Un recital de chelo y piano pone el broche a la temporada de Juventudes Musicales en Ponferrada

El Auditorio Marita Caro acoge el 6 de mayo un programa dedicado a Shostakovich, Rachmaninov y Glazunov, con entrada libre ofrecido por el violonchelista, Diego Juménez y el pianista, Sergio García

02/05/2026
 Actualizado a 02/05/2026
Diego Jiménez en una de sus interpretaciones.
Diego Jiménez en una de sus interpretaciones.

La temporada de conciertos de Juventudes Musicales, organizada desde el Teatro Bergidum en el Auditorio Marita Caro del Conservatorio Cristóbal Halffter, se despide el próximo miércoles, 6 de mayo, a las 19.30 horas, con un recital de chelo y piano centrado en algunos de los grandes nombres de la música clásica rusa. La entrada será libre hasta completar el aforo, en una cita organizada en colaboración con el Secretariado de Actividades de la ULE y Juventudes Musicales.

El concierto, bajo el título “Canto del Este: el violonchelo en la tradición rusa”, estará protagonizado por el joven violonchelista madrileño Diego Jiménez Alonso, acompañado al piano por Sergio García Berlinches. Jiménez, formado en Irlanda, Málaga y Suiza, es miembro desde 2024 de la Joven Orquesta Nacional de España (JONDE) y cuenta con una destacada trayectoria en certámenes nacionales e internacionales, con premios como el extraordinario de la Comunidad de Madrid o el primer puesto en el concurso Jaime Dobato Benavente.

El programa propone un recorrido por la tradición rusa con obras de Alexander Glazunov, Dmitri Shostakovich y Sergei Rachmaninov. La velada se abrirá con la pieza Serenade Espagnole de Glazunov, que servirá de introducción a dos grandes sonatas para violonchelo y piano, en las que emoción, virtuosismo y complejidad técnica dialogan de forma constante entre ambos instrumentos.

Especial protagonismo tendrá la Sonata para violonchelo y piano en re menor, Op. 40 de Shostakovich, compuesta en 1934, una obra marcada por los contrastes y las tensiones propias del contexto histórico del autor, que alterna pasajes de agitación con momentos de introspección.

Por su parte, la Sonata para violonchelo y piano en sol menor, Op. 19 de Rachmaninov, escrita en 1901, pondrá el acento en el lirismo y la riqueza expresiva. A lo largo de sus cuatro movimientos, la pieza transita desde la serenidad hasta el virtuosismo más exigente, configurando una experiencia musical intensa y variada.

 

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