La revista 'La Curuja' alcanza su número 34 dedicada al patrimonio cultural y natural del Bierzo

La publicación, nacida en Noceda del Bierzo, reúne colaboraciones literarias y testimonios sobre la memoria y la naturaleza del Bierzo Alto

Mar Iglesias
23/02/2026
 Actualizado a 23/02/2026
Portada del nuevo número de la revista, con la campa de Santiago.
Portada del nuevo número de la revista, con la campa de Santiago.

La revista La Curuja, dedicada a la difusión y defensa del patrimonio cultural y natural del Bierzo, acaba de editar su número 34 en su segunda época. La portada de esta edición de invierno está protagonizada por una imagen de Campo de Santiago, obra del fotógrafo Ángel Molinero, autor también de otras instantáneas que ilustran las páginas interiores.

La publicación, nacida en el seno de Gistredo en Noceda del Bierzo, se edita con el apoyo del Colectivo Cultural La Iguiada y de sus socios y socias, bajo la coordinación y edición de su impulsor, quien en este número dedica además un texto al Decimosexto Encuentro Literario celebrado en la localidad.

El nuevo ejemplar reúne un variado conjunto de colaboraciones vinculadas a la memoria, la literatura y el entorno natural del Bierzo Alto. Emilio Arias Vega firma un texto sobre su infancia en Noceda, con especial recuerdo a sus abuelos maternos. La escritora Raquel Villanueva acerca a los lectores la ruta de las fuentes curativas del municipio, mientras que Goyo Esteban Lobato, antiguo minero en el Bierzo Alto, rememora el largo rescate para recuperar el cuerpo del joven Andrés Vega en la mina Casilda de Igüeña a finales de los años noventa.

Por su parte, el escritor de Quintana de Fuseros Pepe Álvarez González, autor de Tiempos extremos, reflexiona sobre los graves daños que sufre el patrimonio natural del Bierzo Alto y del planeta en general, apelando a la responsabilidad colectiva para proteger lo que define como “nuestra casa madre”. En la misma línea de memoria y tradición, Luis Segura, también natural de Quintana de Fuseros y colaborador habitual de la revista, aporta un relato centrado en los antiguos hornos comunales y en el recuerdo de las abuelas amasando pan, símbolos de una vida rural que se desvanece pero que permanece en la memoria colectiva.

Cierra el recorrido la escritora de origen nocedense María Encina Rodríguez de Paz, quien ofrece unas evocadoras pinceladas sobre su tierra natal con un recuerdo a la maestra y poeta Felisa Rodríguez, describiendo a Noceda como “belleza y poema de donde parten lenguas e idiomas que sentimos tan cerca”.

Con este nuevo número, La Curuja reafirma su compromiso con la divulgación cultural y la defensa del entorno berciano, consolidándose como una referencia para quienes desean preservar y difundir la identidad del Bierzo desde la literatura, la memoria y el respeto por la naturaleza.

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