"La Universidad ha dado al Bierzo vida joven, vida universitaria, y eso nos empuja a todos"

Pilar Marqués, vicerrectora del Campus de Ponferrada

01/10/2026
 Actualizado a 01/10/2026
Marqués en el vestíbulo del Campus de Ponferrada. | MAR IGLESIAS
Marqués en el vestíbulo del Campus de Ponferrada. | MAR IGLESIAS

Ha vivido desde dentro el crecimiento de un Campus con sus altibajos y sus aplausos. Y sigue remangada como hace 26 años lo estaba desde el departamento de Enfermería, una titulación que no deja de crecer. Desde 2020 es vicerrectora y hasta 2030 seguirá peleando, desde esa atalaya, por poner en valor un campus periférico que ha dado vida al Bierzo y sin el que ya no se entiende su futuro. Comienza el curso con mil alumnos, sin medicina y con el sueño de la Policlínica más cerca. Algo, dice, se habrá hecho bien.

- El Campus nació de una reivindicación y parece que esa reivindicación es casi eterna. Usted lleva 26 años vinculada a él. Con esa perspectiva, ¿qué balance hace de todo lo conseguido? ¿Realmente aquella reivindicación sirvió y debemos seguir reivindicando?

-Yo siempre creo que las reivindicaciones demuestran que hay una demanda que está viva. Si no reivindicamos es que no necesitamos algo. Lo más bonito de los inicios de este Campus es que respondió a una reivindicación conjunta de todas las instituciones, de los partidos políticos, de los empresarios y de distintos colectivos y personas del vecindario. Ojalá sigamos viendo eso en nuestras reivindicaciones, porque es algo bonito: en algún momento nos ponemos todos de acuerdo y luchamos por algo que es justo. La educación, en todos sus ámbitos, es de lo más positivo para construir una sociedad justa, de crecimiento y humana. Y la educación superior nos permite contribuir a la formación de futuros profesionales. Para la Universidad de León ha sido un orgullo toda esta trayectoria y todo lo que estamos construyendo. Ha habido muchos pasos por el camino.

La vicerrectora en su despacho en el Campus de Ponferrada. | MAR IGLESIAS
La vicerrectora en su despacho en el Campus de Ponferrada. | MAR IGLESIAS

-Nacimos de una reivindicación que sigue viva. Tal vez no en todas las etapas de las direcciones rectorales se vio que esto era un campus periférico, no un campus arrinconado…

-Se llegó incluso a identificar el Campus con una facultad. Y claro, no es lo mismo, porque el tratamiento tampoco es el mismo: cambia la dimensión y cambia el reconocimiento. Dar ese salto y romper esa barrera, decir «somos un campus, con todas nuestras necesidades y con todas nuestras peculiaridades», ha sido también un trabajo intenso desde los equipos rectorales. Y demuestra el compromiso para que realmente un territorio tenga un campus universitario.

- ¿Y siente que ese trabajo está ya consolidado?, ¿que el Campus de Ponferrada ha conseguido una posición de la que ya no hay marcha atrás?

- Creo que en esta vida nada es seguro, salvo la muerte, pero incluso cualquier proyecto, por muy potente que sea, se podría caer. Ahora bien, sería muy complicado. El Campus de Ponferrada ya no solo lo tenemos nosotros territorialmente en la cabeza, sino que lo tienen las otras universidades, los otros campus. Somos un ejemplo. Somos un campus pequeño, sí, pero somos un ejemplo por cómo hacemos las cosas, no solo por qué hacemos, sino por cómo lo hacemos. A veces, salirse de lo rutinario y de lo singular es más problemático, porque quieres despuntar, pero en el caso de un campus periférico, si no lo hacemos así, no se nos ve. Todavía el Rey se acuerda de su visita al Campus de Ponferrada. Desde distintos contextos sabemos que se acuerda de aquella visita y algún ministro que estuvo entonces también nos sigue poniendo como ejemplo. Así que es verdad que algo estamos haciendo bien.

- Treinta años, una visita real como aval, crecimiento de las titulaciones, Colegio Mayor, clínica y proyecto de Policlínica... ¿Qué le queda por soñar al Campus berciano?

-Todo. La verdad es que no somos conformistas. No debemos serlo. Tenemos que ser responsables con cada petición, pero está bien siempre soñar, mirar hacia adelante y tener una visión lejana. Yo no estaré, pero sigo viendo ese futuro y ese empuje, que es el que tenemos que tener todos. Más grados, centros de investigación, mejorar las infraestructuras, tener laboratorios punteros, instalaciones deportivas, nuevos edificios para otros títulos... Muchas cosas. No vamos a parar de pensar en ello. ¿Por qué? Porque no nos ponemos límite.

- En cuanto a las titulaciones, la balanza se ha ido claramente hacia las relacionadas con la salud. Se ha hablado incluso de incrementar las plazas. ¿Por qué no se ha hecho todavía?

-Nosotros estamos trabajando en aumentar el número de plazas de Enfermería. Llevamos varios años con ello y creo que está cada vez más cerca. Poder dar respuesta a esa demanda depende, no solo del músculo que tenga la Universidad a nivel de profesorado. Cuando creces, lógicamente, hay que contratar más profesores y eso supone una financiación que pone la Junta de Castilla y León. También tenemos que ver el entorno y si este puede absorber a los estudiantes para hacer las prácticas. Cuando elaboramos una memoria de grado, las agencias evaluadoras nos preguntan cómo podemos dar la docencia teórica, cómo podemos dar la práctica dentro de la Universidad y cómo podemos dar la práctica fuera de ella. Siempre tenemos que tener eso en cuenta. Por suerte, en Enfermería las instituciones que hay nos demandan continuamente y ahí podremos abordar ese crecimiento. Con el resto de titulaciones tendremos que ir viendo poco a poco.

- En esa escalada en Ciencias de la Salud se ha hablado incluso de que Medicina desembarcara en el Campus, algo que no ha podido ser. ¿Hay todavía camino para que Medicina pueda estar en el Campus de Ponferrada?

- Sí. Nosotros no hemos dejado de trabajar en ello, ni la mínima duda. El otro día la rectora, en su comparecencia aquí con los medios, lo volvió a ratificar: seguimos trabajando en ello. Nuestro horizonte es 2029 para empezar cuarto, quinto y sexto. En esa línea no nos hemos relajado ni un ápice. Los médicos cada vez son más proactivos, se interesan más por una carrera académica que tendrá que ser compatibilizada con su ámbito clínico, tanto en los centros de salud como en los hospitales, y es muy interesante para nuestro territorio. ¿Que podría haber sido primero, segundo y tercero? Podría haber sido, pero cuarto, quinto y sexto lo podemos utilizar como escaparate para que luego esos profesionales quieran hacer el MIR aquí. El estudiantado está mucho más maduro, podemos hacer eventos científicos, ferias científicas; es decir, crear un ecosistema que enraíce más en nuestro territorio. Así lo consideramos y esa fue nuestra propuesta. Luego, dentro de muchos años, igual puede haber un grupo completo cuando nosotros consolidemos. Pero primero vamos a arrancar. Creo que nunca hubiéramos imaginado que Ponferrada y El Bierzo estarían luchando por Medicina. Ahora lo estamos haciendo y tiene que ser también una lucha conjunta para tener aquí 20 o 30 estudiantes que van a ser formados de una forma excelente.

- En el otro lado de la balanza está Geotecnologías y Topografía, que solo va a tener tres alumnos de inicio este curso. ¿Puede mantenerse una titulación con una matrícula tan reducida?

- Geotecnologías y Topografía está efectivamente muy debilitada, pero nos volcamos mucho en ella. Tanto el rector García Marín como ahora la rectora Nuria González nunca se han planteado eliminar la titulación. ¿Por qué? Porque han creído en ella y porque tenemos que ser responsables para mantenernos incluso en los momentos más difíciles. Si no, tampoco estaríamos aquí como Campus. Estamos aquí porque en algún momento difícil vino otra persona que creyó en el Campus. Con Geotecnologías pasa lo mismo. Hace unos meses estuvimos en la Universidad Politécnica de Valencia, que es puntera en ingenierías y tecnologías, y nos decían que ellos también habían pasado momentos malos con algunas titulaciones porque bajaron las matrículas, pero aguantaron y subieron. Necesitamos tener esa paciencia porque realmente el mercado lo demanda. Y no solo lo demanda actualmente, sino que hacia donde va el progreso nos va a demandar este tipo de formación. Imaginemos que tomamos una decisión drástica y dentro de unos años nos echamos las manos a la cabeza, como ocurrió en su día al retirar una ingeniería relacionada con el sector agroalimentario. Se retiró con 15 estudiantes. Fijaros dónde podríamos estar en este momento, cuando es un sector que se está demandando y que se va a seguir demandando. Pues con Geotecnologías y Topografía pasa lo mismo.

“Somos un campus pequeño, sí, pero somos un ejemplo por cómo hacemos las cosas”

- Se ha hablado mucho de los 1.000 estudiantes que comienzan este año. Para unos es una muy buena cifra y para otros no lo es. Desde dentro del Campus se habla de una subida constante, que ha permitido pasar de menos de 500 alumnos a llegar a 1.000. ¿Es una cifra buena?

- Para nosotros, en el Campus, siempre que una cifra vaya para arriba es un éxito. Cuando yo empecé, en 2020, nuestro objetivo era superar la barrera de los 600 y veíamos que no llegábamos, que estábamos en 500 y poco. En años anteriores no llegábamos ni a los 500. Pasar esa barrera fue respirar. Los 1.000 estudiantes eran otra barrera que necesitábamos superar. ¿Que después de 30 años deberíamos tener más estudiantes? Sí, claro, por supuesto. Pero no sería justo no reconocer el trabajo que hemos hecho, porque los resultados están ahí. No sé si alguien pone en duda el trabajo que la Universidad de León ha hecho desde 2020. Si valoramos por los resultados, pido también que se nos evalúe por esos resultados. Nunca estaremos satisfechos, siempre seguiremos trabajando, pero también necesitamos esas palmaditas de vez en cuando: decir «sabemos que lo estáis haciendo bien y estamos con vosotros para ayudaros a hacerlo mejor». Eso es lo que necesitamos.

- Una de sus líneas de trabajo es conseguir un Campus que haga ciudad: abierto, que se retroalimente de ella y que participe en ella. ¿Qué le ha dado el Campus a Ponferrada y qué ha recibido de la sociedad berciana?

- El Campus le ha dado a la sociedad muchísima vida. Este año se ve y se nota mucho la subida de estudiantes. Anecdóticamente, hasta empiezan a existir problemas para aparcar. Es un problema y nos quejamos, sí, pero son problemas estupendos, porque hace años sobraba sitio para aparcar. La Universidad ha dado a Ponferrada y al Bierzo vida joven, vida universitaria, y eso nos empuja a todos. Los bares tienen que tener datáfono, los pubs tienen que adaptarse a sus formas de divertirse, los centros de actividad física y deporte, los comercios, las panaderías... Hace años nadie miraba al Campus en esa clave. Eso es un avance que, aunque parezca una trivialidad, es el resultado de una rutina de crecimiento y de impregnación. La sociedad y la Universidad cada vez vamos más juntos y de la mano. Por supuesto, ha dado crecimiento económico. Si una habitación en Ponferrada está entre 200 y 230 euros y pensamos que unos 600 estudiantes están alquilando una habitación, solo en ese concepto hay unos 135.000 euros al mes. Aparte del Colegio Mayor, comen, consumen y tienen ocio. Estamos convirtiendo entre todos a Ponferrada en una verdadera ciudad universitaria. Sería muy drástico pensar qué pasaría si de un día para otro desapareciera esto. ¿Cuántas cosas desaparecerían en cascada? Damos vida, ilusión, iniciativas y también reivindicaciones y quejas, que son normales en cualquier proceso de crecimiento.

- El Campus ha dado también a la ciudad un Colegio Mayor que ya está completo. ¿Se plantea ampliar el número de plazas?

-Nosotros siempre quisimos hacer un Colegio Mayor que no invadiera las oportunidades de otros vecinos de hacer negocio con la comunidad universitaria. Nunca pretendimos un Colegio Mayor de 200 o 300 plazas y creo que en esa línea vamos a seguir. Hago un llamamiento a quienes tengan espíritu más empresarial o emprendedor para que echen un ojo. Hicimos un rastreo y creo que todavía quedaban unas 40 y pico habitaciones libres en la parte alta de Ponferrada. Este año han entrado 30 estudiantes más en Nutrición y, a poco que crezcamos, estaremos ahí para ir repensando las necesidades.

“Nunca estaremos satisfechos, siempre seguiremos trabajando, pero también necesitamos esas palmaditas de vez en cuando: decir “sabemos que lo estáis haciendo bien””

- Es un Campus que nació al calor de los fondos mineros, pero ¿ha tenido después los recursos necesarios para seguir avanzando o sigue necesitando una mayor inversión?

- Siempre nos faltan recursos porque, si queremos crecer, necesitamos financiación. El otro día la rectora reivindicó también más recursos para la Universidad y en estos momentos la Junta de Castilla y León ha destinado cinco millones de euros para la Policlínica, además del Colegio Mayor, que también contó con una subvención muy importante. Sin esos recursos, la Universidad de León evidentemente no puede afrontar infraestructuras de calado ni un crecimiento de calado. Se necesita financiación para el profesorado y para investigación, pero, por supuesto, también para las infraestructuras.

- ¿Qué necesidades urgentes tiene ahora el Campus?

-Necesitamos abordar lo de la Policlínica. Espero que para 2027 metamos ya pico y pala ahí. Después tenemos otros proyectos, tanto de reformas de laboratorios y despachos, porque ya empezamos a necesitar despachos para los profesores, como mejoras de instalaciones deportivas. También algún edificio más con una orientación tecnológica y, si seguimos creciendo, habrá que ir pensando a medio o largo plazo en alguna infraestructura más de calado.

- La Clínica Universitaria de Podología puede ser la avanzadilla de lo que será la Policlínica. ¿Cómo está funcionando?

- La Clínica Universitaria de Podología ha superado las expectativas. Los propios compañeros y los propios podólogos están impresionados. Ellos ahora son referentes en España. Nuestra clínica es, en estos momentos, la mejor de toda España. El profesorado se mueve ahora también por toda España, participa en congresos, en tribunales de plazas... Y recordemos que estos podólogos son profesionales que han venido de sus tierras y se han afincado aquí. Al principio tuvimos muchos problemas con el Colegio Autonómico de Podología, que se oponía a las instalaciones. Si tienes encima esa publicidad negativa, ¿quién va a querer venir? Tuvimos que hacer una inversión de tiempo, llamadas personales y vender el proyecto en el que creíamos. Decir «voy a optar por Ponferrada, voy a optar por el Campus de Ponferrada de la Universidad de León» se consigue con mucho compromiso y mucho entusiasmo en cada mensaje y en cada llamada.

- En ese trabajo también nació un concepto que ha impulsado personalmente: el de los campus periféricos. ¿Qué resultados está teniendo esa apuesta?

- Nuestras jornadas tuvieron una acogida maravillosa. La frase más repetida era “por fin lo necesitábamos”. Fue maravilloso conocernos, porque no nos conocíamos, y poner en común la problemática, que al final es la misma. Y fijaros, es la misma problemática para el que tiene 1.000 que para el que tiene 3.000: somos periféricos. Algo que se repite es que los periféricos siempre somos reivindicativos y siempre estamos pidiendo. Al final nosotros somos Universidad y se ha constatado que las universidades pueden crecer más a través de sus campus periféricos. ¿Por qué? Porque llega un momento en que los campus centrales ya no pueden crecer más.Por eso hay universidades, como Valladolid, que tienen cuatro campus periféricos, y algunas universidades privadas también apuestan por ese modelo. En estos momentos estamos siendo más considerados. Se nos ve el impacto territorial más que nunca y las universidades son muy conscientes de ello. Este año nos vamos a Melilla, donde tendremos las siguientes jornadas en octubre. Ya hay una mesa de rectores y nuestra rectora irá también para estar en esa mesa y liderarla junto con el rector de Granada. También habrá una mesa de gerentes y otra de instituciones, posiblemente con representantes de la Junta de Castilla y León y de diputaciones. Para Melilla y Ceuta, que son especialmente periféricas, es muy importante esa visibilidad. La Universidad de Granada tiene dos campus periféricos en otro continente, como dicen, y allí esa visibilidad es fundamental.

“Tener cuarto, quinto y sexto de Medicina, lo podemos utilizar como escaparate para que luego esos profesionales quieran hacer el MIR aquí”

- Ese compromiso con los campus periféricos le llevó incluso a viajar a Ceuta en un momento especialmente delicado. ¿Qué vio allí y qué aprendizaje trae?

- El viaje a Ceuta, dentro de esa desgracia, fue una experiencia para mí increíble. Lo disfruté, insisto, dentro de esa tragedia. Lo organicé rápido. La tragedia y la crisis humanitaria cambiaban de día en día, así que tenía que tomar la decisión rápidamente. ¿Cuál fue la motivación? Por una parte, la curiosidad investigadora, porque dirijo un grupo de investigación, y por otra, la vocación como enfermera. Siempre me ha gustado ver e intentar conocer de primera mano los contextos, lo que ocurre. Fue un momento en el que me encontré con escenarios que quizá no esperaba, pero fue de aprendizaje total. Una situación que nadie se merece, ni los migrantes ni los ceutíes, y que en estos momentos estamos viendo que sigue sin solucionarse. Durante los días que estuve me sorprendió el respeto del pueblo ceutí ante una entrada tan masiva de migrantes. Ellos mismos organizaron los primeros lugares de acogida en los vecindarios.

- ¿Es tan difícil estar preparados para una situación así?

- A nivel sanitario, cuando tú doblas la población en unas horas, imaginemos que eso ocurre en Ponferrada: es imposible estar preparado para ello porque no entra en nuestra cabeza. Creo que estas tragedias nunca se deben de repetir, es difícil estar preparados para lo que se espera que no ocurra, pero como desafortunadamente se podrían repetir, tenemos que aprender para estar preparados. Nosotros formamos a nuestros estudiantes en emergencias para afrontar escenarios dramáticos pero considero que institucionalmente todos tenemos que participar de planes conjuntos e interdisciplinares, porque ocurren estas y otras tragedias indeseables.

“Nunca hubiéramos imaginado que Ponferrada y El Bierzo estarían luchando por Medicina. Ahora lo estamos haciendo y tiene que ser también una lucha conjunta”

- Este 30 aniversario está sirviendo también para comprobar la huella que ha dejado el Campus…

-Muchas veces pienso en cómo el Campus de Ponferrada y desde la comunidad del Campus podemos dejar huella, porque eso sería lo ideal. Este año, dentro del 30 aniversario, hemos podido observar que algo de huella estamos dejando. Se han puesto en contacto con nosotros egresadas de Enfermería que quieren hacer un encuentro porque hace 25 años que terminaron. Por otra parte, se van a organizar unas jornadas del 25 aniversario de Fisioterapia, que celebra 25 años desde que comenzó. Y esta mañana me decía una compañera de la IAF que también se habían puesto en contacto otras egresadas que hace 30 años que comenzaron allí. Así que este 30 aniversario va a tener también un matiz entrañable, de acercamientos y de recordar. Cuando estas egresadas vengan van a ver un Campus totalmente distinto. Saben del progreso del Campus y tienen muchas ganas de hacer una visita. De hecho, vamos a organizar visitas guiadas para nuestros egresados.

- Después de todo lo vivido en estos años, ¿qué le gustaría que pudiera decirse dentro de otros 30 años sobre el Campus de Ponferrada?

-Que seguimos creciendo. Pido poco. Me gustaría que se recordaran estos años como unos años de progreso impresionante del Campus y que se nos recordara igual que nosotros recordamos a los primeros, por lo que hicieron. Y si en algún momento podemos servir de sugerencia, de asesoramiento, siempre estaremos ahí, aunque no estemos aquí en el cargo. Yo a lo mejor estaré jubilada, pero mi corazón siempre estará en el Campus y especialmente en este edificio, donde empecé a trabajar como enfermera hace muchos años.

“Se ha constatado que las universidades pueden crecer más a través de sus campus periféricos”

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