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El cuento leonés deja oír su voz

El cuento leonés deja oír su voz

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La antología rinde un merecido homenaje póstumo a la escritora leonesa Elena Santiago publicando el relato titulado ‘Ella soñaba’. | EDUARDO MARGARETO (ICAL) Ampliar imagen La antología rinde un merecido homenaje póstumo a la escritora leonesa Elena Santiago publicando el relato titulado ‘Ella soñaba’. | EDUARDO MARGARETO (ICAL)
L.N.C. | 26/02/2021 A A
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El cuento leonés deja oír su voz
Literatura Dieciséis autores leoneses imprimen su sello en la primera antología del cuento castellano y leonés del siglo XXI
Asegura Luis Artigue que existen diferencias palpables entre la forma de narrar de los cuentistas castellanos y los leoneses, en general, y los que aparecen en ‘Cuentos pendientes’, 43 voces del cuento castellano y leonés del siglo XXI, en particular; esas diferencias podrán descubrirlas tanto los lectores privilegiados que se han hecho con un ejemplar de la primera edición, de cuya aparición dimos cuenta hace unos días y que se agotó en menos de una semana, como los que tendrán que esperar a las que están por venir para hacerlo.

En cualquier caso, más allá de cuestiones temáticas o estilísticas, la primacía del cuento leonés –siguiendo el legado de maestros que ya hicieron carrera en la centuria pasada, como Antonio Pereira, Josefina Aldecoa, José María Merino, Luis Mateo Díez, Andrés Trapiello, Juan Pedro Aparicio o Julio Llamazares– se pone de manifiesto en esta antología, la primera en su género de este siglo, editada por el sello vallisoletano Castilla Ediciones, para conmemorar su cuarenta aniversario, y coordinada y prologada por el escritor y crítico literario de La Nueva Crónica, José Ignacio García, que, a pesar de su nacencia donostiarra y de vivir en tierras vallisoletanas, sigue llevando injertada en sus venas la tinta transferida en la capital del Viejo Reino, que lo vio florecer como escritor.

Catorce escritores leoneses y un zamorano asentado de largo en nuestra tierra, Tomás Sánchez Santiago, abanderados por –como la califica García en su prólogo– la última gran dama de las letras castellanas y leonesas, Elena Santiago –a la que la antología rinde un merecido homenaje póstumo, publicando el relato titulado ‘Ella soñaba’–, lideran de largo la participación de las diferentes provincias de la Comunidad en esta muestra recopilatoria del cuento castellano y leonés actual.

Esa primacía en el reparto de autores demuestra el gran momento que el cuento leonés atraviesa, tanto en voces ya arraigadas como las de Gregorio Fernández Castañón, Avelino Fierro o el propio Sánchez Santiago, hasta la hornada más reciente, la que aporta más frescura a la compilación narrativa, personificada en Emilio Gancedo, Ignacio Abad –residente ahora en Japón– o, la más joven del plantel, Ana Flecha Marco, que reside en Madrid; sin olvidarnos de colaboradores de este periódico como Noemí Sabugal, Marta Muñiz Rueda o Miguel Paz Cabanas, y de otros autores relevantes como el último Premio de la Crítica de Castilla y León, Pablo Andrés Escapa, el difunto cuentista cacabelense Fermín López Costero o Vicente Muñoz Álvarez, Alberto R. Torices, el antes citado Luis Artigue, o Susana Barragués Sainz.

En una obra publicada por un sello de otra provincia, cabe destacar también la aportación leonesa de editoriales y de algunas revistas literarias a esta antología. Así, Eolas publicó en el libro ‘La infancia de los pueblos desaparecidos’ el cuento ‘Teodora’, del burgalés Tomás Val, Lobo Sapiens recogió el cuento de Emilio Gancedo en ‘30 años, 30 autores’, Club Leteo la obra de Fermín López Costero ‘La soledad del farero y otras historias fulgurantes’, The Children´s Book of American Birds el cuento de Nacho Abad, la revista CamparredOnda el de Avelino Fierro e Impresión Punto y Seguido los textos de Tomás Sánchez Santiago o de los Premios Castilla y León de las Letras Elena Santiago y Óscar Esquivias, dentro de su iniciativa cultural ‘Contamos la Navidad’.

Como anécdota curiosa, ‘Cuentos pendientes’ presume de haber publicado cuentos emblemáticos de cada autor; sin embargo, hay cuatro textos hasta ahora inéditos, que ven la luz editorial en esta antología, y tres de ellos están firmados por Gregorio Fernández Castañón, cerebro y pulmón del proyecto cultural CamparredOnda, Luis Artigue, que colabora con un divertido relato surrealista, y Marta Muñiz Rueda, que combina en ‘Madeleine o el fulgor’ sus facetas literaria y musical, añadiendo a su historia como hecho curioso la partitura de una pieza musical de su autoría.

En suma, aun dejando fuera a numerosos exponentes de las letras leonesas actuales, que darían para otro nutricio volumen recopilatorio, es magnífica la aportación local a esta interesante y canónica antología que, como coinciden en apuntar la inmensa mayoría de autores encuestados, llega para permanecer y convertirse en un referente literario de cara a las generaciones venideras, tanto de lectores, como de escritores noveles o de estudiosos de la materia. Como ya ocurriera hace un par de décadas con la antología regional que José Luis Puerto coordinó para Edilesa, en la que León también se llevaba la palma, veinte años después, al menos en ese sentido, y argumentos al margen, seguimos contando el mismo cuento.

Las voces leonesas


- Tomás Sánchez Santiago: «Toda antología es, en el fondo, un síntoma que revela como ningún otro la salud de aquello que trata. Esta es una propuesta que anima sin duda a seguir creyendo en la narrativa del siglo XXI en Castilla y León».

- Vicente Muñoz Álvarez: «Una antología necesaria e imprescindible para el cuento castellano leonés del nuevo milenio, rica en estilos, voces y matices, con una impresionante nómina de autores, una cuidada edición y un significativo prólogo de José Ignacio García. Un honor y un placer, estar entre tantos compañeros que admiro».

- Alberto R. Torices: «Las antologías son siempre discutibles, siempre cuestionables por los límites que las definen, y a Castilla y León yo no le veo la entidad literaria. Sin embargo, me parece hermoso que este libro exista, y me hace feliz verme incluido en él. Es bonito ver que en una delimitación espacio-temporal como esta entramos autores, tonos, temas y estilos dispares, en alegre revoltijo pero sin estridencias y sin confrontación».

- Gregorio Fernández Castañón: «Presiento que este libro va a tener un largo recorrido; que pasará a la historia literaria justo por lo que es y por lo que en él se ofrece: una selección de cuentos de tan alta calidad que van a dejar en un segundo plano a sus autores. El resultado es que Cuentos pendientes permanecerá en el tiempo como el libro que han de consultar los estudiosos para conocer mínimamente cómo eran los cuentos que se hacían y se publicaban en Castilla y en León durante las dos primeras décadas del siglo XXI».

- Miguel Paz Cabanas: «Es difícil que se vuelva a lanzar una edición que reúna a esta pléyade de escritores, a quienes admiro profundamente. En el caso de los autores de origen leonés, se congregan algunas personas a las que tengo, además, por amigos: en ese sentido, la ilusión por participar se ha acrecentado por partida doble. Creo, sinceramente, que podemos hablar de una obra de culto».

- Emilio Gancedo: «Haber participado en Cuentos pendientes ha sido para mí una satisfacción triple: primero porque me obligó a desempolvar el extrañísimo caso del soldado Guy d’Arbeau, relato que escribí y publiqué hace cosa de trece años; segundo por haberme dado la oportunidad única de compartir antología con autores extraordinarios como Noemí Sabugal, Tomás Sánchez Santiago, Alberto R. Torices, Alejandro Cuevas o Pablo Andrés Escapa, y tercero porque el libro es reflejo del gran momento de forma que vive la narrativa breve en esta Comunidad. Y es que el cuento hace gala de algunos de los ingredientes que más nos hacen amar la literatura: intensidad, elogio de la fantasía y libertad casi absoluta».

- Luis Artigue: «Este libro, coordinado con amor verdadero por su antólogo, es un buen muestreo de la nueva literatura leonesa y de la nueva literatura castellana, tan distintas, en su formato narrativo más sofisticado, intenso y dificultoso: el cuento».

- Noemí Sabugal: «Me siento bien acompañada en esta antología, tanto por autores a los que admiro desde hace mucho, como Avelino Fierro y Tomás Sánchez Santiago, como por otros con los que formo generación, como Emilio Gancedo, Susana Barragués, Ignacio Abad y Ana Flecha Marco. Somos voces nuevas y todavía tenemos mucho trabajo por delante. Además, me emociona especialmente la inclusión en la antología de tres cuentos de Fermín López Costero, cuya temprana muerte nos arrebató a un amigo y también a un escritor excelente que estaba en los mejores años de su producción literaria».

- Susana Barragués Sainz: «Esta antología permite contrastar universos personalísimos de escritura y tender puentes entre las diferentes trayectorias del cuento castellano y leonés. Hay una fuerza especial que emana de esta colección de cuentos, que seguro atraerán a los lectores como las virutas de hierro a un imán».

- Pablo Andrés Escapa: «En un panorama editorial tan copioso como el español, quiero pensar que las antologías sirven de faro a los lectores, que podrían naufragar entre tanto título publicado. La vigencia a lo largo del tiempo de una antología será la mejor sanción de la competencia crítica del antólogo y del valor literario de los autores reunidos. Ser uno de los incluidos en Cuentos pendientes afianza mi compromiso con un género que siempre he sentido cercano, primero como lector y después como practicante».

- Marta Muñiz Rueda: «Es un honor formar parte de un libro que es compañía. Me siento muy orgullosa de participar en una antología tan bien elaborada y editada que ha tenido en cuenta reunir los ingredientes perfectos para obtener el mejor de los resultados. Creo que será un libro testigo y un punto de encuentro en el futuro para amantes furtivos de la literatura».

- Avelino Fierro: «Si examino Cuentos pendientes con ojos de lector, este libro me parece un acierto, algo que era necesario y que será un referente. Si lo analizo con ojos de autor, me pregunto qué hace ahí el tal Fierro. Bueno, al menos en este caso, uno lee su cuento y se distrae tratando de reconocer a algunos personajes. Y el final, esa mezcla de palabras, pavesas y copos de nieve en el aire de la noche, recuerdan aquella definición de Rafael Dieste de que el cuento es el remolino que hacen alrededor de una lámpara muchas mariposas».

- Nacho Abad: «Para mí participar en la antología es como estar invitado a una fiesta llena de buenos amigos a la que también ha asistido un buen número de desconocidos que seguro que resulta interesante conocer, una oportunidad para seguir descubriendo autores".




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