El PSOE acusa al Gobierno de Morala de dejar morir el bar corazón del parque del Temple

El Ágora anuncia su cierre por problemas burocráticos, dejando en la calle a 10 empleados, algo que para los socialistas se traduce en que "la falta de gestión también destruye empleo"

19/10/2026
 Actualizado a 19/10/2026
Establecimiento Ágora, que hoy cierra sus puertas por no poder optar a la renovación de la concesión.
Establecimiento Ágora, que hoy cierra sus puertas por no poder optar a la renovación de la concesión.

Hay actuaciones que explican mejor que cualquier discurso cómo funciona el equipo de gobierno, el caso del Ágora, el original espacio de cafetería, restaurante y encuentro en el parque del Temple es una de ellas para el PSOE. El Grupo Municipal Socialista de Ponferrada apunta que los propietarios de la concesión municipal han anunciado que hoy, 19 de octubre cierra. Según ha explicado la propia gerencia, la falta de salida del concurso para la explotación del local le impide continuar con la estabilidad y la seguridad jurídica necesarias, una situación que supondrá la pérdida de diez puestos de trabajo fijos y un importante perjuicio económico para ellos. 

«No estamos hablando, por tanto, simplemente del cierre de una cafetería o de un restaurante. Ágora se había convertido durante estos años en uno de esos espacios que terminan formando parte de la vida cotidiana de una ciudad. Un lugar de encuentro en el Parque del Temple, con una actividad vinculada también a la cultura, a la música, a iniciativas sociales y a una determinada forma de entender la hostelería», lamenta el PSOE. Por eso, asegura que su desaparición es una pérdida para quienes trabajaban allí, pero también para quienes durante años hicieron de ese establecimiento un punto de encuentro. 

Y detrás de ese cierre, para el PSOE «hay una pregunta que el equipo de gobierno debería responder con claridad: ¿por qué no estaban preparados a tiempo los pliegos para sacar nuevamente a concurso la explotación del local?»

El fin de la concesión tenía fecha conocida hacía años

Lo más preocupante de este caso es que la finalización de la concesión no era algo imprevisible. «El equipo de gobierno debería saber cuándo terminaba», afean desde la oposición. La concesión original se remontaba a 1996 y tenía una duración de treinta años, por lo que su finalización el 12 de junio de 2026 debía ser conocida.
«Había tiempo suficiente para preparar con antelación el procedimiento necesario para garantizar que, una vez finalizada la concesión, pudiera existir una nueva licitación que permitiera continuar con la actividad», aseguran.

Sin embargo, cuando llegó ese momento no había nada. Y cuando la concesionaria planteó alternativas para poder mantener temporalmente la actividad y proteger los puestos de trabajo, tampoco se encontró una solución que evitara el cierre. «La propia respuesta municipal de abril reconocía que no se habían preparado los pliegos para un nuevo contrato», desvela el PSOE.

«No estamos ante un problema que apareciera de repente cuando terminó la concesión. El problema es la inoperancia del equipo de gobierno en la gestión del día a día», subraya el Grupo socialista.

5 meses esperando una respuesta

En noviembre de 2025, cuando todavía faltaban varios meses para que terminara la concesión, los titulares de la actual concesión se dirigieron al equipo de gobierno para solicitar una ampliación. Según la documentación del expediente, aquella petición no obtuvo respuesta escrita durante meses.

En marzo de 2026, ante la falta de contestación, presentaron un nuevo escrito planteando diferentes alternativas. Entre ellas, dejar constancia de su negativa a la ampliación, incorporar la información necesaria para una eventual subrogación de trabajadores, informar sobre la maquinaria y el mobiliario de su propiedad y valorar una ampliación extraordinaria de hasta tres meses que permitiera mantener el servicio hasta que existiera un nuevo contrato.

La respuesta municipal llegó el 20 de abril, 5 meses más tarde del primer escrito. En ella se reconocía que no se habían preparado los pliegos para un nuevo contrato y, precisamente por esa circunstancia, se descartaba la posibilidad de esa ampliación extraordinaria. 
«Resulta difícil no preguntarse qué estaba haciendo durante todo ese tiempo el equipo de gobierno. Porque una cosa es que un procedimiento administrativo pueda resultar complejo y otra muy distinta que se llegue al final de una concesión conocida desde hace treinta años sin tener preparado el siguiente paso».

Lo mismo que con la basura, la limpieza, el transporte o la ORA

Lo ocurrido con Ágora no es un episodio aislado, examina el PSOE, si se observa cómo está gestionando el equipo de gobierno algunos de los principales contratos municipales.
La recogida de residuos y la limpieza viaria tuvieron que ser prorrogadas y, posteriormente, el Ayuntamiento tuvo que recurrir a una orden de continuidad para garantizar la prestación del servicio. El transporte urbano se encuentra también en una situación de continuidad desde el 4 de enero de 2026 sin que hayan sido capaces a sacar el nuevo contrato, y la ORA después de acabar las prórrogas lo han ampliado un año más «sin diálogo y perdiendo dinero el ayuntamiento», puntualizan.

El PSOE viene denunciando desde hace meses esta dinámica de prórrogas y continuidad, que considera consecuencia de la falta de previsión del equipo de gobierno, porque “cuando un Ayuntamiento sabe que un contrato o una concesión tiene una fecha de finalización, su obligación es trabajar con suficiente antelación para que la ciudad no llegue a ese día sin una solución preparada. Eso es gobernar”. 

¿Hasta cuándo estará cerrado el bar del Temple?

Ahora la pregunta que queda en el aire es  qué va a ocurrir con el espacio que deja Ágora. Porque una vez producido el cierre y recibidas las instalaciones por parte del Ayuntamiento, comienza otro problema: ¿cuánto tiempo tardará en salir la nueva concesión?, ¿cuándo podrá volver a abrir el establecimiento?, ¿qué ocurrirá mientras tanto con un local situado en uno de los parques más importantes de la ciudad?

“No parece razonable que un establecimiento que llevaba años funcionando tenga que cerrar porque el equipo de gobierno no ha hecho los deberes y no ha preparado a tiempo la continuidad de su actividad y que, después, el local pueda permanecer cerrado durante meses a la espera de que el equipo de gobierno haga lo que debe”, critican.

Diez trabajadores que pagan la falta de previsión

Hay además una dimensión laboral importante que no puede perderse de vista: el empleo. La decisión de cierre supone la pérdida de diez puestos de trabajo fijos, según ha comunicado la propia dirección de Ágora. 

Detrás de cada uno de esos puestos hay una persona y una familia. Hay años de trabajo, cotizaciones, proyectos personales y una estabilidad que ahora desaparece. 
Por eso «resulta especialmente preocupante que quienes gobiernan la ciudad no fueran capaces de encontrar una respuesta cuando todavía había margen para buscarla, el equipo de gobierno tiene la responsabilidad como titular del espacio público de gestionar con previsión los procedimientos administrativos que dependen de él», reitera el PSOE.

Esto no es la herencia de Olegario Ramón

Esto, deja claro el PSOE, no puede atribuirse a la herencia de Olegario Ramón, “la excusa que el alcalde utiliza para todo porque estamos hablando de la gestión ordinaria, de estar pendiente de los contratos, de anticiparse a las fechas y de preparar los expedientes antes de que lleguen las situaciones límite. Y precisamente por eso Ágora es un buen ejemplo de lo que estamos denunciando”.

Puntualiza el Grupo municipal socialista que es la tilde de “la inoperancia en la gestión del día a día» que también tiene consecuencias. «Cuando no se prepara un pliego a tiempo, alguien termina esperando. Cuando no se resuelve una concesión, un servicio puede desaparecer. Y cuando no se planifica con suficiente antelación, la ciudad acaba funcionando a golpe de prórrogas».

El alcalde no recibe

A todo esto se suma otro elemento que tampoco debería pasar desapercibido. Durante el proceso, los titulares de la concesión pidieron reunirse con el alcalde, Marco Morala,  planteando la situación de los trabajadores y buscando alternativas que permitieran evitar el cierre.

Pero hasta la fecha no han sido recibidos «no son los únicos. Es lo habitual. El alcalde no recibe, no escucha, no explica ni sus decisiones ni la falta de las mismas». 

Toca garantizar transparencia

Hay, además, una cuestión que debería quedar «absolutamente clara» de cara al futuro, pide el PSOE. La nueva concesión «debe prepararse y tramitarse con todas las garantías, con criterios transparentes y con igualdad de oportunidades para todos los posibles interesados y cuanto antes».

Porque «esperamos que esta inoperancia sea por incapacidad y no sea porque ya tienen algún conocido o algún amigo al que le interese el negocio», desliza en su crítica. 

Y recuerda el PSOE que Marco Morala entro en el gobierno prometiendo un apoyo a emprendedores y al empleo y a la hostelería local, incluso la reducción de las trabas burocráticas, pero «su gestión nos está demostrando que está muy lejos de cumplir con sus promesas electorales y que hace justo lo contrario de lo que prometió».
 

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