El primer obrador de miso de España impulsado por una nipona estará en Carracedelo

La emprendedora japonesa afincada en Cacabelos, Tezuka Masami prepara el lanzamiento de Okome Food, una firma que fusionará la fermentación tradicional nipona con la despensa del Bierzo

08/06/2026
 Actualizado a 08/06/2026
Masami con el miso que será protagonista de su proyecto. | MAR IGLESIAS
Masami con el miso que será protagonista de su proyecto. | MAR IGLESIAS

Tezuka Masami no nació en Cacabelos. Pero, de algún modo, ya es tan berciana como japonesa. Llegó a España hace dos décadas para estudiar en Salamanca y allí conoció a quien hoy es su marido. Fue él quien la enamoró del Bierzo. Tanto que ahora, con 41 años, prepara desde Carracedelo el proyecto más importante de su vida: convertirse en la primera emprendedora japonesa de España en abrir un obrador artesanal de miso, una de las elaboraciones más tradicionales de la gastronomía nipona. "Es mi sueño", resume con una sonrisa que no abandona ni cuando habla de papeleos, inversiones o registros sanitarios.

El camino hasta llegar aquí no ha sido corto. La pareja vivió durante cinco años en Madrid, donde nació su primera hija. Sin embargo, la vida en la capital terminó por convencerles de que necesitaban otra cosa. "En Madrid solo teníamos trabajo. Aquí teníamos familia", explica.

La decisión supuso un cambio radical. Primero se instalaron en Bembibre y después en Cacabelos, donde llevan ya siete años viviendo. "Nos gusta mucho el contacto con la naturaleza", reconoce.

Durante los primeros años en El Bierzo, Masami se dedicó principalmente a su familia, aunque siempre tuvo la inquietud de desarrollar algún proyecto propio."Pensé en crear una iniciativa de educación bilingüe para enseñar japonés, pero me pareció una responsabilidad muy grande". Aquel plan quedó aparcado por dos acontecimientos que llegaron prácticamente al mismo tiempo: la pandemia y su segundo embarazo. "Ahí decidí empezar todo de cero", recuerda.

Kimono con el logotipo de la nueva empresa. | MAR IGLESIAS
Kimono con el logotipo de la nueva empresa. | MAR IGLESIAS

Fue entonces cuando comenzó una reflexión mucho más profunda. "Me hice preguntas que nunca me había planteado. ¿Quién soy? ¿Qué puedo hacer? No me había dado cuenta de que era una japonesa en España y de que eso me hacía diferente. Me había olvidado un poco de quién era y de lo que podía aportar". Y en esa búsqueda apareció el miso. Esta pasta fermentada elaborada tradicionalmente con soja o legumbres es uno de los pilares de la cocina japonesa. Masami llevaba años consumiéndolo en España, pero no terminaba de encontrar ninguno que le convenciera. "Quise empezar a hacerlo porque el que encontraba aquí no me gustaba. El miso es como el vino. Cada persona tiene sus preferencias y cada elaboración tiene su calidad".

Decidió entonces ponerse el mandil , en su caso, el kimono de cocina, y aprender desde la base. "Podía encontrar casi todos los ingredientes aquí, pero me faltaba formación".

Para adquirir los conocimientos técnicos necesarios cursó un ciclo de Formación Profesional de Alimentación Industrial en Ponferrada. "Hicimos muchos proyectos en el instituto y también realicé prácticas en IPSA". Aquella etapa fue decisiva. Incluso llegó a ser finalista en un concurso de emprendimiento. "Me dije que si ganaba seguiría adelante con mi sueño y que si no, lo dejaría". No ganó, "pero el sueño seguía ahí". Así que decidió darse una segunda oportunidad. "Me di cuenta de que era lo que realmente quería hacer y que tenía que seguir intentándolo".

Terminó sus estudios el pasado año y continuó trabajando en IPSA hasta diciembre "aprendí muchísimo, tanto técnicamente como sobre el mundo laboral español. Me sorprendía la puntualidad y que siempre se dieran los pesos exactos", recuerda entre risas. Pero su objetivo seguía siendo otro. Y, curiosamente, ahora abrirá su obrador muy cerca de aquella empresa donde completó su formación. Será en la calle San Roque número 12 de Carracedelo.

Tras invertir alrededor de 10.000 euros en la adecuación del local, espera comenzar la actividad durante el mes de julio. "Ahora me queda conseguir el registro sanitario, que será complicado, pero espero poder ponerlo en marcha pronto".

Su empresa se llamará Okome Food. En japonés, okome significa grano de arroz, un guiño a uno de los elementos fundamentales en la elaboración de la comida japonesa. Pero también es un juego fonético con el castellano: una invitación a "comer".

La producción arrancará con tres variedades de miso: soja, garbanzo y castaña. Esta última representa precisamente la filosofía del proyecto. "Quiero unir mi cultura japonesa con los productos de El Bierzo". Una línea que espera ampliar más adelante con nuevas elaboraciones.

Además del miso, elaborará dos tipos de salsas para marinar alimentos: una con ajo como ingrediente principal y otra especialmente diseñada para pollo frito al estilo japonés. "Aquí encanta el pollo frito japonés", asegura.

Todos los productos se comercializarán en tarros de 350 gramos y con precios que oscilarán entre los 11 y los 14 euros.

La fermentación es precisamente una de las grandes particularidades del negocio. Es un negocio de miso, pero también de paciencia puesto que algunos misos necesitan hasta un año completo para alcanzar el punto óptimo, por lo que las primeras elaboraciones requerirán paciencia.

La ventaja es que el producto tiene una vida útil muy prolongada, cercana al año y medio, lo que permite trabajar con stock. Además, para preparar una sopa de miso apenas son necesarias dos cucharadas y funciona como un probiótico, por lo que es un producto natural y saludable.

La receta tampoco es especialmente compleja en cuanto a ingredientes, no así en su elaboración. Solo necesita: sal, legumbre o soja y un hongo específico llamado koji, responsable de la fermentación. Todos ellos pueden conseguirse actualmente en España. Y El Bierzo aporta además un ingrediente diferencial: la castaña.

Las salsas marinadas estarán orientadas a potenciar el llamado sabor umami, considerado en Japón el quinto sabor. "No es dulce ni salado. Es simplemente delicioso", explica con naturalidad.

Masami está convencida de que existe un creciente interés por la cultura japonesa en la comarca. "Cada vez hay más gente interesada en nuestra gastronomía. Mi propuesta es que no tengan que ir siempre a un restaurante para disfrutarla, sino que puedan prepararla en casa". Por eso ya piensa también en organizar pequeños talleres de fermentación y cocina japonesa. "El objetivo no es solo vender productos. También quiero enseñar cómo utilizarlos en la cocina diaria".

Mientras cuenta sus planes, habla con pasión de los productos bercianos que ha ido incorporando a su vida. La cebolla, las cerezas o incluso el chorizo con vino forman parte ya de sus favoritos. Quizá por eso resulta tan natural escucharla hablar de unir Japón y El Bierzo en un mismo proyecto.

Porque, después de veinte años en España y siete viviendo en la comarca, Masami ya no siente que tenga que elegir entre ambos mundos. Ahora su reto consiste precisamente en mezclarlos. Y hacerlo desde Carracedelo.

Entre cámaras de fermentación, tarros de miso y recetas heredadas de una cultura milenaria, cuenta los días para que Okome Food eche a andar. El sueño que comenzó con una pregunta sobre quién era está a punto de convertirse en una empresa con acento japonés y corazón berciano.

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