A su lado en la mesa, y sucediéndole en el escenario, estuvo el músico gallego Carlos Núñez. La maestría del gaitero vigués, entre los mejores del mundo en el tradicional instrumento, gustó mucho al escritor romántico y también al casi millar de asistentes al encuentro en homenaje al embutido rey del Bierzo, que como siempre se celebró en el pabellón deportivo Manuel Marqués ‘Patarita’.
Antes se realizó, como es tradicional, la recepción de autoridades y del mantenedor en el Ayuntamiento, donde el alcalde, Manuel Otero, saludó a Gil y Carrasco y se desveló por fin la sorpresa de la velada.
También acudieron a la casa consistorial otros representantes políticos como el presidente de la Diputación, Emilio Orejas, junto a otros diputados; el presidente del Consejo Comarcal, Alfonso Arias, el delegado territorial de la Junta, Guillermo García, y el subdelegado de Gobierno en León, Juan Carlos Suárez Quiñones.
En la gala, presentada por los periodistas de la Cadena Cope Amelia González y Manolo Ferreiro, se dio a conocer a Miguel Ángel Carmona con su relato Hilvanes del pasado, como ganador del festival literario al que en esta edición se presentararon 66 obras. Este certamen, un clásico de la semana cultural que precede al festival, presentó la semana pasada una recopilación de los ganadores del concurso literario, una iniciativa que inició la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Bembibre.Gil acudió a la casa consistorial vestido «con elegante levita y vistoso lazo romántico», tal y como se le imagina, y fue recibido por el alcalde. Otero, en presencia del resucitado escritor, anunció que con motivo del segundo centenario de su nacimiento, propondrá a la corporación que sea nombrado Hijo Adoptivo de la Villa.«Gil soñó batallas, amores y leyendas aquí, a orillas del Boeza, y de su frente clara y despejada nació la mejor novela histórica de todos los tiempos: El señor de Bembibre», recordó el regidor, añadiendo que en su honor han sido bautizados los dos institutos de la villa, además de haberse inaugurado este año una escultura de los principales personajes de su novela. «La emoción me hace un nudo en la garganta», dijo (muy románticamente) el romántico berciano, «gracias a vuestro afecto, que he sentido cada uno de estos ¡casi dos siglos! desde que me he ausentado de entre vosotros. Hoy he revivido gracias a vuestro cariño, feliz de unir mi nombre una vez más a la Villa de Bembibre y honrado de pregonar su Festival Nacional del Botillo».