país. ¿Será una fiesta popular, una manifestación, un evento deportivo, un concierto…? Se admiten apuestas.

No hace falta ser un iluminado para saber que la aparición de la vacuna del Covid-19 será la que marque el final definitivo de esta prueba que nos ha tocado superar. Solo queda esperar a que al guionista de este thriller no le dé por sacar una segunda parte, para la que dicha vacuna no sea efectiva.
Volver arriba
Newsletter