«Hay una imagen que resume demasiado bien la forma de gobernar del PP en Ponferrada: una valla», reconoce el Grupo Municipal del PSOE haciendo un recorrido por la ciudad. «Una valla delante de un edificio en ruinas. Una valla alrededor de unos escombros. Una valla para impedir el paso. Una valla para evitar que los vecinos se acerquen a un lugar peligroso. Y después, silencio. Pasa el tiempo y la valla sigue allí».
Apunta el PSOE que el problema no es que el PP de Ponferrada coloque vallas cuando son necesarias «eso es una obligación cuando existe un riesgo para la seguridad. El problema es que parece haber convertido el vallado en la solución en sí misma».
Eso, critica, es precisamente lo que está ocurriendo con demasiados problemas de la ciudad «se acota, se señaliza, se anuncia que se está trabajando en ello y se deja que el tiempo haga el resto».
El ejemplo más evidente está en pleno centro de Ponferrada, siete meses después, los escombros siguen ahí.
«El Ayuntamiento debe utilizar los mecanismos si los propietarios no cumplen y la seguridad está en juego»
El 27 de enero de este año se derrumbó parte del antiguo garaje Garnelo, frente a la iglesia de San Ignacio. El desplome afectó a seis vehículos y obligó a intervenir a bomberos y Policía. No hubo que lamentar daños personales, algo que pudo haber sido muy diferente teniendo en cuenta que se trata de una zona con tránsito de peatones y próxima a un centro educativo.
«Aquella mañana se habló, lógicamente, de seguridad. Se habló de retirar los vehículos, de asegurar la zona y de retirar los restos. Pero han pasado más de siete meses. Y los escombros siguen siendo visibles en pleno centro de la ciudad», lamenta el PSOE.
«Resulta difícil encontrar una imagen más gráfica de lo que significa la inacción del PP en el ayuntamiento. Un derrumbe que debería haber activado una respuesta rápida y definitiva continúa formando parte del paisaje urbano muchos meses después».
Mientras tanto, las excusas que han puesto desde el PP se han ido sucediendo sin que se dé solución al problema. En mayo, el propio alcalde reconocía que los restos todavía no habían sido retirados y atribuía el retraso a la burocracia y a las decisiones de las aseguradoras, «el alcalde volvía a utilizar la estrategia de balones fuera, como si no gobernase», critica el PSOE.
«Pero un Gobierno municipal no puede limitarse a contemplar cómo pasan los meses mientras un solar lleno de escombros permanece en una de las zonas más transitadas de Ponferrada».
La ruina de Compostilla tampoco apareció ayer
Sin embargo, el caso del garaje Garnelo no es un caso aislado, basta con mirar unos metros más allá.
El edificio situado en la avenida de Compostilla, en la calle Embalse de Peñarrubia, fue declarado oficialmente en ruina por la Junta de Gobierno Local en octubre de 2022. La declaración ordenaba su demolición.
Sin embargo, el edificio permanece exactamente igual «lo único que han hecho es ampliar las vallas, no han movido ni un papel de un edificio en estado de ruina, con el consiguiente riesgo para la seguridad y salubridad».
Mientras los vecinos se quejan «no reciben por parte del equipo de gobierno ninguna solución, ni siquiera ninguna respuesta».
El Gobierno municipal puede argumentar que la responsabilidad última sobre los edificios privados corresponde a sus propietarios. Y jurídicamente esa obligación existe. Pero, aprecia el PSOE «precisamente por eso el Ayuntamiento tiene que ejercer sus competencias: requerir, controlar, hacer seguimiento, exigir el cumplimiento y utilizar los mecanismos administrativos disponibles cuando los propietarios no cumplen y la seguridad de los ciudadanos está en juego. No basta con poner una valla delante de la ruina».
La ITE no puede ser la excusa para no hacer nada ahora
Después del derrumbe del garaje Garnelo, el equipo de gobierno anunció una nueva ordenanza para implantar la Inspección Técnica de Edificios, «lo anunciaron cómo la solución a todos los problemas», puntualizan desde el Grupo municipal socialista, reconociendo que «la herramienta es necesaria. Pero hay una pregunta que resulta inevitable: ¿qué ha hecho el Gobierno del PP durante los tres años anteriores?» Y aquí ven la diferencia entre gobernar y reaccionar. Una ordenanza de ITE puede ayudar a prevenir futuros problemas. Puede permitir disponer de un censo, establecer inspecciones periódicas y ordenar mejor las obligaciones de los propietarios. Pero «no retira los escombros del garaje Garnelo, no derriba el edificio de Compostilla o las ruinas de la Plaza de San Pedro y no soluciona hoy los problemas que ya existen».
«El Gobierno municipal habla de las obligaciones de los propietarios. Perfecto. Pero entonces que las haga cumplir», demandan «si un edificio está en malas condiciones, hay que requerir al propietario. Si existe una declaración de ruina, hay que hacer cumplir lo acordado. Si hay riesgo para la vía pública, hay que adoptar las medidas necesarias. Si existen escombros que generan un problema de seguridad o salubridad, hay que actuar dentro de las competencias municipales». Y si un propietario no cumple con aquello que legalmente le corresponde, el equipo de gobierno «debe utilizar los mecanismos que tiene a su alcance para garantizar el interés general. Una valla únicamente oculta el problema», reiteran.
El mejor retrato del Gobierno del PP está detrás de la valla
Quizá por eso el garaje Garnelo sea hoy una metáfora tan incómoda para el equipo de gobierno. «Los escombros llevan más de siete meses allí. Y detrás de esos escombros está también la manera de gobernar del PP en el ayuntamiento: encuentran un problema, lo tapan con una valla, hacen un anuncio y ya no se vuelve a saber nada más de la solución».
Recuerda el principal grupo de la oposición que el PP llegó al Ayuntamiento prometiendo gestión, eficacia y capacidad para resolver los problemas. Pero, en tres años «se puede observar en el estado de la ciudad que está mucho peor que cuando accedieron al gobierno. Muchas excusas y mucho culpabilizar al anterior equipo de gobierno pero ellos están gobernando para dar solución a los problemas. Porque gobernar no es colocar una valla delante de un problema para que deje de verse».
El problema de fondo es más amplio que los edificios en ruina, apuntan. «Se está instalando una manera de gestionar los problemas que consiste en ponerles una valla delante. Hay una zona deteriorada: se cerca. Hay un inmueble peligroso: se cerca. Hay una actuación pendiente: se delimita y se espera. Pero una valla es una medida de seguridad, no una política municipal», reconocen. «No puede sustituir a esa actuación».
Por eso apuntan que Ponferrada necesita un equipo de gobierno que no se limite a custodiar sus problemas, sino que los resuelva. «Que no espere al derrumbe para reaccionar. Que no convierta los expedientes en cajones donde acumular años. Que no confunda anunciar una herramienta con ponerla realmente en funcionamiento».
Una ciudad no se transforma acumulando vallas, aseguran. «Se transforma cuando las vallas desaparecen porque, por fin, aquello que había detrás ha dejado de ser un problema».
«Quizá no haya mejor símbolo de la gestión del Gobierno del PP de Morala: una ciudad llena de problemas detrás de las vallas y un equipo de gobierno que parece haberse acostumbrado a dejarlos allí», sentencian.

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