Arias coordina esta colaboración con la ucraniana afincada en Ponferrada desde hace 22 años, Irina Rudenko. Aunque asegura que su intención inicial era ayudar a su familia a salir del país, reconoce que ahora, esa posibilidad se ha hecho imposible "porque tengo un sobrino en edad de luchar y mi hermana no lo dejará solo". Tampoco sus padres lo harán, pero su intención es ayudar a otros compatriotas.
Irina agradece la colaboración que ve en la comarca, que no deja de preguntarle de qué manera ayudar. por el momento, asegura que la única necesidad es que vengan para después definir otras. Ahora pide ayuda para poder repatriar a una treintena de personas. De ellos hay dos gemelos que se quedaron huérfanos al principio del conflicto y necesitan acogida. También están tratando con un orfanato de la zona la posibilidad de sacar a los niños del conflicto.
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