Los vecinos alertan de que la turbidez del Cabrera se extiende aguas abajo y llega hasta Castroquilame

Apuntan de nuevo a un posible vertido en la zona de La Baña y piden a las administraciones que adopten medidas

07/08/2026
 Actualizado a 07/08/2026
Vertidos en el río Cabrera denunciados de nuevo, ahora en Castroquilame.
Vertidos en el río Cabrera denunciados de nuevo, ahora en Castroquilame.

La preocupación por el estado del río Cabrera suma ahora un nuevo punto de alerta. A los episodios de contaminación denunciados recientemente en Nogar, Quintanilla y Robledo de Losada se añade ahora el aviso trasladado por vecinos de Castroquilame, en el municipio de Puente de Domingo Flórez, que este jueves han comprobado cómo el cauce aparecía turbio y con una tonalidad azul grisácea.

La aparición de este nuevo episodio resulta especialmente llamativa porque se produce en plena celebración de las fiestas de Castroquilame, donde el río forma parte de la vida cotidiana de los vecinos y es utilizado también como zona de baño durante los días de calor. Los residentes aseguran que el Cabrera había conseguido recuperar parte de su aspecto después de los efectos provocados por los incendios del pasado año y que el baño estaba permitido.

Ahora, sin embargo, el agua vuelve a presentar un aspecto que ha generado inquietud entre quienes se acercaron al cauce, explica Francisco Javier Álvarez, un vecino que asegura que ha puesto en conocimiento de vairos organismos oficiales esta realidad. El portavoz vecinal asegura haber preguntado por el posible origen de la alteración y apuntan hacia la zona de La Baña, donde sitúan una posible procedencia vinculada a una cantera de pizarra. Se trata, en cualquier caso, de una hipótesis vecinal que deberá ser determinada por los organismos competentes.

El nuevo aviso amplía así el área en la que se está poniendo el foco sobre la calidad del río. Las asociaciones Cabrera Despierta, Cabrera Natural, C.E.N.I., AEMS Ríos con Vida, Cabreireses Entusiastas y ADR ya habían denunciado un episodio dos días antes en el tramo de Nogar, Quintanilla y Robledo de Losada que podría tener relación con este. En esa ocasión, los colectivos describieron la presencia de una masa de agua grisácea y señalaron la posible procedencia de las canteras de pizarra situadas aguas arriba.

Los hechos anteriores fueron comunicados al Seprona y a los agentes medioambientales de la Junta, y efectivos del instituto armado se desplazaron hasta la zona para comprobar la situación. Las organizaciones denunciantes aseguraban además que no se trataba de un episodio aislado, sino de una problemática que, según su versión, se viene repitiendo y que requiere una mayor vigilancia.

Ahora son los propios vecinos de Castroquilame quienes vuelven a reclamar que se determine qué está ocurriendo. Su preocupación es especialmente evidente por el uso recreativo del río. Algunas personas, según trasladan, continúan bañándose pese al cambio de aspecto del agua, mientras los residentes aseguran desconocer si existe algún riesgo para la salud.

La cuestión adquiere además una dimensión ambiental. Los colectivos que ya habían denunciado los episodios anteriores recuerdan que el Cabrera alberga hábitats y especies protegidos por la Directiva Hábitats de la Unión Europea, además de una población de trucha común autóctona que, según sostienen, mantiene una elevada pureza genética al no haber sido objeto de repoblaciones.

Las asociaciones habían reclamado ya una investigación sobre el origen de los vertidos y una vigilancia más intensa para evitar que vuelvan a producirse. También recordaron que AEMS Ríos con Vida solicitó a comienzos de 2025 la declaración del río Cabrera y sus afluentes como Reserva Fluvial, una petición que, según las organizaciones, continúa sin respuesta.

El nuevo episodio de Castroquilame vuelve a poner sobre la mesa esa reclamación. El río, que atraviesa buena parte de Cabrera antes de desembocar en el Sil, vuelve a presentar aguas de aspecto anómalo en otro punto de su recorrido, mientras los vecinos piden que se determine qué está provocando estas alteraciones y si existe relación entre los distintos episodios denunciados.

En este caso, la denuncia vecinal todavía no aporta una confirmación oficial sobre el origen de la turbidez ni sobre la existencia de sustancias contaminantes. Lo que sí constatan los residentes es el cambio visible en el agua y reclaman una respuesta ante una situación que consideran especialmente preocupante en un río que, además de su valor ambiental, forma parte del paisaje y de la vida cotidiana de los pueblos que atraviesa.

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