La Federación de Asociaciones Vecinales del Bierzo ha lanzado una dura crítica contra el alcalde de Ponferrada, Marco Morala, al que acusa de incumplir de forma sistemática sus compromisos electorales y de permitir un grave deterioro de los barrios y pedanías del municipio.
Según la Federación, las promesas realizadas al inicio del mandato —entre ellas consensuar un plan plurianual de mantenimiento de aceras, asfaltado e iluminación, mejorar la relación con el movimiento vecinal y garantizar la igualdad entre barrios— “han quedado en papel mojado”. Lejos de cumplirse, aseguran que la realidad actual es la de un abandono generalizado del espacio urbano.
“Los vecinos y vecinas de Ponferrada viven una situación de abandono cotidiano”, denuncian, enumerando problemas como hojas acumuladas durante semanas, baldosas sueltas sin reparar, parques infantiles rotos, baches generalizados, iluminación deficiente, zonas verdes descuidadas y mobiliario urbano que no se repone. La Federación subraya que “no se trata de problemas puntuales, sino de una dejación continuada” y que “la sensación es que el mantenimiento básico ha desaparecido de la agenda municipal”.
Desde el colectivo vecinal insisten en que estas carencias no son nuevas, pero remarcan un cambio sustancial en la gestión. “Antes había carencias, pero también alguna actuación; hoy hay dejación, ausencia de planificación y una clara falta de seguimiento”, afirman.
La situación, añaden, es todavía más acusada en las pedanías, donde “el sentimiento de olvido es mayor”. Los pueblos, sostienen, perciben que “solo se acuerdan de ellos en campaña electoral”, mientras el resto del mandato transcurre sin inversiones suficientes ni atención a las necesidades básicas.
La Federación respalda sus críticas con datos económicos. Según sus cifras, el Ayuntamiento ha destinado cerca de tres millones de euros a fiestas, eventos y actividades lúdicas durante este mandato, una cantidad que —advierten— aún no es definitiva porque faltan contratos por publicarse. Frente a ello, califican de “irrisoria” la inversión en mantenimiento urbano: 150.000 euros anunciados el pasado año que no se ejecutaron y una previsión de apenas 90.000 euros para el próximo ejercicio, “claramente insuficiente para una ciudad del tamaño de Ponferrada”.
“Mientras se gastan millones en imagen y eventos, los barrios se deterioran día a día”, critican, señalando que con el coste de una sola gran fiesta podrían repararse decenas de aceras, renovarse parques infantiles o eliminar baches en barrios enteros. Sin embargo, sostienen que “esa no está siendo la prioridad del equipo de gobierno”.
Las actuaciones realizadas, añaden, se limitan a “parches aislados”, sin criterios claros de equilibrio territorial ni una estrategia de conservación a medio y largo plazo, lo que contradice directamente la promesa de que no habría barrios ni pueblos de segunda. Aunque no cuestionan obras concretas como la urbanización del Paseo de Romualdo y Martina o reasfaltados puntuales, denuncian que “no sustituyen a un plan integral de mantenimiento, prometido y nunca cumplido”.
La Federación también denuncia una falta total de diálogo con las asociaciones vecinales. “Los vecinos no participan en la planificación de las actuaciones y solo se les convoca para justificar decisiones ya tomadas”, afirman. Además, critican el retraso en la tramitación de las subvenciones municipales, que ha dejado a muchas asociaciones en una situación económica complicada al cierre del año.
“No puede hablarse de convivencia ni de crecimiento armónico cuando se abandonan los barrios”, advierten, y añaden que “no puede haber igualdad entre vecinos si unos reciben atención constante y otros solo promesas incumplidas”.
Por todo ello, la Federación exige al alcalde que cumpla los compromisos adquiridos, ponga en marcha de inmediato un plan real de mantenimiento, dotado económicamente y consensuado con los vecinos, y que la inversión se distribuya con criterios de proporcionalidad para evitar, concluyen, “una Ponferrada a dos velocidades”.