A raíz de aquella actuación, se han detectado otras patologías en la espadaña que serán abordadas por las obras como el derrumbe de la veleta, pináculo superior y parte de la cornisa curva del frontón de remate. También hay presencia de vegetación arbustiva en los lienzos y vanos de la espadaña, con proliferación de líquenes y musgos en la fachada norte y de materiales semidesprendidos o arenizados, detritus y excrementos en las cornisas. Se ha declarado fuerte erosión con pérdida de geometría debido a su alta exposición a los agentes climáticos de las cornisas superiores e inferior de la torre y filtraciones de agua de lluvia al interior del templo.
El edificio está declarado BIC desde el año 1992. Se trata de la Comunidad religiosa viva con fundación más antigua de las existentes en El Bierzo.
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