Si bien las dos primeras formaciones ya habían anunciado su pacto, el voto favorable de la formación liderada por Samuel Folgueral, pese a la turbulenta relación en los últimos años entre el que fuera líder del PSOE con su antiguo partido, fue el único golpe de efecto de un pleno en el que todos mostraron su voluntad de dejar atrás cuatro años de enfrentamiento y dar paso a una etapa de “consenso”.
Ese fue precisamente el primer mensaje de Olegario Ramón como alcalde. “Quiero ser el alcalde de todos los ponferradinos, aunque no oculto que seré un alcalde socialista”. Ramón homenajeó con estas palabras a Celso López Gavela, el primer alcalde de la ciudad tras la dictadura, e hizo suyo un discurso llamado cambiar la crispación por “lealtad y respeto”.
Y es que el ya regidor de la capital berciana reconoció que los vecinos han perdido la confianza en su clase política, por lo que recuperarla será una de las prioridades de su Gobierno, para lo que cree necesario un “comportamiento ejemplar” por parte de la toda la corporación municipal que permita volver a convertir el Ayuntamiento en la “infantería de la administración”. “Tiene que volver a ser esa institución amiga que solventa problemas y presta servicios, solo así la ciudadanía también asumirá sus obligaciones”, sentenció.
Porque para Ramón, es necesario el “esfuerzo y compromiso” tanto de políticos como de funcionarios y vecinos para afrontar un “cambio de ciclo” que no debe limitarse al funcionamiento del Consistorio y los servicios públicos. “Tenemos que reinventarnos y encontrar un futuro alternativo de desarrollo diferente al de las últimas décadas”, recordó.
Para ese reto, el líder socialista apuesta por tener “altura de miras” e invita a todas las formaciones que conforman el Ayuntamiento de Ponferrada a “sumar esfuerzos”, prometiendo que pilotará la nave con “humildad, transparencia e ideas claras”.
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