'Valientes': Ancares desde Argentina y cómo encajar las piezas de la memoria

Silvina López, descendiente de inmigrantes bercianos, publica desde La Plata un libro testimonial de la historia de su familia y su abueno Daniel, fusilado en la posguerra

Diana Martínez
25/04/2022
 Actualizado a 25/04/2022
Silvina López, con sus hijos y su recién publicado libro ‘Valientes’, que tienen intención de traer a España en los próximos meses. L.N.C
Silvina López, con sus hijos y su recién publicado libro ‘Valientes’, que tienen intención de traer a España en los próximos meses. L.N.C
«De repente todas las piezas encajaron. Tenía muchas piezas sueltas, muchas historias sueltas y un día todo confluyó. Me quedé con una única historia, la historia de mis abuelos, mi historia. Escribirla era duelar, yo escribía llorando, jamás aquí pensamos que ellos hubieran podido pasar algo tan dramático...»

Son las palabras de Silvina López, una argentina de Junin, en la provincia de Buenos Aires, hija de dos culturas. Sufamilia materna, de Grecia, y su familia paterna, de España, de León, del Bierzo, de Ancares.

Silvina ha querido plasmar esa historia de su familia paterna en un libro que acaba de ver la luz en Argentina. Se titula ‘Valientes’,y es un relato de las penurias de la Guerra Civil, la posguerra y la inmigración. Todo eso salpicó a su padre, Daniel López Fernández ‘Nelo’, que con tan sólo 13 añostuvo que salir de su pueblo, Villasumil,de la mano de su madre Elena, la abuela de Silvina.Se fueron en dirección ‘a las Américas’ en busca de futuro. Pero sobre todo, en busca de paz.

Silvina y su hermano nacieron allí en Junin, aquel crisol de Culturas en el que todo el mundo era inmigrante. Del pasado en Ancares se hablaba poco, y mucho menos si el pasado era tan doloroso como el que la familia de Nelo.La paz que buscaba su familia fuera de España en aquella posguerra era más que necesaria. Y es que el padre de Nelo, que se llamaba igual que él, Daniel López Fernández, fue fusilado en la posguerra.

Silvina necesitaba saber más de aquello. «Supe que era un huido, pero,¿por qué lo mataron? ¿por qué los mataron? Yo quería dar respuestas a mis hijos, a mis sobrinos, porque era la historia de nuestra familia, y nada deeso estaba en ningún libro».

Por eso, tuvo que entender el contexto, estudiarlo, leerlo, investigarlo... «De la Guerra en España aquí se conoce el bombardeo de Guernica y gracias al cuadro, nada más. Pero cuando empecé a leer, a investigar, yo me quedaba helada con algunos episodios, con la Desbandada en Andalucía, con los guerrilleros, lo que pasó en Asturias...»

Contactos por las redes


A través de las redes sociales localizó algunos contactos con familiares queviven en España, gente de Pereda.Eso le ayudó a empezar a comprender. Supo que su abuelo Daniel está enterrado en las fosas comunes en el cementerio de Gijón donde yacen cientos de represaliados por el Régimen Franquista. Su nombre está escrito entre los 1.934que están grabados en el Libro de Granito, el monumento inaugurado el pasado año dedicado ‘A las víctimas de la represión franquista, luchadores por la libertad y defensores de la dignidad humana’, tal y como reza en la placa colocada en una de caras. Al abuelo de Silvina le hicieron un consejo de guerra en 1944 y lo condenaron. «No había hecho nada, sólo huir al monte».

Pero nadie quería contar demasiado de aquello. Ni su padre, ni su abuela Elena, ni el posterior marido de ésta, Santiago, que era hermano pequeño de su primer marido Daniel, y llegó a Argentina unos meses después, convirtiéndose en el gran amor de Elena, su esposoy en el padre que Nelo había perdido en la posguerra.

Ya en el tramo final de la vida de Nelo, Silvina pudo saber más. «Contar fue su forma de sanar.Describía con un amor su pueblo... una subida, los campos, los regueiros, las peñas, las tradiciones, las palabras. Ellos con sus descripciones simples te hacían ver España y la hacían espectacular. Aquí que es todo plano yo no podía imaginar qué significaba eso de subir con las cabras...»

En su continua investigación, Silvina dio con Concepción López, ‘La tía Cotón’ en Ancares. Su testimonio valió de mucho. Pudo contactar también con personas que llevan mucho tiempo trabajando en la recuperación de la memoria en el Bierzo, como Santiago García, de la asociación La Peñina, y Santiago Macías, historiador y escritor con extenso trabajo en investigación eneste ámbito.«A ambos les debo mucho, es increíble todo lo que me ayudaron, pude ver el documental ‘Atrapados’, -donde se hace referencia a Daniel-, seguir los pasos de mi abuelo y sentir ese alivio en el pecho cuando vi que todo encajaba».

Hace unos días, Silvina presentó su libro, publicado por la Editorial Luxor, en el Centro Asturiano de La Plata, donde le acompañaron un montón de amigos y descendientes de españoles que quisieron conocer su historia. Allí pudo proyectar imágenes de Villasumil, de Ancares, gracias a vecinos del pueblo que le enviaron las fotos, para hacer ver a la gente cómo era su tierra.

Los paisajes y las costumbres


El libro describe también la geografía, expone las costumbres propias de la vida cotidiana en esos tiempos, incluso su dialecto. Y ese amor por sus tierras de Ancares que la familia López Fernández trasladó a su descendencia.

También contiene una línea del tiempo, fotos de sus familia y canciones y versos que sus abuelos y su padre cantaban mientras trabajaban.
El deseo de Silvina, ahora, es poder viajara España, donde nunca ha estado. «Poder caminar por los caminos que ellos pisaron y beber en las fuentes que ellos bebieron». Y devolver a sus orígenes las cenizas de su padre, Nelo. Al pueblo de Villasumil que amó en la distancia y al que nunca pudo volver en vida. «Nunca volvieron. Creo que volver significaba saber que tendrían que volver a despedirse de nuevo y eso iba a ser demasiado duro».

Intentarán que este verano sea el del viaje. Si no lo consigue, ella y sus hijos lo planificarán ya para el siguiente. Cuando todos puedan viajar juntos.Traerán también un recuerdo para el abuelo Daniel, que dejarán en su enterramiento en Gijón.

Y así se cerrará un círculo que rodeará unos recuerdos que ya quedarán para siempre. Porque el empeño de Silvina de dejar sus raíces en negro sobre blanco ha quedado inmortalizado con su libro ‘Valientes’.


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