Para la alcaldesa de Ponferrada, Gloria Fernández Merayo «va a suponer un revulsivo» y ayudará a la revitalización del casco histórico, ya que además de complementar las visitas y habilitar un nuevo espacio para realizar eventos y actividades culturales, repercutirá positivamente en el entorno. «Siempre nos hemos preguntado qué hacer con la zona de la parte de atrás del Castillo y ésta puede ser una solución. La intervención será también un revulsivo para la calle Tras la Cava o el Rañadero», asegura la regidora, que espera que la inversión y la adecuación del Castillo Viejo, donde se prevé situar una nueva salida, sirva como estímulo, haga «atractiva» esta zona y sea un efecto llamada para la instalación de nuevas empresas y negocios.
La intervención, que se desarrollará durante 2018 y 2019, afectará a 1.338 metros cuadrados y tiene como objeto recuperar una parte del Castillo que hasta el momento había tenido un carácter secundario, estableciendo pasarelas o rehabilitando el suelo de las torres para hacer visitables todas las estancias.
Aunque el comienzo de las obras queda a expensas de la finalización de los trámites administrativos, desde el propio Consistorio se está adelantando su elaboración para poder comenzar con los procesos de concesión en cuanto se completen. Así, se prevé que los trabajos puedan arrancar a lo largo del verano.
Respecto a la financiación, el Ayuntamiento de Ponferrada aportará 570.000 euros en dos años, una cantidad importante que pese a no contar con presupuestos, la regidora asegura que «está contemplada» y cuenta con el visto bueno de la interventora. Será el Ministerio de Fomento el que asuma el otro 70% de la inversión.
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